Vidas Secretas

EXTRA

 

—¿Por qué me odias tanto? — Las lágrimas amenazan con empezar a caer como cataratas, no podía creer lo ilusa que fue, el pensar que él no podría regresar del infierno de donde nunca debió salir, pensar que se rendiría tan fácil, fue estúpido de su parte, bajo la guardia y ahora está atada y obligada a ver el rostro del hombre que pensó se estaba quemando en las llamas del mismo infierno.

 

—Nacer eso hiciste hermanita, ¿vas a llorar? Anda llora para tu hermanito, llora si por favor, quiero verte sufrir y retorcerte del dolor hasta suplicar por tu vida, tú arruinaste mi vida y la de mi madre, tú arruinaste mi existencia, te robaste el cariño de mi padre, tú y tu estúpida madre —No quería, pero no podía evitar aún ese momento dejar que el nombre de su madre fuera mancillado.

 

—Si mi padre se enamoró de mi madre, es porque tu madre era muy poca cosa para él, nunca podrás comparar a mi madre con la tuya quien era más que una maldita zorra, que acostaba con todos — No vio en que momento, pero Ángelo había dejado su palma sobre su rostro hasta romperle el labio inferior, se acercó mucho a ella sin dejar de sonreír y con los ojos inyectados de maldad pura, él era un hombre un poco más alto que ella, no poseía mucha musculatura a comparación de los guardias que tenía a sus espaldas, pero todo lo compensaba con su mirada fría e implacable, con esa voz ronca que podía ser capaz de congelar el infierno mismo.

 

—Lo que provocas en mí es matarte con mis propias manos, pero tengo otros propósitos. Tu querido esposo va a vivir un tormento día tras día, la desesperación se apoderará de el hasta volverlo loco y terminé pegándose un tiro en la cien y en ese momento seré el hombre más dichoso de este mundo, haré una fiesta, con sexo, alcohol, todos los placeres que la vida tiene para mí y su cabeza será mi trofeo de guerra, aquel que será mi centro de mesa y todos los asistentes, verán quien fue el vencedor al final — Mientras reía como un demente y la desesperación se apoderaba de Mary, trataba de escapar, pero como hacerlo si la tenían atada de pies y manos sin poder mover ni un músculo.

 

—¿Qué te hizo el para que lo odies tanto? ¿Casarse conmigo? ¿Amarme? — No entendía nada, ¿qué podía ser tan malo? Para que sienta placer haciéndole daño a alguien que no conocía No soportaba la idea que le pudiera hacer daño, amaba a Maximiliano tanto que la idea de verlo sufrir le provocaba punzadas de dolor en el corazón hasta casi hacerlo sangrar.

 

—¿De verdad eres tan estúpida señorita Rinaldi? Creo que, si lo eres, si no hubieras pensado que podías escapar de mí, te voy a hacer un favor para que veas que no soy tan malo como crees, de verdad hermanita no soy tan maldito como piensas, el muy hijo de perra me robo lo que más quería, lo que me pertenecía, ella era mía y de nadie más, pero todo regresa tarde o temprano a donde debe estar y yo se la quite, ¡Porque de mí nadie se burla, no han nacido el hombre o mujer que pueda contra mí! Siempre gano hermanita, siempre lo hago, solo mírame aquí vivito y coleando ni el infierno me quiso — Trayendo una silla y sentándose frente a ella sin soltar el arma   que Mary, no dejaba   de ver la manera en la que movía, tenía miedo que en cualquier momento se le podría escapar un tiro y no debía pensar solo en ella tal vez en el momento menos pensando, pero sucedió, no era solo ella era por alguien más.

 

» El muy maldito de tu marido me robo a mi mujer dejándome en ridículo en plena iglesia y eso es algo que nunca olvide   y solo unos años después pude cobrarme toditas, no sabes cómo disfrute verla padecer y rogar por su vida, mientras la hacía mía y sus gritos de dolor terminaba siendo como música para mis oídos.

 

La manera en que Ángelo disfrutaba contándole detalle a detalle de la tortura a la que fue sometida Azul, hizo que Mary terminara vomitando sobre su mismo vestido, era nauseabundo pensar que    alguien haya sufrido tanto en sus últimos momentos, su hermano era el culpable de dejar a Max sin madre y a Maximiliano sin su esposa, no se sentía capaz de verlos a la cara sabiendo que por sus venas corría la misma sangre de un demonio hecho hombre. No cabía en su pecho   que su maldito apellido le haya hecho tanto daño a un ser inocente.

 

—¡¿Cómo pudiste ser tan cruel?! ¿Cómo puedes tener el alma tan maldita? Azul seguramente se enamoró y no tenías derecho a hacerle todas las atrocidades que le hiciste, ¿cómo puedes seguir respirando luego de tanto daño?

 

—Lo que ella sufrió no es nada comparado con lo que sufrirás si no obedeces, porque si pensaste que con lo de ella era un desalmado hasta un monstruo, no creerás las cosas que he hecho para llegar donde estoy, para ser el maldito amo del infierno, voy a resurgir de las cenizas, voy a regresar de mi tumba y voy a hacer sufrir tanto a ese maldito que deseara no haber nacido y terminará maldiciendo el día que pretendió burlase de mí. ¿Qué serás capaz de hacer hermanita por evitar su dolor? Tú tienes el futuro de tu querido Maximiliano y de ese mocoso estúpido en tus manos, ¿qué serás capaz de hacer por ellos? ¿Hasta qué punto eres capaz de llegar por salvar sus miserables vidas?

 

EN OTRO LADO DEL MUNDO

 

—Mamá estás segura ¿Esto funcionará?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.