Min-Soo cerraba los dedos con fuerza alrededor del diario de su abuela. Las palabras escritas con tinta temblorosa le quemaban los ojos:
_"Hoy mis hermanos volvieron a gritarme. Dicen que estoy vieja y que la casa debería estar a su nombre. Tengo miedo, Min-Soo. Cuida de esto cuando yo no esté."_
Akira notó cómo se le ponía la cara pálida.
-Min-Soo... ¿estás bien?
Ella negó con la cabeza, pasando a la siguiente página.
-Aquí hay más. Fechas, nombres de testigos, incluso una nota del doctor que la atendía. Esto prueba que mis tíos la presionaban desde hace meses.
Akira se inclinó para leer con ella.
-Con esto el abogado tiene algo sólido -dijo en voz baja-. Ya no pueden decir que son acusaciones sin pruebas.
Min-Soo cerró el cuaderno despacio. Por primera vez en días, su expresión no era solo de miedo, sino de determinación.
-Entonces vamos a usarlo. No voy a dejar que se salgan con la suya.
Akira le sonrió, apoyando una mano sobre la suya por un segundo.
-Juntos. Mañana llevamos todo al abogado.
El reloj de la abuela sonó en el fondo, marcando las 9 de la noche. Afuera, la noche parecía un poco menos pesada .
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libro de romance/drama, libro muy recomendado, libro juvenil
Editado: 29.05.2026