El silencio dentro de la casa se volvió pesado.
Min-Soo no podía dejar de mirar al recién llegado.
Había algo extraño en él. No era solo su apariencia elegante o la forma segura en la que sonreía… era la confianza con la que entró, como si ya conociera perfectamente el lugar.
Han Tae-Ha dejó las maletas a un lado y se quitó lentamente los lentes.
—Debo admitir que imaginé este momento de otra manera —dijo mientras observaba alrededor—. Aunque viendo sus caras… supongo que llegué en medio de un desastre.
Ji-Hyun cruzó los brazos con desconfianza.
—Todavía no responden quién es exactamente.
Tae-Ha sonrió apenas.
—Qué fría bienvenida. Pensé que Corea sería más cálida después de París.
—No cambies el tema —respondió Ji-Hyun.
Akira dio un paso adelante antes de que la tensión aumentara.
—Ya lo dije. Es mi mejor amigo.
—¿Mejor amigo? —repitió Min-Soo sin darse cuenta.
Tae-Ha giró la mirada hacia él y, por primera vez, sonrió de verdad.
—Así que tú eres el chico que hizo que Akira ignorara mis llamadas durante semanas.
Akira frunció el ceño.
—Tae-Ha.
—¿Qué? Solo digo la verdad.
Min-Soo sintió que el corazón le daba un pequeño vuelco.
No entendía por qué esas palabras le incomodaban tanto.
Tae-Ha caminó lentamente hasta quedar frente a él.
—Tenía curiosidad por conocerte.
—¿Por qué…?
—Porque Akira nunca habla demasiado de nadie.
Akira apartó la mirada, claramente incómodo.
Ji-Hyun observó la escena en silencio.
Algo no encajaba.
El padre de Min-Soo suspiró aliviado al notar que el peligro inmediato parecía haber desaparecido.
—Al menos no eran ellos…
Pero esas palabras hicieron que el ambiente volviera a tensarse.
Tae-Ha dejó de sonreír.
—¿“Ellos”? —preguntó con calma—. ¿Qué pasó aquí?
Nadie respondió.
Akira cerró la puerta lentamente.
—No es algo que debas saber.
—Entonces sí es grave.
Por un momento, ambos se miraron fijamente.
Como si compartieran secretos que nadie más entendía.
Min-Soo observó a Akira en silencio.
Era extraño.
Akira siempre parecía tranquilo… pero desde que Tae-Ha apareció, algo en él había cambiado.
Como si estuviera nervioso.
Y eso lo hizo sentirse peor.
Tae-Ha volvió a ponerse los lentes y suspiró.
—Bueno… viajé doce horas para llegar aquí. ¿No van a invitarme al menos un café?
Ji-Hyun soltó una pequeña risa incrédula.
—¿Siempre es así?
—Peor —respondió Akira inmediatamente.
—Oye.
Min-Soo no pudo evitar reír un poco.
Y por primera vez en toda la noche, la tensión disminuyó apenas.
Pero solo por unos segundos.
Porque cuando Tae-Ha levantó nuevamente la mirada hacia Akira, su sonrisa desapareció ligeramente.
—Aunque sí hay algo que quiero hablar contigo… a solas.
El ambiente volvió a congelarse.
Y Min-Soo sintió, sin entender por qué, un miedo extraño crecer dentro de su pecho. 💔
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libro de romance/drama, libro muy recomendado, libro juvenil
Editado: 29.05.2026