La lluvia comenzó a caer poco después de la medianoche.
Las gotas golpeaban suavemente las ventanas mientras el ambiente dentro de la casa seguía siendo incómodo.
Ji-Hyun estaba sentada revisando su teléfono en silencio.
El padre de Min-Soo había subido a descansar después de todo lo ocurrido.
Pero Min-Soo no podía relajarse.
Desde la cocina podía escuchar voces.
Akira.
Y Tae-Ha.
Hablando solos.
—Te dije que no debías volver ahora —dijo Akira en voz baja.
—Y yo te dije que algo estaba pasando —respondió Tae-Ha tranquilamente—. Te conozco demasiado bien.
Min-Soo bajó la mirada hacia la taza caliente entre sus manos.
“Te conozco demasiado bien”.
No sabía por qué esa frase le molestaba tanto.
Unos segundos después, Tae-Ha apareció en la sala con dos tazas.
—¿No puedes dormir? —preguntó.
—No.
—Yo tampoco.
Tae-Ha se sentó frente a él.
Por unos segundos hubo silencio.
Hasta que Tae-Ha habló.
—Así que tú eres Min-Soo.
—Ya lo dijiste antes.
—Sí… pero quería verlo por mí mismo.
Min-Soo frunció ligeramente el ceño.
—¿Ver qué?
Tae-Ha tomó un pequeño sorbo.
—A la persona por la que Akira cambió.
El corazón de Min-Soo se detuvo un segundo.
—¿Cambió?
Tae-Ha soltó una risa suave.
—Antes era peor.
—¿Peor?
—Mucho peor.
La lluvia seguía cayendo.
—Cuando estábamos en París apenas dormía. Trabajaba demasiado. No hablaba con nadie. Siempre parecía querer escapar.
Min-Soo escuchaba en silencio.
—Pero contigo… parece diferente.
Min-Soo apretó ligeramente la taza.
—Ustedes parecen muy cercanos.
Tae-Ha sonrió.
—Lo éramos.
Esa respuesta dolió más de lo esperado.
Tae-Ha inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Estás celoso?
—¡No!
—Entonces ¿por qué pones esa cara?
Min-Soo apartó la mirada.
No quería responder.
Porque ni siquiera entendía qué estaba sintiendo.
En ese momento, Akira apareció desde la cocina.
Miró a Tae-Ha.
Luego a Min-Soo.
Y finalmente habló:
—Tae-Ha. Necesito hablar contigo.
Tae-Ha dejó la taza sobre la mesa y se levantó.
Pero antes de irse, observó nuevamente a Min-Soo.
Su sonrisa ahora era distinta.
Más cansada.
Más triste.
—Sabes… —dijo suavemente— antes, Akira siempre me elegía a mí.
Silencio.
Akira abrió los ojos ligeramente.
—Tae-Ha…
Pero él simplemente caminó hacia el pasillo.
Min-Soo permaneció inmóvil.
Mirando la taza.
Escuchando la lluvia.
Y sintiendo algo extraño crecer dentro de su pecho.
Por primera vez…
tuvo miedo de perder algo que ni siquiera sabía si tenía. 💔
#5616 en Novela romántica
#1949 en Otros
#355 en Novela histórica
libro de romance/drama, libro muy recomendado, libro juvenil
Editado: 29.05.2026