Villains

#2 - ACA

Mi primer día en la academia y me sudan las manos, el corazón me late como un tambor descompuesto y mi tía no deja de hablar.

—No dejes tus cosas tiradas por todo el cuarto. No tomes nada que alguien te dé sin haber visto de dónde lo saco. Y definitivamente, no quiero que te embaraces.

—¡Tía!

—Algún día traerás a un hermoso bebé al mundo, mi cielo. Solo pido que no sea a tus 18 años.

Los padres o parientes no tienen permitido entrar al campus después de la gran presentación por el inicio del año escolar. Lo cual me parece ridículo y esperaba que mi tía se quejara. Mas vió esto como una oportunidad: dejar que llegue sola a mi habitación y arreglármelas como pueda.

Me pregunto cómo será mi compañera de cuarto. ¿Tendremos mucho en común? ¿O seremos totalmente opuestas? No sé qué sería mejor, la verdad. ¿Será simpática o querrá tenerme tan lejos como sea posible? Dios, solo ruego que sea un poco ordenada. No querría despertar un día y pisar accidentalmente una rebanada de pizza de hace 3 noches. He tenido esa pesadilla varias veces.

—Estás lista — afirma mi tía bajando la última valija de su auto.

—No sé...

—No era pregunta, amor. Sé que estás preparada para lo que sea que vayan a aventarte en este lugar.

—Espero que no me avienten nada, sinceramente.

—Lo siento, mi vida. La vida tiene sus trucos para siempre querer tirarte abajo. Sé como yo, y no te dejes tirar.

—Ojalá fuera tu hija, Sussy.

Hago llorar a mi tía, quien solo me da un abrazo fuerte se despide con la mirada. A veces las palabras sobran, y los ojos dicen muchas cosas.

El campus está a media hora de viaje en auto y una hora en autobús. Tendré tiempo de pensar cada que vaya a visitar a mi tía. Ella dice que en lugar de encerrarme en mi mente, aproveche ese tiempo para escribir todas las locuras que vaya a contarle cuando la visite. Tiene mucha fe en que será una lista larga pero yo sé que no será así.

Entro al ala de las habitaciones para mujeres pensando que el color beige es un buen toque neutral. No es que esperara algo rosa o lleno de arcoíris en una academia de tal prestigio, pero tampoco creí que sería tan sobrios en una escuela de arte contemporáneo.

Mi cuarto es el 454. Está al final del pasillo así que tengo que arrastrar mis dos valijas, cargadas con mis dos mochilas gigantes para llegar en un viaje solo. Y es que hay muchas chicas en este pasillo que se habrán de conocer de hace años y yo soy solo la chica nueva que no tiene amigas. No quiero pasar entre ellas más de lo necesario.

Al abrir la puerta esperaba encontrar dos camas en cada extremo de un cubículo donde solo cabe un escritorio que tendría que compartir. Pero no es eso lo que hay frente a mis ojos. Pasaré los próximos cuatro años de mi vida en una habitación casi tan grande como la que tenía en mi casa. Con dos camas, si, del tamaño de un elefante cada uno. Dos escritorios equipados con espacio para mi computadora, anotadores y cualquier cosa que necesite poner encima. Y el closet está dividido en dos, cada lado con 6 cajoneras con cerrojos.

Los muros están coloreados con distintos tonos de azul y violeta. La alfombra felpuda es grisácea con motas de blanco. Y la ventana da al jardín interno del campus. No sé si todas las habitaciones será así de hermosas, más no pienso averiguarlo por el momento. Solo quiero mantener esta fascinación inicial hasta que...

—Genial, llegaste — un chico asiático, alto, con una sonrisa de oreja a oreja, y... ah, si, con solo una toalla cubriendo de su cintura para abajo, me recibe saliendo de un cuarto de baño privado que no me había molestado en notar.

—Eemm...

—Soy Kenji, y si eres Alessia entonces somos compañeros de habitación.

Se acerca para darme un abrazo que no tengo tiempo de evitar debido al shock. ¿Compartiré habitación con un hombre? No creí que fueran cuartos mixtos. Al menos sé bien que nadie me advirtió sobre esto en ninguna de las entrevistas que tuve.

—¿Te mojé un poco, cierto? — pregunta al separarse de mí.

—¿Perdón?

—Acabo de salir de la ducha, y creo que te mojé la ropa. Perdón, a veces no puedo controlar mis demostraciones de afecto.

—Claro... no hay problema.

Kenji se aleja hacia el parece ser su lado de la habitación, y en un giro casi inesperado de eventos, me la da espalda y se quita la toalla para secarse el resto del cuerpo. Por supesto que desvío la mirada.

—Espero que no te importe que ya haya elegido cama — dice — Es que prefiero el baño cerca.

—Si, como quiera — me acerco a la cama opuesta y le doy la espalda solo para no ver literalmente desnudo a un chico que acabo de conocer — ¿Podrías aclararme una duda?

—Si, por supuesto.

—¿No se supone que este es el ala de las mujeres?

—Si, lo es.

—Entonces... ¿por qué...?

—Soy gay, linda. Y aunque amaría dormir con algunos de los bombones del ala masculina, muchos idiotas se quejaron de que soy muy encimoso y amanerado. Así que me autorizaron a dormir con las chicas.



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En el texto hay: misterio, roamnce, dark academia

Editado: 16.05.2026

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