—¿Puedo ayudarte en algo?
Hiela está frente a mi con la cara de menos amigos que existen en el mundo. Y se refirió a mi como "ratoncita de biblioteca". Obviamente no sabe mi nombre y se deja influenciar por A.C.A como una adolescente novata.
Si no supiera más de ella, eso me bastaría para que no quiera ser su amiga.
—En absoluto — responde ella — ¿Qué podría necesitar yo de una don nadie como tú?
—Pues, por algo la buscabas, ¿verdad, Hiela? — Ava disfruta de este momento mucho más que yo. Su sonrisa cruel refleja eso.
Hiela solo desvía ligeramente la mirada hacia mi amiga. Tal vez ellas tengan historia, eso no lo sé. Pero dudo mucho que una chica con la personalidad de Ava le caiga bien a una reina sin corona como Hiela.
—Quería conocer el rostro de la nueva ingenua que cayó en las garras de Puck Reynolds — responde como si el comentario no la hubiera tocado — Es menos hermosa de lo que esperaba. Parece que la superestrella bajó notablemente sus estándares.
Tengo el gran defecto de dejarme provocar con algunas cosas. Cuando se burlan de mi trabajo, de mi tía o de mis capacidades para algo, sea escribir, cocinar, bailar o vivir mi vida.
Mis complejos con la apariencia tuvieron debut en mi adolescencia pero tan rápido como llegaron se fueron, porque tuve la suerte de aprender rápido que todos los cuerpos son diferentes, hermosos a su manera. Y que alguien cumpla con los estándares hegemónicos del momento mejor que yo, no la hace superior en nada. Los tiempos siempre están cambiando, después de todo.
—En efecto, nunca podría igualar tu belleza, reina del hielo — respondo mientras me pongo de pie a su lado. No seré la abeja reina en este lugar pero no dejo que nadie me mire por encima.
Ella no retrocede ni un paso, y mantiene su vista clavada en mí.
—Pero algo bueno habré de tener ¿cierto? Si llamé su atención. Tal vez buscaba algo de mejor calidad. Algo nuevo, que no haya usado una patética excusa de ser humano como Jake Burton.
Una ligera exclamación de asombro se escucha de nuestras pocas espectadoras. Admito que fue un golpe bajo, que atacar a una mujer por esa clase de decisiones no es nada elegante o digno de una buena persona. Sin embargo, yo nunca pongo la otra mejilla.
—Yo en tu lugar, tendría mucho cuidado con esa lengua filosa — advierte Hiela — Puede generarte más problemas de los que necesita una chica en tu posición.
—¿Y cuál sería esa posición?
—Primer año, chica nueva, extranjera. La que te quede mejor, pequeña. Cualquiera que elijas es inferior a mi y por lo tanto puedo destruirte cómo y cuándo quiera.
Me pregunto qué clase de poder tendría Hiela en este lugar. Claramente gobierna Drama con un rey idiota a su lado. Pero fuera del aspecto social, ¿qué haría ella contra mi? Mis notas en este lugar basadas en mi conocimiento y exámenes es lo único que me importa, lo único que refleja realmente mi trabajo y esfuerzo por el que llegaré lejos.
Y entonces lo veo.
Eso sí importa en una guerra entre estudiantes. Y hoy, en este preciso instante, yo tengo la ventaja.
—¿Sabes? — digo con tranquilidad — Odio a la gente que abusa de su poder. Es un truco poco creativo y tan básico que aburre. Pero sé bien cómo combatir a esa gente, y es usando el mismo truco en su contra.
Hiela arquea una ceja en muestra de confusión. No me extraña. Todo lo que no gira a su alrededor debe ser muy extraño para ella.
—Ya lo dije, ¿no? Tengo la atención de Puck. Es algo que jamás vas a recuperar incluso si yo no estuviera. Y esa misma atención puede abrirme las puertas que yo desee. ¿Quieres destruirme? Estoy hecha de algo que no puedes romper... Perseverancia.
Tomo todas mis cosas y me retiro de la biblioteca sin darle tiempo a la bruja del hielo de decir otra palabra. Ava, Emma y Dulce me siguen, riendo entre ellas, asombradas de mi valentía o de mi gran estupidez.
—Estás loca — dice Ava — Ya veo porqué le agradas a Kenji.
—Y a Puck — agrega Dulce sonriente.
—Tal vez no fui muy inteligente al desafiarla pero quedarme callada no era una opción.
—Claro que no — dice Ava — Estuviste asombrosa, y puedes creerme que yo hubiera sido más agresiva.
Supongo que si ese es el caso, no tardaré en verlo directamente cualquiera de estos días.
—Pero ten por seguro que Hiela no dejará las cosas así — me advierte Emma — Tienes que estar lista para cualquier ataque.
Ciertamente, las reinas no tienen fama de dejar sus tronos con tanta facilidad. Y aunque yo no busco gobernar este lugar, Hiela no parece la clase de persona que olvida y sigue con su vida.
Dije que no quería hacer enemigos, ¿cierto? Supongo que algunas promesas no están destinadas a cumplirse.
—Es problema de mañana — me recuerda Ava — Esta noche celebramos. Y no solo esa victoria sino que sobrevivimos a la primera semana en la ACA.
—Suena bien — respondo — Aunque no puedo salir muy tarde, mañana vuelvo a Ballard para visitar a mi tía.
—¿Qué tal una pijamada? — al parecer Emma y Dulce se nos unirá a la fiesta.