Villains

#16 - Pies Ligeros

Al tocar la puerta me doy cuenta que es lo más estúpido que podría haber hecho. Es mi habitación después de todo. No debería pedir permiso para entrar.

Kenji abre con una sonrisa extensa en su rostro. Es increíble que ni una sospecha de homicidio fuera capaz de bajar el ánimo incansable de este chico.

—Al fin llegan. No es bueno jugar así con la ansiedad de una persona, cariño — dice.

Aunque creo que se vería más ansioso si no usara su bata de seda japonesa color cerezo y el cuarto oliera a sahumerio. Es claro que alguien estuvo meditando.

—Lo siento — digo al ingresa — Estábamos...

—¿Besándose en los pasillos como un par de colegiales adolescentes? No pensé que el morbo de un homicidio pudiera excitarte, amiga.

Mi cara se torna roja.

—¿Qué? No, no era eso...

—Está bien. A mi me gusta el bondage, aunque tiene que ser con alguien que haya salido del closet. Los reprimidos pueden ser más brutales que divertidos.

Desde que lo conocí, Kenji siempre ha hablado abiertamente de sexo y sus experiencias con los hombres. Jamás me sentí incómoda o fuera de lugar con ello, si acaso he disfrutado con risas que mi compañero de cuarto tuviera la energía social que a mi siempre me faltó.

Sin embargo, es complicado comprender la sombra de memorias que cruzan su rostro ahora. Imagino que no todas las experiencias son tan placenteras como él las quiere hacer ver.

—Kenji, solo...

—La Cuentista — me interrumpe Puck — Su nuevo post nos entretuvo cuando estábamos llegando.

—Ah, eso es menos divertido.

Mi amigo toma asiento sobre su cama, donde estira sus brazos y nos invita a tomar lugar a su lado. Yo lo hago, pero Puck se queda de pie detrás de mí. Ya que aún es técnicamente un sospechoso, yo sujeto su mano para guiarlo a mi lado, ni más ni menos. Hay muchas razones para no querer perderlo de vista.

—Aunque admito que adoro cuando habla de mí — afirma Kenji — Es como ser famoso sin la carga social de ser acosado.

—¿Qué me dices de la carga de ser acusado de homicidio? — pregunta sin pelos en la lengua Puck.

—Pues hubiera preferido ser reconocido por mi habilidad como bailarín. Pero uno no elige el comienzo, ¿o si?

—Eso casi suena como una confesión.

Kenji suelta una mínima carcajada antes de responder.

—Ay, cariño. Creeme, si hubiera sido yo, no me escondería. Estaría orgulloso de haber librado al mundo de esa escoria.

Debería haber empezado una lista al inicio de la investigación. Una donde todos los calificativos destinados a Hudson fueran registrados en tiempo y lugar por quien lo haya dicho. Así al menos cuando la policía me pregunte, podría decir que llamar al muerto "basura inhumana" no es lo peor que lo han llamado.

—Kenji, quiero ayudarte, pero lo estas haciendo muy difícil alegrándote por un muerto cuando eres sospechoso — le digo a mi amigo.

Él solo alza los hombros.

—No me alegro, solo no sufro.

—¿Dónde he escuchado eso antes?

—Es un Kenji original, bombón — Kenji me guinea un ojo con descaro.

Si fuera cualquier otro chico, supongo que me sentiría irritada por no ser tomada en serio. Es el pan de cada día de todas la mujeres. Más no creo que mi amigo esté intentando socavar la importancia que pongo en esto. No pienso que use el humor para distraer o retorcer los hechos.

Más bien me parece que lo hace para no perder su papel. Le creo cuando dice que no sufre. No he visto a nadie hasta ahora que haya llorado una sola lágrima por Hudson. Pero para Kenji es más importante ser el joven queer alegre de siempre, en lugar de una víctima acusada como todos los demás. Ser parte del rebaño no es quién es él.

—Oye, bailarín — dice Puck — Tal vez ella tenga paciencia contigo, y yo no soy precisamente un hombre de armas tomar, dejo que todo fluya. Pero nos quedan pocas horas para descubrir quién mató a ese malnacido y tu chispa intensa nos retrasa.

Mi mano se planta sobre mi cara cuando Puck reacciona así. Es como si solo tuviera paciencia conmigo, y al resto del mundo les escribiera "pudrete" en la cara. Lo cual no sé si tomar como algo entrañable o psicótico.

—No soy intenso — presume mi amigo — Soy extravagante.

—Con extravagancia y todo te colgaré de los pies si no nos dices lo que sabes.

—No me amenaces con pasar un buen rato, Reynolds.

Esta vez, el guiño fue para Puck. Y admito que no confío en la forma traviesa en la que Kenji dijo su apellido. Digo, estoy acostumbrada a la forma despectiva de Jake o al coqueteo indebido de Hiela. Pero Kenji, con ese carisma y desfachatez, estoy cien por ciento segura de que se llevaría a Puck a la cama si lo intentara.

—Lo siento, pero ya me gusta alguien — le responde Puck señalándome con una simple inclinación de su cabeza.

—Ay Dios, un hombre con principios. Podrías enamorarme solo con eso, cariño.

Negando con la cabeza, Puck me mira para preguntar:



#588 en Thriller
#265 en Misterio
#287 en Joven Adulto

En el texto hay: misterio, roamnce, dark academia

Editado: 16.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.