Desde que todo este asunto comenzó, no dejo de preguntarme sobre el alma humana. ¿Realmente existe o es un invento de la religión? Y si todos tenemos una, ¿nos la roban al entrar en esta academia, o la cedemos voluntariamente? Porque me perdí la parte en la que la mía fue arrebatada, pero es claro que la gente en este lugar no tiene una.
Ni siquiera las dos personas más dulces que he conocido están exentas de esta investigación.
Confieso que no he confiado ni en mi sombra desde que supe de la muerte de Hudson, pero también daba por hecho que Oliver y Emma serían los últimos sospechosos, si es que llegaba el caso de dudar realmente de ellos. Son dos personas amables, silenciosas y que claramente se aman de verdad. ¿Cómo podrían haber matado a alguien?
Supongo que los callados siempre son los más peligrosos.
Caminando por los pasillos, envío un sin fin de mensajes a Oliver. A diferencia de Kenji, él no responde ninguno ni dos ni 15 minutos después. Es como si me ignorara.
—Oliver no responde los mensajes — le dejo saber a Puck.
—Emma tampoco.
Ha estado enviando mensajes tanto tiempo como yo, así que es claro que están juntos. La pregunta es dónde en todo este inmenso lugar.
—¿A dónde irían un par de enamorados clandestinos en medio de una investigación de homicidio?
Formulo la pregunta en voz alta para que ambos pensemos un posible escondite. Si es que se están escondiendo. Una de sus habitaciones sería demasiado obvio, aunque no estaría de más buscar. Bueno, mejor no. El tiempo es oro y ya he desperdiciado mucho en entrevistas infructuosas.
¿En la sala de composición? ¿En el salón de arte? ¿Alguno de los auditorios? Hay tantos rincones posibles que casi me sorprendería encontrarlos a la primera.
Pero entonces la mirada de Puck se congela en un punto sin referencia, y sonríe como el genio que es.
Sin previo aviso, me toma de la mano para salir corriendo fuera de los pasillos. No se detiene hasta llegar al jardín trasero de la academia. Un espacio casi desierto que debería tener mejor mantenimiento, tomando en cuenta que es parte de la institución y la cuota escolar es una monstruosidad.
Nunca había estado aquí. Es pacífico y solitario, un poco sombrío pero nada que una buena compañía no arregle. Se siente como el lugar perfecto para escribir una historia de horror. Hubiera deseado tener el tiempo para descubrir este sitio antes.
Involuntariamente pienso en Hudson y en el muy desafortunado tiempo que pasamos juntos. Ahora que sé qué clase de hombre era, bueno, ahora que sé mucho mejor qué clase de desastre casi humano era, agradezco que solo me torturara solo por unas semanas. La gente en este lugar ha debido soportarlo por muchos años.
¿Qué pasó ahora para que alguien tomara la justicia por su mano? ¿Quién se cansó de su chantaje y de ser humillado?
—Sabía que estarían aquí — la voz de Puck me trae de nuevo a la realidad, donde Oliver y Emma están a poca distancia de nosotros.
—¿Cómo?
—Es la zona más alejada del centro del campus sin salir de él. Es claro que quieren privacidad.
Y vaya que la tendrían.
Apenas doy un par de pasos para acercarme cuando escucho los sollozos de Emma y la voz firme de Oliver.
—Emma, calmate.
—No puedo. No tolero los nervios.
Ella está claramente alterada, nerviosa, casi perdida en el llanto que no puede controlar.
—Escucha, no hicimos nada malo — le repite Oliver como parece que lleva haciendo por largo rato.
—¿Mentir no es malo? ¿Engañar tampoco? No quieras convencerme de que no soy mala persona, Oli.
¿Mentir y engañar? Tal vez sepamos más de su historia si en realidad nos limitamos a escuchar.
Los mismos pasos que había dado hacia adelante, los doy hacia atrás. Arrastro a Puck conmigo hasta que quedamos contra la pared, escondidos de Oliver y Emma. Solo espero que espiarlos pueda revelar algo útil o me sentiré aún peor amiga de lo que ya soy.
—No repitas eso — dice Oliver — Eres la mujer más maravillosa que conozco.
—No después de todo esto.
Estoy tan sumida en lo que dicen que noto demasiado tarde que Puck está prácticamente pegado a mi pecho, mientras mi espalda quedó contra la pared de piedra. Huelo su aroma antes de ver la cercanía con mis propios ojos. Tengo que concentrarme u otra clase de preocupaciones me ahogarán la mente.
—¿Crees que hablan del asesinato? — pregunto.
—No lo creo.
—Lo dices porque es tu amiga.
—Lo digo porque me faltan piezas del rompecabezas. No se puede saber la verdad con fragmentos sin contexto.
—Bien, tienes razón. Pero admite que lo que dicen es sospechoso.
Odio cuando las cosas no son clara. Y Puck tiene un punto válido, Emma podría estar diciendo cualquier cosa sobre otro montón de problemas en su vida, sin relación con Hudson. Pero una sensación que no me deja tranquila me dice que todo puede estar conectado. Tal vez no lo mataron sino que saben quién fue o cómo consiguió el veneno para inyectarselo.