Villains

#18 - El chico tímido

La expresión casi asesina que destella Puck en este momento me inquieta. Creo que es la primera vez desde que lo conozco que se ve tan brutal y desenfrenado, un salvaje sin un gramo de humanidad en su cuerpo.

Y estoy tan mal de la cabeza por este hombre que además de intranquila, estoy ligeramente excitada. ¿Qué tienen los hombres sacados de control que pueden hacer a una mujer babear?

El punto es que llevamos unos minutos caminando hacia no sé donde. Bueno, él camina como fiera y yo trato de seguirle el paso, sin dejar de preguntarme a quién estamos buscando.

Técnicamente, dijo "lo mataré" cuando Emma le confesó haber visto a alguien fuera de su cuarto en la noche. "Lo", no "la". Significa una reducción en el campo de búsqueda pero aún podrían ser varias personas.

—¿Ya vas a decirme a quién buscamos? —pregunto por quinta vez —¿Fue Owen? ¿O Jonas?

Por la ira en su cara creería que fue Owen. Digo, es su amigo y estaría molesto de que resultara ser un asesino. Además si hubiera sido Jonas estaría contento de poder pelear con él, ¿cierto? Visto que las asperezas entre ellos nunca se limaron.

—Puck, dime a quien vio Emma anoche.

Se detiene al llegar a una de las habitaciones en el ala de Arte. Golpea la puerta con frenesí. Por poco la derriba como un salvaje. Y cuando esta se abre, siento una sorpresa completamente justificada.

—A él — es todo lo que dice antes de entrar como un toro embravecido y sujetar a su primo, su propia familia, por el cuello de la camisa.

Entro rápido siguiendo sus pasos antes de que cierre la puerta y empuje a Henry contra ella

—Oye, eso no es necesario — intento decir.

—¡¿Qué te pasa, primo?! — exclama Henrry asustado, o quizás molesto.

—Responde solo si o no — exije Puck — ¿Estuviste o no fuera de tu habitación anoche cuando Hudson fue asesinado?

Su expresión cambia tan rápido que el cambio de enojo a nervios en su lenguaje corporal es muy notable. Se queda viendo a su primo, sin saber qué decir, aunque Puck le dijo exactamente qué respuestas aceptaría.

—Si o no, Henry — repite.

—Si.

El agarre de Puck se ajusta más contra su cuello. Quiero intervenir, tratar de calmar las cosas. Pero nunca fui tan buena evitando conflictos que ya han empezado. Era lo que pasaba con mis padres cuando creían que yo no me enteraba cuando peleaban. La llama podría avivarse más de lo que ya está si medio por Henry cuando su primo está irreconocible.

—¿Por qué? — es todo lo que pregunta Puck.

—Sabes porqué — responde su primo.

—Yo no — les dejo saber a ambos solo para ser ignorada.

—Quiero que lo digas.

La exigencia de Puck es clara. Y nuevamente siento que soy el papel en blanco en esta historia. No sé qué ocurre, no sé porqué la reacción tan exagerada cuando hasta ahora siempre fue la imagen de la perfección. Toda la historia que hay detrás de esta familia, de estas amistades, me deja en desventaja.

—Pasó otra vez — dice Henry entre murmullos.

—¡Eres un maldito idiota! — grita Puck — Te dije que me avisaras en cuanto vieras las señales. ¿Por qué nunca me haces caso, Henry?

—No pensé que fuera a pasar. Estaba en perfecto control.

—Es claro que no. ¿Quieres que te recuerde lo que pasó la última vez?

Si se trata de otro homicidio en esta academia del que nadie hizo nada al respecto, voy a pedir una transferencia en cuanto acabe este fin de semana, con mi historial criminal limpio como agua cristalina.

No quiero enterarme de más muertes o accidentes por los que nadie pagó. A pesar de estar enredada en nepotismo y soberbia en todo este lugar, sigo creyendo que soy una persona bueno, con principios, que sabe lo que vale. Es por eso que otra vez, debo hacerme valer con esta gente.

—Bien, es el momento de que alguien me explique lo que pasa — digo seriamente.

A regañadientes, Puck suelta el cuello de su primo, sin dejar de hacer notar su enfado y preocupación. Si, preocupación. Podrá decir que está molesto con Henry cuanto quiera, y hasta podrá demostrarlo con innecesaria agresividad, pero los tics nerviosos no mienten. Su ir y venir, sus manos inquietas, su lengua mojando sus labios. No sabe cómo ayudar a su primo y eso lo están matando.

—Henry es alcohólico desde hace más de tres años — confiesa sin prisa.

No es la clase de revelación que esperaba e igualmente miro a Henry con empatía.

—Lo lamento mucho.

—Cada vez que recae, tiene picos de estrés que lo hacen caminar dormido — continúa su primo — Una vez casi se cae por las escaleras y se rompe el cuello.

Solía pasarme cuando era niña. Mamá decía que el fantasma de la abuela se metía en mi cuerpo solo para molestarla en la noche y que tuviera que cuidar de mí, para que no me lastimara. Creo que mi padre nunca se preocupó por eso, ni siquiera me oía llorar de bebé.

La opinión que en verdad importa, la de los médicos, decía que no estaba logrando relajar la mente lo suficiente y mi inconsciente reaccionaba por ello. Una teoría que mis terapeutas confirmaron y fue gracias a ellos que logré internalizar los ejercicios que me ayudaron a superar el sonambulismo.



#588 en Thriller
#265 en Misterio
#287 en Joven Adulto

En el texto hay: misterio, roamnce, dark academia

Editado: 16.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.