¿Se puede estar sorprendido y a la vez no? Como si ya supieras que algo iba a pasar pero cuando pasa, te deja con la boca abierta.
Porque siento que es como estoy ahora mismo. Mi boca está cerrada, pero mi respiración quedó en pausa en el momento en que Ava salió de aquel armario... así.
—Tengo miedo de preguntar qué haces aquí, Ava — le digo tratando de que las palabras no se tropiecen entre sí, y es que no hemos llegado a esa parte de la amistad donde es normal verla como está ahora.
—Más miedo pensar por qué te escondías — agrega Puck divertido.
—Pues a mí me desagrada estar medio desnuda con tanta gente alrededor.
Ella se cubre un poco más con la sábana de seda roja que cubre la mayor parte de su cuerpo hasta el pecho. Si no fuera porque toda esta situación parece sacaba de una sitcom noventera, podría apreciar mejor el hecho de que se ve hermosa. Su cabello despeinado no deja de verse sedoso. Su maquillaje corrido resalta sus facciones naturales. Y el ligero sudor de su cuello le da un brillo espectacular.
Así deberían verse todas las mujeres del mundo luego de tener sexo. Porque obviamente no puede haber sucedido otra cosa entre Owen y ella. Pero no, la mayoría somos mortales y nos vemos como tal.
—Oye, podría ser el inicio de un cuarteto — propone Owen, como si fuera muy gracioso.
—¡Claro que no! — exclamamos Ava y yo.
—Cierto, tener sexo con Puck sería demasiado para nuestra amistad.
—Si, ese es el problema — se burla Puck.
Asumido el hecho de que mi nueva amiga está frente a mí sin ropa o la pretensión de vestirse pronto. Paso a la fase dos, donde me siento indignada de que no me hablara de todo esto antes.
—Dijiste que no te acostabas con él — le recrimino.
—Y obviamente fue una mentira.
—¿Por qué? Sé que somos nuevas amigas, pero hemos tenido momentos de confesión.
—No quiero que todo el mundo piense que soy una más en la lista de alguien como él — responde mientras señala a Owen — Pero soy humana, ¿si? Tengo necesidades, y ese desgraciado sabe satisfacerlas.
—Culpable — Owen alza la mano como si su amigo fuera a celebrar con él. Gracias a Dios, Puck no lo hace.
No quiero poner las manos sobre mi cintura de forma acusatoria, como si fuera la madre de Ava a punto de regañarla por tener sexo con su novio, o no novio, lo que sea. Pero me sale natural.
—¿Qué otras mentiras me has dicho? — exclamo.
—Oye, tranquila. No eres quien para ir acusando a nadie.
—¿Disculpa?
—Lo que oyes. Primero Kenji, luego Henry, ahora yo. Te ayudamos cuando no conocías a nadie en este lugar. Nos hicimos tus amigos y nos pagas pensando que matamos a Hudson. Hasta donde sé, y sé muy poco sobre ti, podrías haber sido tú.
Se me forma un nudo en la garganta que pronto deshace mi postura rígida.
—No te dejaré ir por ese camino, Ava — le advierte Puck.
—Tú tampoco te salvas, superestrella. No dudo que serías capaz de matar.
No me sorprende que Ava acuse a Puck de ser el asesino. No es la primera de los interrogados que lo presupone, y dado que todavía nos queda gente, supongo que no será la última.
Es el apodo que usó para él lo que me llama la atención. Superestrella. ¿Quién más llamaría así a Puck?
—¿Eres tú? — pregunto hacia Ava.
—¡Claro que no maté a Hudson!
—Me refiero a la Cuentista.
No es que sea realmente importante descubrir a la chismosa de la academia ahora mismo, pero sería interesante develar ese misterio también. Después de todo, ella fue la que nos dio la lista de nombres, la que sabe todo de todos, la que escucha y ve cuando otros no lo hacen.
La Cuentista podría ser una pieza clave de esta investigación, ¿y si es Ava?
—¿Qué? — responde ella — Si escribiera chismes no sería tan cobarde de esconderme tras un nombre así de patético. Y mucho menos me dejaría descubrir por una novata que lleva aquí menos de 6 meses.
—No la culpes por dudar — le dice Puck — Me llamaste superestrella.
—Porque lo eres, genio. Todos te dicen así.
Razón no le falta.
Creo que incluso antes de que A.C.A saliera a la luz, Puck probablemente fuera una superestrella en este lugar. Sin mencionar su fama como el hijo del director, ya me he familiarizado con la idea de que todo lo que hace, lo hace a la perfección.
Aunque desearía que esa habilidad se reflejara en este misterio. ¿Será que yo retraso su genialidad o que no se esfuerza lo suficiente en ayudarme? Ninguna opción me deja tranquila, así que olvido ambas.
Ava podría o no ser la Cuentista, y si se empeña en negarlo no puedo hacer más que dejarlo pasar. De cualquier forma, dudo que la Cuentista real nos fuera a ayudar como espero. Ella ya revela los secretos de todos sin necesidad de un muerto de por medio.
—Oigan, esto es muy divertido, en serio — empieza a decir Owen con total naturalidad — Pero estábamos en medio de algo cuando aparecieron con sus aires de justicia y todo eso. Así que...