Villains

#24 - Azúcar dulce

¿Quién es quién? Adivina adivinador

Aquí la última actualización, mis queridos artistas. Parece que las entrevistas de la ratoncita de biblioteca no están dando los frutos que esperaba.

Que triste por ella.

El grupo de teatro pudo revelar algunos esqueletos en el armario, pero ninguno tenía el nombre de Hudson en él. Mientras que romances secretos y bastardos descubiertos llenan el drama en los tejidos de este misterio.

¿Quién hubiera pensado que el chico de los pies ligeros tendría tantos amantes? Literalmente, todo el mundo. Pero las confirmaciones siempre son bienvenidas en este blog.

Hablando de confirmaciones y romances secretos. Otra pequeña mosca cayó en la telaraña de amantes de ciertos dedos mágicos. Lástima que su voz angelical no le sirviera para escapar de los rumores.

Y cómo podría olvidar mencionar lo más escandaloso del menú. Algo que seguro ninguno de ustedes, mis queridos, podía saber. Parece que el chico enojado tenía una amistad con Hudson, cuyo pegamento era su amor por el bullying. Que poético y desagradable, ¿no?

Como sea, tic tac, ratoncita. El tiempo corre y solo te queda un día. ¿Cuántos errores más cometarás antes de rendirte?

¿Adivinaron quién es quién? Kiss. La Cuentista

No es hasta que termino de leer el post que me doy cuenta de lo irritada que me siento. Cuando supe que esta academia tenía una chismosa secreta al mejor estilo Gossip Girl, pensé que sería algo divertido de lo que burlarse. Y ahora creo que es un maldito grano en la punta de la nariz. No puedes salir de tu casa sin que otros lo vean, lo señalen y te hagan sentir incómoda.

—Esta mujer lo sabe todo — digo guardando el celular en el bolsillo — Como si tuviera a alguien siguiéndonos.

—Creo que diste justo en el blanco, Dickinson.

Volteo para ver a Puck, pero él no me está mirando a mí sino a hacia una esquina. Sigo su mirada y entonces lo noto. Una sombra. Mal escondida, pero aún en la seguridad de las tinieblas.

Sin pensarlo dos veces, salgo corriendo hacia ella, y naturalmente, se mueve en dirección contraria. Tal vez no sea lo más sensato perseguir una sombra misteriosa en medio de una investigación de homicidio. Retiro eso, es lo más estúpido del planeta perserguir a una sombra misteriosa en medio de un homicidio no resuelto.

Pero me da igual.

Ya tengo el límite de mi paciencia sobregirado y pesando sobre mis hombros. Si alguien me estuvo espiando todo este tiempo solo por un maldito blog de chismes, no pienso dejar que se me escape.

La Cuentista podría saber algo bueno después de todo. Y quiero saber qué es.

La sombra que ahora resulta estar encapuchada no corre muy rápido pero si ágilmente. Cambia estratégicamente de dirección cada que puede y no duda en sus pisadas. Eso me dice que definitivamente es un estudiante. ¿Quién más conocería al dedillo las instalaciones como para no chocar con una pared en este laberinto?

Por suerte, yo sí soy veloz y no le pierdo la pista.

—¡Espera! ¡No corras!

Sé que me oye, pero obviamente no me hace caso.

Estamos a punto de llegar a los pasillos de las alas docentes. He estado ahí con Hudson algunas veces, y debo decir que para tener un salario competitivo, estos profesores no saben lo que es invertir en ventilación. El olor a humo, cigarro y especias es hasta palpable.

Por suerte, la sombra es detenida antes de poder ingresar a cualquiera de los salones.

Puck aparece de la nada, y con un hábil agarre detiene a la sombra por la cintura sin caer en el intento.

—¿Ibas a alguna parte? — pregunta sarcástico.

—¿Cómo sabías...? ¿Cómo llegaste...? — intento formular las preguntas al tiempo que recupero el aliento. Que sea veloz no significa que me gusta correr.

—Solo lógica — responde él — Es la zona con más entradas de la academia. Te perdería fácilmente.

Su poder de deducción es tan sorprendente como intimidante. Nunca hubiera llegado a esa conclusión tan rápido. Aunque claro, él se quedó tranquilo pensando mientras yo salí corriendo como una loca.

Sin perder otro segundo, me acerco a la figura que Puck aún sostiene, y le quito la capucha.

—¿Dulce?

Su cabello violáceo está sujeto con una cola de caballo deshecha. Fue lista. Eso la habría identificado más rápido.

Pero qué belleza poética que la espía de La Cuentista resulte ser nuestra última sospechosa.

—Hola...

—¿Tú nos espiabas? –_ pregunto molesta — ¿Por qué?

—Solo quería saber si... descubrían algo.

—¿Porque tienes algo que esconder? ¿Como haber matado a Hudson?

—Yo nunca... No fue por eso, sino para... para...

—¿Para La Cuentista? — insisto —Tú sabes quién es, ¿verdad?

—Algo así...

Solía creer que esta chica solo es tímida y reservada. Y si, aún lo pienso, dado que no es capaz de verme a los ojos luego de ser descubierta infraganti. Pero ahora le sumo mentirosa a la lista. Y no estoy de humor para lidiar con más mentirosos.



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En el texto hay: misterio, roamnce, dark academia

Editado: 16.05.2026

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