Villains

#26 - La superestrella

Repito en mi cabeza las variables. Los puntos ciegos. Todos los detalles que dejé pasar en toda la investigación.

Me detengo.

¿Cómo pude ser tan estúpida?

Llevo desconfiando de Puck desde el momento en que supo lo del asesinato. Me he repetido mil veces que no debía bajar la guardia con él, que a pesar de su buena disposición la gente miente y engaña. ¡En especial los asesinos!

¿Cómo no lo vi? ¿En serio nos volvemos ciegas ante un hombre guapo? Pensé que estaba por encima de eso, que mi capacidad de razonamiento podía contra el impulso sexual que siento cuando estoy frente a ese hombre.

Soy como todas las mujeres del mundo cuando caen a los pies de su adonis. Encontré mi punto débil y resultó ser un hombre que podría ser el responsable de un homicidio, o al menos cómplice en toda regla.

Cruzo la puerta de mi habitación esperando que Kenji no se encuentre ahí. Necesito un tiempo fuera para mi cerebro. No más profesor muerto, academia llena de sospechosos o guapos artistas intentado distraerme. Solo yo y mis ojitos cerrados en la oscuridad.

—Hola, Dickinson.

Doy un salto por la sopresa. Estaba preparada para decirle a Kenji que me dejara sola, pero es Puck quien reposa sobre mi cama justo antes de dar un salto hacia mi.

—¿Qué haces aquí? — pregunto.

—No respondías los mensajes y supuse que luego del interrogatorio y todo lo demás, querrías estar en un lugar tranquilo donde descansar.

En efecto, al ver mi celular tengo varios mensajes suyos. Pero aunque los hubiera visto, no habría podido responder. ¿Cómo estoy? En la mierda. ¿Qué me preguntaron? Demasiadas cosas. ¿Qué descubriste? Que eres un mentiroso.

Sabiendo eso y todo, la pregunta principal no le podía faltar en su repertorio de frases hechas.

—¿Qué tal te fue con el inspector?

—Em pues...

¿Qué fue eso? No puedo responder sin pensar que él está más involucrado en el homicidio de lo que pensaba. Paso junto a él antes de darme cuenta que tal vez alejarme de la puerta no sea buena idea. Más necesito poner algo de distancia o notará que mis nervios tienen un motivo más que el haber sido interrogada por la policía.

—¿Qué tienes? — insiste.

—No sé cómo preguntar esto, la verdad.

—Puedes preguntarme lo que quieras, lo sabes.

—¿Y responderás honestamente?

—Igual que siempre.

—No, no siempre.

Veo la confusión en su mirada. Sin embargo, no es como la confusión normal que he visto en las personas toda mi vida. No está perdido en mis palabras, entiende la duda con la que hago la pregunta. Solo le confunde que la haga en este momento.

—No me dijiste que Hudson amenazaba a tu padre por el cargo de director — suelto sin más.

Puck se retira un par de pasos hacia atrás y ahora su ceño fruncido es liso como una pista. Asiente y dice:

—No lo hice.

—¿Y la foto de tu coartada? Sé que es falsa.

—No es falsa. — él se alza de hombros como si no tuviera la menor importancia lo que está a punto de confesar — Solo no fue tomada a la hora que crees.

¿Solo eso? ¡Como si no fuera un puto detalle importante para una coartada en un caso de asesinato!

—Tú cambiaste la hora — afirmo fríamente.

—Técnicamente, me ayudaron con eso. Mis conocimientos en hackeo son muy básicos.

—Claro, pero los de Dulce no.

Sabía que ella tendría algo que ver en esta farsa. Su cara de niña buena ya me ha engañado lo suficiente. Tal vez La Cuentista no sepa quién es el asesino porque ella lo es. Y todo el chantaje emocional con el que jugó no es más que el motivo perfecto para su crimen.

—No te enojes con ella — me pide Puck — Solo hizo lo que le pedí.

—¿Por qué lo haría? ¿Por qué se lo pediste?

—Somos amigos y siempre cuido a mis amigos.

—Eso no responde ninguna pregunta. Al menos dime, ¿por qué mentirme?

—¿Tú por qué crees?

Cuatro palabras.

Toda la confianza que había depositado en Puck desde que lo conocí hasta ahora, fue derrumbada en cuatro palabras.

Porque lo que yo creo ahora es que Dulce no fue la asesina. Ella solo hackeó una foto y se aseguró de tener una coartada sólida. Todo porque sí sabía quién mató a Hudson. Y le estaba cubriendo las huellas, así como él cubriría las suyas de ser necesario.

No puedo retroceder lo suficiente para crear un abismo entre Puck y yo en este momento. De repente siento pánico, una suerte de miedo que no me deja correr sino que me hace llorar, ya que temo más a la decepción que siento que a la posibilidad de ser el siguiente cuerpo en su lista.

—Te había confesado que fui yo el primer día, preciosa — dice como si nada.

"Te creo muy capaz de matar, Dickinson. Y motivos no te faltan para querer a Hudson fuera de la academia. Pero sé que no lo hiciste. Porque yo lo hice"



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En el texto hay: misterio, roamnce, dark academia

Editado: 16.05.2026

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