Villains

#27 - ¿Y ahora qué?

La semana comenzó con la noticia que todos los alumnos de la ACA esperaban. La muerte del profesor Hudson fue un trágico accidente ocurrido gracias a los niveles de alcohol en sangre que se le hallaron en el examen toxicológico.

La policía está conforme, al igual que el director, y por ende, el resto de la institución y sus directivos e inversores.

No se dieron a conocer los detalles de su muerte como tal, pero son pocos los que no saben de la caída. En definitiva, las baldosas con la sangre seca fueron ligeramente limpiadas para remover el exceso, y aún están a la espera de ser reemplazadas.

Personalmente, las dejaría. Son una prueba de cómo los errores de esta academia existen más allá de las apariencias. Y que aunque se vistan y actúen como humanos, cada persona en este lugar es un monstruo, es un villano.

Para mí, las noticias no fueron una gran sorpresa. Sabía que las declaraciones oficiales no acusarían a nadie cuando decidí cerrar mi boca. Dejar la verdad entre Puck y yo, y tal vez Dulce. Quién sabe qué otra persona sabe sobre el acto.

Contrario a lo que pensé primero, no estoy cubriendo a Puck por amor o lealtad. No le debo nada a un mentiroso que solo me usó para tapar sus huellas. Que me mostró una ilusión de confianza donde solo debía haber sospechas. Solo dejé que el agua corriera bajo el puente en el mismo camino que siempre siguió, el de los secretos y mentiras, porque cuando la investigación se cerró en un accidente, el inspector que me había entrevistado fue tan amable de asegurarme que mi visado está perfectamente seguro al igual que mi futuro en la academia.

Lo poco que pude respirar con calma gracias a eso, vino seguido de una terrible realidad. Cada alumno de la ACA sabía que yo había estado acusando a diestra y siniestra a cada nombre en la lista de La Cuentista. Por lo tanto, como siempre, acabé sola.

Los distintos grupos se han pasado toda la semana mirándome con crítica y desprecio. Soy peor que la más grande chismosa de estas paredes. Hablan de mí y mi descaro como niña nueva al haber dudado de veteranos artistas como lo son Owen o Kenji.

Ni siquiera he tenido el valor de hablar con mi anterior grupo. Sé que las cosas con Ava no tienen salvación pero Kenji tal vez aún sea un pequeño rayo de esperanza. O eso creía, hasta que deliberadamente ha dejado de hablarme. No lo culpo, ni pienso presionarlo. De cualquier forma, ya no sé si siento el estudiar aquí como la mejor opción.

Por momentos pienso en Puck, y que si no fuera el verdadero asesino, su presencia aquí haría la diferencia. Hablarían mal de mí, por supuesto, pero al menos tendría un gran aliado a mi lado para sobrellevarlo.

Pero él se fue.

Tras la declaración de las autoridades, Puck Reynolds abandonó las instalaciones y nadie sabe realmente porqué. O a donde. Simplemente se fue sin dejar rastros, como el fantasma que siempre fue, mientras sus fans esperan ansiosos su próxima aparición en la academia.

El vacío que deja su ausencia no es nada comparada con la tranquilidad de saber la verdad. Una verdad que se cierne sobre mí como una roca. Ya lo dijo Shakespeare: ""Inquieta yace la cabeza que lleva la corona". En este caso, saber quién mató a Hudson podría cobrarme una factura mental en un tiempo, pese que a hoy es solo un piquete de mosquito en mi conciencia.

Hoy, a punto de continuar con mis clases habituales, de la que poco provecho he sacado, no tengo la energía mental para afrontar el día. Así que recurro a mi fuente de buenas vibras. Mi gurú de la tranquilidad.

—Hola, Suzzy — la saludo cuando responde la llamada.

—Mi niña hermosa. No sabía si debía llamarte. Ya me enteré de todo lo que pasó. No puedo creer que no haya podido estar ahí para ti. Debiste pasar un miedo horrible.

El solo escucharla ya me saca una sonrisa.

—Si, fue el peor momento de mi vida.

—Ay mi cielo...

—Pero también fue muy relevador, ¿sabes? Como si hubiera sido algo bueno pasar por todo eso.

—Supongo que toda experiencia es buena de alguna forma. Aunque tienes que prometerme ya no involucrarte en casos de homicidio.

Me río.

—Haré cuanto pueda, lo prometo.

Intento explicarle todo lo que viví ese fin de semana. Sin dar muchos detalles o nombres. Lo último que necesito es que mi adorada tía se vea involucrada de más en este historial delictivo.

Se siente bien dejar salir todo lo que había estado pensando del caso, sabiendo que ella jamás se atrevería a juzgarme o imponerme sus opiniones.

—Es toda una historia — dice.

—Lo es.

—Yo... tengo que preguntar, ¿aún quieres estudiar en esa escuela?

Es la pregunta del millón que me he hecho desde incluso antes de la muerte de Hudson. No sé realmente qué tanto vale la pena quedarse, pero no puedo decir que irme sea lo que realmente quiero.

—Aún lo estoy pensando — respondo.

—Ale, no quiero decirte qué hacer. Como alma libre en este mundo de locos, tengo la obligación de dejar que la gente siga sus sueños.

Y lo natural que le sale hacer eso.



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En el texto hay: misterio, roamnce, dark academia

Editado: 16.05.2026

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