Villains

#Epílogo

"Solo enemigos"

Es el título de la primer y única novela que he publicado hasta ahora. Comencé el proyecto hace dos años cuando mi vida cambió para siempre en una academia de arte corrupta y llena de mentiras. Hace un año, fue nominada para uno de los premios literarios más importantes del siglo XXI.

No sé cómo explicar el orgullo y felicidad que sentí al saber que podría ganar. E incluso si no era así, ser parte de ello era suficiente para seguir creciendo como autora.

Ese camino me llevó por muchos lados en los últimos años.

Después de pasar un tiempo en Seattle con Suzzy, estudiando y conociendo la ciudad, decidí que era el momento de arriesgarme sola. Con un grupo de extranjeros de varios países, me sumé a una caravana que recorrió la costa de Estados Unidos por al menos 6 meses. Fue la experiencia más hippie y liberadora de mi vida, aunque admito que no la repetiría. Compartir el baño con los rusos fue desagradable, no diré más.

Escribía todas las noches. Eso me ayudó a enfocar mis vivencias en Seattle y darles la forma que se merecen en mis recuerdos.

La autopublicación no fue fácil. Sin tener un lugar estable donde vender mi libro, solo le daba hojas sueltas a la gente que preguntaba y les pedía que compartieran la lectura en sus redes. Así llegué a un pequeña editorial en San Fransisco que confió en mi e hizo de mi trabajo algo más serio.

Cuando me enteré de la nominación, mi camino me llevó a Barcelona, donde la gala se celebraría y por supuesto, yo estaba invitada. Amé la ciudad desde el instante en que la pisé. La música, la comida, el color. Era como estar en casa pero a la vez ver todo un mundo nuevo.

Suzzy y Kenji siempre fueron fieles seguidores de mis actualizaciones, y no faltó un día sin que preguntaran por algún pretendiente o aventura de una noche. No es que no las haya tenido. De hecho, me sorprende lo poco que se necesita saber de un idioma diferente para poder disfrutar de alguien en la cama. Pero en realidad nunca pasó a primer plano mi vida amorosa o sexual. Me concentré en mi, en mis escritos, en las aventuras que tendría. En encontrarme no solo como autora, sino como persona.

Y descubrí que soy feliz estando por mi cuenta. Es una liberación de toda culpa saber que puedo estar sola, sin pensar en mis padres o en que les debo algo. Saber, además, que la gente que realmente me quiere, estará conmigo no importa a donde vaya o lo que haga.

Luego de todo eso, supe que era el momento de hacer lo que siempre dije que haría. Conseguir una maestría en literatura. ¿Y qué mejor lugar para ello que la afamada Oxford en el Reino Unido?

Volver a meterme en una academia de prestigio me daba mucho miedo al inicio. Los británicos no tienen fama de ser los más cálidos y amigables. Mas durante la orientación, luego de que aceptaran mi solicitud, no sentí hostilidad, prejuicio o discriminación de algún tipo. Soy diferente a ellos, claramente. Pero nunca me lo hacen notar, ni cuando su acento me confunde.

Me mudé con tres amigos que viajaron de su pueblo natal en el campo para trabajar en la gran ciudad y ayudar a sus familias. Son buena gente, muy simpáticos y a veces parecen una pareja de tres, pero jamás les he preguntado. Su apoyo y ayuda ha sido crucial en estos meses. Incluso me consiguieron una entrevista de trabajo en la biblioteca, donde mi turno de hoy acaba de terminar.

El frío y la lluvia de este país es algo en lo que debo trabajar. No soy ajena a la falta de sol pero incluso yo pienso que puede ser demasiado. Llegar al departamento un poco temprano es toda una bendición.

Sin embargo, cuando abro la puerta, lo más inesperado me recibe.

—¿Qué es todo ésto? — pregunto sorprendida al ver guirnaldas en el techo, globos en el piso y sentir el aroma de la vainilla brotar del horno.

—Ay, mierda — exclama Zara moviéndose tan rápido como un rayo — ¡Chicos! Arruinamos la sorpresa. ¡Felicidades, Alessia!

—¡Sorpresa! — gritaron Quinn y Hector detrás de ella tratando de seguir el ritmo de algo que claramente no salió como lo ensayaron.

—La peor sorpresa que he organizado en mi vida — murmura Zara.

No puedo evitar soltar una risa.

Zara es la más ruidosa de mis compañeras de piso. Su cabello pelirrojo, pecas en la nariz y ojos verdes la vuelven una absoluta belleza de campo, de la cual nadie puede apartar la mirada.

—Yo creo que es tierno — le digo — Pero no era necesario que hicieran nada.

—¿Bromas? — dice Hector — Ganaste el Premio Literario Austin en Juveniles. Es un logro impresionante, amiga.

Ah si, olvidé mencionar que al final gané. No lo menciono seguido porque odiaría convertirme en esa clase de autor que presume de su éxito a cada oportunidad. Eso no quita que esté en las nubes de felicidad cada vez que alguien lo trae a colación.

—Eso fue hace meses — les recuerdo — Ya lo celebramos cuando me mudé.

—Nunca es suficiente celebración — aclara Hector — Además, mañana comienza tu nueva maestría, a la cual solo ingresan el 20% de los que aplican.

—En otras palabras — agrega Quinn — eres una maldita genio.

Hector y Quinn son casi gemelos. Su complexión física es muy similar: fornidos, altos, cabello castaño oscuro y brazos del tamaño de dos troncos. Pero están lejos de ser hermanos. Hector tiene una personalidad más optimista y divertida, mientras que su contraparte solo usa el humor a modo de defensa, es decir, con sarcasmo.



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En el texto hay: misterio, roamnce, dark academia

Editado: 16.05.2026

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