Vincent

Lo que mi madre nunca conto

CAPITULO 7

Volví a mirar la fotografía.

Mi madre estaba allí.

Mucho más joven, con el cabello diferente y una expresión que jamás había visto en ella. A su lado estaba aquella mujer.

La misma mujer que aparecía junto a los Blackwood.

Durante unos segundos pensé que quizá estaba equivocada.

Que quizá no era ella.

Pero no.

Era imposible confundirla.

Tomé la fotografía y bajé a la cocina.

Mi madre estaba de espaldas, preparando café.

—Mamá.

Se giró.

Cuando vio lo que llevaba en la mano, se quedó completamente quieta.

No preguntó qué era.

No preguntó dónde la había encontrado.

Solo la miró.

Y eso me confirmó todo.

—¿Quién es ella?

Mi madre dejó lentamente la taza sobre la mesa.

—¿Dónde conseguiste eso?

—Primero responde.

—Amelia...

—¿Quién es?

Silencio.

Por primera vez desde que habíamos llegado a Blackwood Hills, mi madre parecía realmente asustada.

—Conocí a esa mujer hace muchos años.

—¿Y los Blackwood?

No respondió.

—¿También los conocías?

Mi madre cerró los ojos durante un instante.

—No quiero que sigas investigando esto.

—¿Por qué?

—Porque no sabes lo que estás buscando.

—Entonces dime qué estoy buscando.

Ella me miró.

—Una historia que terminó hace mucho tiempo.

Bajé la fotografía.

—Entonces, ¿por qué alguien dejó esto debajo de mi puerta anoche?

Su rostro perdió el poco color que tenía.

—¿Qué?

Le mostré el sobre.

Mi madre lo tomó con manos temblorosas.

Leyó la frase.

Después volvió a mirar la fotografía.

—Tenemos que irnos.

Fruncí el ceño.

—¿Qué?

—Nos vamos de aquí.

—No.

—Amelia, no estoy preguntando.

—Yo tampoco.

Me alejé de ella.

Por primera vez comprendí que aquello no era solo un secreto de los Blackwood.

Mi madre estaba involucrada.

Y alguien acababa de asegurarse de que ella lo recordara.

Esa misma tarde salí de casa sin decirle adónde iba.

No fui a buscar a Vincent.

No quería involucrarlo.

Fui al único lugar donde creía que podría encontrar una respuesta.

La biblioteca.

Busqué nuevamente el libro de 2004.

Pero ya no estaba.

Revisé el estante.

Nada.

Busqué en la mesa.

Nada.

Hasta que encontré una pequeña hoja doblada entre dos libros.

La abrí.

Solo tenía una frase escrita.

“Si quieres saber quién era ella, pregúntale a Vincent.”

Me quedé mirando aquellas palabras.

Entonces escuché una voz detrás de mí.

—Te dije que dejaras esto.

Me giré.

Vincent estaba allí.

Esta vez no parecía molesto.

Parecía preocupado.

Y eso me inquietó mucho más.

—¿Por qué debería preguntarte a ti?

Vincent miró la nota que tenía entre los dedos.

Su expresión cambió.

—Porque alguien quiere que lo hagas.

—¿Y tú sabes quién?

Me sostuvo la mirada.

—No.

—¿Entonces qué sabes?

Vincent tardó unos segundos en responder.

—Que esa mujer desapareció de Blackwood Hills hace muchos años.

Sentí un nudo en el estómago.

—¿Desapareció?

—Sí.

—¿Y qué tiene que ver mi madre con ella?

Vincent se quedó completamente inmóvil.

Aquella fue la primera vez que vi algo parecido al miedo en sus ojos.

—¿Tu madre?

Asentí.

—Está en una fotografía con ella.

Vincent bajó la mirada.

Y cuando volvió a mirarme, su expresión había cambiado por completo.

—Entonces tenemos un problema.

—¿Qué problema?

Se acercó un paso.

—Que si tu madre estaba allí...

Hizo una pausa.

—...entonces probablemente no eres tú la primera Laurent que alguien quería mantener lejos de los Blackwood.



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Editado: 12.09.2026

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