Vincent

La persona equivocada

CAPITULO 10

Aquella noche no dormí.

Cada vez que cerraba los ojos volvía a escuchar las palabras de mi madre.

Eleanor no desapareció.

Y después, la otra frase.

Alguien iba a traicionarla.

Me levanté de la cama cerca de la medianoche y fui hasta la ventana. Afuera, Blackwood Hills estaba completamente silencioso.

Demasiado silencioso.

Entonces vi unas luces detenerse frente a nuestra casa.

Un automóvil negro.

El mismo tipo de automóvil que había visto días atrás.

Me quedé quieta.

Las luces se apagaron.

No bajó nadie.

Solo permaneció allí unos segundos antes de marcharse lentamente.

Retrocedí de la ventana.

Mi teléfono vibró sobre la cama.

Número desconocido.

Abrí el mensaje.

«No confíes en Vincent.»

Sentí un nudo en el estómago.

Antes de poder responder, llegó otro.

«Él no es quien deberías estar buscando.»

Miré hacia la ventana.

El automóvil ya no estaba.

Pero había algo que no podía sacar de mi cabeza.

Si alguien quería que dejara de investigar a Eleanor…

¿por qué ahora intentaba convencerme de que desconfiara de Vincent?

Quizá Vincent no era el peligro.

Quizá alguien quería que yo creyera que lo era.

A la mañana siguiente, encontré a Sophie esperándome frente a la entrada del instituto.

—Tienes cara de no haber dormido.

—No dormí.

—¿Pasó algo?

Le mostré el mensaje.

Sophie lo leyó y su expresión cambió.

—Amelia… esto ya no es normal.

—Lo sé.

—Tienes que contárselo a alguien.

—¿A quién?

Sophie no respondió.

Porque ambas sabíamos la respuesta.

Vincent.

Lo encontramos en el patio, hablando con Damien.

Cuando me vio acercarme, dejó de hablar.

—Necesito preguntarte algo —dije.

Vincent miró a Sophie y luego a mí.

—Eso parece convertirse en una costumbre.

Le enseñé el teléfono.

Por primera vez desde que lo conocía, no tuvo una respuesta inmediata.

Leyó el mensaje.

Después levantó la mirada hacia mí.

—¿Cuándo lo recibiste?

—Anoche.

—¿Alguien más lo vio?

—Solo Sophie.

Vincent guardó silencio.

Damien se acercó.

—¿Qué pasa?

Vincent le mostró el teléfono.

Damien leyó el mensaje y frunció el ceño.

—Eso no puede ser…

—¿Qué? —pregunté.

Damien levantó la mirada.

—Ese número.

—¿Qué tiene?

Miró a Vincent.

—Es imposible.

—¿Qué es imposible?

Vincent apretó la mandíbula.

—Ese número pertenecía a Eleanor.



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Editado: 12.09.2026

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