Hoy es miércoles 5 de julio de 2028.
El día en que voy a conocer a Alexia, la niña pequeña a la que Aurora cuidaba.
Le he comprado varios libros de princesas de Disney y dos peluches: uno de Winnie the Pooh y otro de *Lilo & Stitch*.
Aurora me ha dicho que son sus personajes favoritos: Tigger y Stitch.
—Relájate. Solo es una niña.
—Ya, pero tú la quieres mucho y quiero caerle bien. Aún sigo a prueba contigo.
—Tranquilo. No te voy a quitar puntos si la haces llorar… o eso creo.
—Deja de burlarte. Esto es serio.
Unos minutos después, nos encontramos frente a su antiguo edificio.
—Hola, Fran —saluda Aurora a un señor.
—Buenos días, señorita Aurora.
Subimos hasta la quinta planta.
Una puerta con el número 502 nos recibe.
—Toca el timbre —me dice.
—No, yo sigo nervioso. Mejor toca tú —respondo.
Ella se rinde y toca el timbre.
—Aurora, qué bueno verte —dice una señora rubia, de unos treinta y dos años, mientras abraza a mi casi novia.
—Ana, me da gusto verte. Te traje a un invitado especial.
Las dos se vuelven para mirarme.
Antes de que Ana pueda decir algo, una voz pequeña comienza a escucharse por todo el apartamento.
—¡Auroraaaaa! —grita una niña que debe de ser Alexia.
Es una versión pequeña de su madre. Prácticamente, es un clon suyo.
—Alexia, mira qué grande estás —dice Aurora mientras la abraza con fuerza.
—Sí, he crecido dos centímetros más, ¿verdad, mami?
—Sí, tesoro. Cuéntales a Aurora y a su amigo lo que te han dicho en el colegio.
—¿Amigo? —pregunta Alexia.
De repente, se da cuenta de que hay un hombre al lado de Aurora; es decir, yo.
—Hola, Alexia. Soy Lorenzo. Aurora me ha contado mucho sobre ti —digo mientras me agacho hasta quedar a su altura.
Sus ojos se iluminan.
—Hola, Lorenzo. ¿Eres soltero? Porque Aurora también está soltera.
—Alexia eso no se pregunta— le riñe su madre— Por favor, pasen
Es un duplex pequeño, pero muy acogedor.
—¿Chocolate caliente? —nos ofrece Ana.
—Sí, gracias —respondo—. La lluvia nos ha tomado por sorpresa al venir.
Eso es lo divertido de vivir en Londres: puede ser verano, pero en cualquier momento del día puede llover.
Hay cupcakes de arándanos sobre la mesa. Están riquísimos.
—¿Cómo han estado? Espero que la agencia de niñeras haya enviado a alguien buena con los niños.
—Esos no sirven para nada. Ahora me quedo yo con ella; su papá se está haciendo cargo de la empresa mientras tanto.
—Sí, ahora papá es el jefe —dice Alexia.
—Cada vez está más irritable que antes.
—Ana, si adoras a tu marido —comenta Aurora.
—Lo sé, pero desde que se convirtió en el CEO está más cargoso que nunca.
La puerta se abre.
—Conque hablando mal de mí otra vez —dice un señor algo mayor que Ana al entrar en el apartamento.
—¡Papi, volviste! —grita Alexia.
—Hola, mi pollito —responde él mientras le da un beso en la frente y la carga en brazos—. Hola, amor.
Se acerca a Ana. Ella finge estar enfadada, pero enseguida empieza a reírse.
—Te presento a Lorenzo. Es amigo de Aurora —dice Ana.
—¿Verdad que es guapo, papi? Es perfecto para Aurora.
Todos nos reímos.
Fue una tarde muy agradable.