Viviendo con Logan Lenox

Capítulo 1: "Código rojo: toalla, tetas y desalojos"

**Ivy**

Hay formas dignas de tocar una puerta. Esta no era una.

Estaba yo, parada frente al 4B, empapada hasta el alma, con una caja de ramen aplastada contra las tetas porque la camiseta blanca se me había vuelto transparente nivel “censura de Instagram” y mis pezones, traidores, estaban a punto de declarar independencia y salir en rueda de prensa.

Toqué. Con el codo. Porque las manos las tenía ocupadas tapando el desastre nacional.

La puerta se abrió de golpe.

Y ahí estaba el problema. El problemón.

Logan Lenox. Recién salido de la ducha. Pelo negro mojado cayéndole en la frente. Gotas bajándole por el cuello, por el pecho, por ese camino en V que Dios dibujó cuando estaba aburrido y con ganas de complicarle la vida a mujeres inocentes. Una toalla blanca amarrada bajo, peligrosamente bajo, en la cadera. Tan baja que la gravedad estaba haciendo horas extra y yo estaba a punto de presentar una queja formal.

Su cuerpo era... joder. Era un delito con abdominales. Hombros anchos. Pectorales marcados como si los esculpieran entre clase y clase. Abdominales que parecían tabla de lavar culpas ajenas. Y esa maldita línea en V que bajaba, bajaba y se perdía en la toalla como el peor cliffhanger de la historia. Tenía tatuajes. Uno en la costilla. Otro subiendo por el brazo. Líneas negras que pedían a gritos ser miradas. Mucho.

Mi cerebro hizo *logout*. Pantalla azul. Reiniciando en modo pecado capital.

Sus ojos verdes bajaron. Automático. Subieron. Volvieron a bajar. Se quedaron ahí. En mi problema. En mis dos problemas que marcaban bajo la camiseta como faros en medio de un huracán.

Silencio.

—Joder —dijo al fin, con voz ronca de vapor y de malas decisiones—. ¿Esto es entrega a domicilio o me gané la lotería y nadie me avisó?

Quise morirme. Quise reencarnar en toalla. En la suya. No. Sí. No. Cállate, Ivy.

—Ni. Una. Palabra —siseé, apretando la caja más fuerte contra mi pecho, lo que solo hizo que la tela se pegara más y que Isaac Newton se revolcara en su tumba—. Ethan dijo que podía venir. Dijo que tenías espacio. No dijo que ibas a abrir la puerta como si fueras publicidad de Axe.

Logan se recargó en el marco, cruzándose de brazos. Lo que hizo que todo se marcara más. El pecho. Los brazos. Las venas. La injusticia cósmica. Una gota de agua le bajó por el cuello, se paseó por la clavícula y murió en el pecho. Yo la seguí con la mirada como una idiota. Traidora.

—Ethan dijo "está jodida, necesita techo" —arqueó una ceja, divertido, el cabrón—. No mencionó "viene con subtítulos en HD y aviso de emergencia meteorológica".

El calor me subió por el cuello, la cara, el alma y el historial crediticio. Me ardían hasta las deudas estudiantiles.

—Me echaron —solté de golpe, porque si iba a morir de vergüenza, que fuera con contexto y con testigos—. Hace una hora. Mis roomies. Jenna y Becca. Dijeron que soy "emocionalmente agotadora". Que "vivo como si el mundo fuera un examen final con cronómetro y yo fuera la profesora con látigo".

—Brutal —asintió Logan, sin dejar de mirar. Porque claro que no—. ¿Y viniste a mi puerta así porque...? Déjame adivinar. ¿Castigo? ¿Venganza? ¿Plan de seducción nivel diosa griega con mala suerte y sin presupuesto?

—¡Porque no tengo a dónde más ir! —grité. Una puerta se abrió al fondo del pasillo. Se cerró. Persona inteligente—. ¡Porque tengo 43 dólares, un cupón de ramen vencido y tu mejor amigo es un idiota que piensa que eres "buena gente"!

—Lo soy —se llevó una mano al pecho, y la toalla se movió. Peligrosamente. Casi me da un paro cardíaco—. Mira, te estoy dejando pasar. Bueno, no. Todavía estás en el pasillo. Pero te estoy mirando. Con preocupación. Mucha preocupación. Por tu salud. Por la mía. Por la integridad estructural de la toalla.

Bajó la vista otra vez. Descarado. Sin vergüenza. Sin licencia. Sin perdón de Dios ni del Estado.

—Deja de mirar —me tapé como pude, aunque la caja ya estaba mojada y transparente también. A estas alturas, hasta mi sombra me delataba—. Lo juro por lo que más quieras, Logan, si haces un chiste, te meto esta caja de ramen por—

—Shhh —levantó un dedo, mojado—. Primero: respira. Se te van a salir los ojos. O otra cosa. Segundo: estás tiritando. Tercero —su voz bajó, ronca, cabrona, ilegal en 42 estados—: la lluvia te hizo un favor visual que no pedí, pero que tampoco voy a reportar. De hecho, voy a agradecer. En privado. Con velas.

Tardé un segundo. Dos. Tres. En procesar. En traducir del idioma "cerdo" al español.

—¿¡PERDÓN!? —chillé. Ahora sí salieron dos vecinos. Uno grabando. Genial. Me voy a hacer viral como "Chica Tetas Mojadas 4B: El Musical".

Logan sonrió. Lento. Peligroso. Marca registrada del diablo con beca deportiva y toalla que desafía las leyes de la física.

—Dije que hace frío —se encogió de hombros, inocente como tiburón en juicio por homicidio—. Y que tu... situación actual... es muy informativa. Como documental. De esos que pones en mute pero no quitas. "Pechos en su hábitat natural: tormenta tropical".

Me tapé la cara con una mano. La otra seguía abrazando la caja. Quería llorar. Quería pegarle. Quería que la toalla se cayera para... para fines científicos. No. Sí. No. Ivy, compórtate.

—Voy a matar a Ethan —murmuré contra mi palma—. Y luego a ti. Con una tostadora. En la bañera. Mientras duermes. Y voy a sonreír mientras lo hago.

—Kinky —asintió, serio—. Pero antes, entra, Ives. En serio. Estás azul. Y si te desmayas, me caes encima y no respondo. Bueno, sí respondo. Pero no como tu hermano querría. Ni como tú querrías admitir.

—Ives no —lo fulminé, apretando la caja contra el pecho—. No me digas Ives. No somos amigos. Ives es solo para mi gente. Y tú... tú eres lo último que necesito esta noche.

Logan abrió más la puerta, haciéndose a un lado. La maldita toalla se movió un centímetro y a mí se me paró el corazón.

—Anotado —dijo, con esa sonrisa torcida que debería venir con advertencia—. Lo último que necesitas. Y aquí estoy, en toalla. Qué mala suerte la tuya. Pasa, reina del drama. Prometo no mirar. Mucho. Solo lo justo para asegurarme de que no te mueras en mi pasillo y Ethan me entierre.



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Editado: 01.06.2026

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