Vladimir y la hija del cazador

Capítulo 36

Ambos bandos se retiraban lentamente, los heridos, que la gran mayoría eran demonios se apoyaban en sus semejantes para avanzar. La patrulla dorada se ocultó a lo largo del averno en sitios estratégicos para hacer una última emboscada.

En su afán por ocultarse, Helenka y Xalvator se alejaron de los humanos. Ambos, sin haberlo notado, fueron arrastrados hacia la zona que ellos solían evitar hace tiempo.

—Helenka, creo que estamos en aprietos — manifestó Xalvator mientras mordía sus largas uñas —debemos regresar.

—Espera, Xal… —Habló la mujer observando detenidamente aquel rincón del averno —siento una energía familiar, casi que idéntica a la mía.

—¡Hola! ¡Ustedes dos!

—¿Qué hace ese humano aquí? —cuestionó Xalvator —¿No te bastó con lo que te pasó hace días, soldado?

—Suelo ser algo testarudo y no pude evitar escuchar la voz de lo que sea que pronuncia mi nombre.

—¿Cuál voz? —preguntó el demonio —yo no escucho nada.

—Ya no tiene caso, Xal, el humano lo sabe —dijo Helenka y se dirigió a Sergei —Es mi padre, no puede salir de donde está y por desgracia no hemos podido hallar la nueva entrada.

—Bien… puedo ser de ayuda, pero debemos salir y subir. —manifestó el soldado.

—¿Conoces la entrada? —preguntó Helenka esperanzada en ver a su padre otra vez.

—Él me arrastró y me encargó un recado, no sabía que era tu padre.

—Yo sí, pero no pensé que lo recordarías. Llévame con él, será pieza clave para terminar con todo esto.

Serguei guió a los demonios aliados escabulléndose y subiendo hasta la zona en donde había sido arrastrado. Al llegar, señaló la roca, la cual aún conservaba la grieta.

—Es ahí…

—Ya habíamos estado aquí, Xal… —suspiró la mujer —Gracias, soldado. No olvidaré esto. Ahora, retrocedan… intentaré rescatar a mi padre de ese maldito lugar.

Helenka comenzó un extraño ritual que ni Xalvator había visto. De pronto, otro retumbar dominó el averno interrumpiendo el ritual.

—Ya va el segundo y si no salimos pronto nos iremos al infierno —Comentó el aliado a manera de chiste.

—Oye bruja —dijo Serguei.

—Helanka, mi nombre es Helenka…

—De acuerdo, Helenka. —habló el soldado —Es sólo que tengo una pregunta, ¿este emisario es siempre así?

—Hay días peores, créeme.

Una vez más Helenka comenzó el ritual. Esta vez la mujer pudo abrir el portal.

—Ustedes permanezcan aquí, yo regresaré con mi padre.

El portal se cerró, Xalvator y Sergei se miraban, pero no se hablaban. Mientras tanto el averno seguía en crisis; Vladimir y su padre se enfrentaban como dos desconocidos, Los humanos oraban desde sus escondites esperando un milagro.

—¿Listos para atacar a Darok? —preguntó Igor.

Los soldados asintieron con determinación, pero cuando salieron de sus escondites ocurrió el tercer retumbar. Este no fue por Vladimir y su padre, sino por el padre de Helenka.

—Alarea, hay que sacar a los humanos de aquí —sugirió Pavel —No me agrada esto.

Alarea lanzó una especie de hechizo y regresó a todos los soldados humanos, sin excepción, al plano terrenal, específicamente al interior de la fortaleza para mayor seguridad.

Los padres adoptivos de Vladimir corrieron a recibir a la patrulla y encontrarse con su hijo, pero este no estaba. Los soldados hablaban entre ellos llenos de duda tratando de entender lo que acababa de pasar, pero al escuchar la voz de Valentina guardaron silencio de golpe.

—¿Dónde está mi hijo?

Todos se observaban entre sí buscando al híbrido.

—Me temo que Vladimir sigue en el bajo mundo y por cómo van las cosas lo más probable es que lo destruya y lo reine. —manifestó Oleg.

—¡Sergei! —gritó Fyodor —Tú te separaste del pelotón, ¿viste algo que nosotros no?

—Helenka… Ella liberó a su padre de lo que parecía ser su cautiverio. Era la misma entidad que me raptó después de todo.

—Entonces... Todo el averno caerá. Decía mi abuelo que ese demonio es más fuerte que él mismo Darok. —manifestó Igor.

—¿Y no creen que es peor que esa cosa reine en el bajo mundo? —dijo Oleg causando temor entre sus compañeros. —¿No estará el plano terrenal en un nivel de peligro mucho más grande?

—Oleg tiene razón —dijo Fyodor —esto no se ve bien.

—No creo que Helenka haya liberado a su padre sabiendo eso, confío en ella. —habló la joven rubia.

—¡Por Dios, Ekaterina! ¡Son demonios! —gritó Fyodor.

—Y han hecho muchas cosas por nosotros —expresó Nedam en defensa de su compañera. —Nos han ayudado y para que un demonio haga eso, es porque en su reino las cosas van de mal en peor ¿No lo cree así, mi comandante?

Fyodor no dijo nada, miró al pelotón y acto seguido se fue a su cuarto en donde pasó el resto del día.

En el plano terrenal las cosas estaban tranquilas, pero la pelea en el bajo mundo parecía no terminar. El padre de Helenka, Vylmur, Hacía temblar las paredes del lugar con cada paso que daba. El bastión se iba desmoronando ladrillo a ladrillo y los demonios retrocedían al ver que sí luchaban en su contra, o de Vladimir todo su esfuerzo sería en vano.



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En el texto hay: #demonios, #peleas, #magia

Editado: 27.08.2026

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