Volver a Amar

CAPITULO 27

Mateo estaba afuera del hotel de Mila, pero esta vez no la estaba esperando a ella, si no a su hermana. Eran las dos en punto puntual como siempre pero Maya no lo estaba haciendo, le envió un mensaje para decirle que bajaría quince minutos después. Mateo estaciono su auto le daría tiempo suficiente para tomarse un café.

Entró a la cafetería de la esquina, el señor de siempre lo atendió.

—Joven, hace mucho que no lo veía por aquí ¿Quiere lo de siempre?

—Me mude, y si quiero lo de siempre por favor.

—¿Puede hacerme un favor? Puede llevarle este pedazo de pastel a la chica.

Mateo mira hacia donde el señor lo está apuntando.

Mila estaba sentada en una mesa del rincón, con la libreta de siempre y los audífonos puestos, ajena por completo a que él estaba a unos metros de distancia mirándola con una sonrisa que llegó antes de que pudiera evitarla.

Tomo el plato, con el pastel de chocolate. Se lo puso enfrente.

—Graci… —. ¿Mateo?

—Hola.

—¿Puedo? —se sentó sin esperar respuesta.

—Deberías estar esperando a Maya.

—Aún no está lista, puedo tomarme un café para esperar.

Mila miró el plato frente a ella, el pastel de chocolate que no había pedido, y luego volvió a mirar a Mateo

—Gracias —dijo.

—¿Cómo va la libreta? —preguntó Mateo, mirando el cuaderno abierto frente a ella.

—Llena de pendientes que no son mis pendientes. —Mila cerró la tapa con un gesto suave, casi simbólico—. Hoy decidí que por quince minutos no iba a verla.

—Buena decisión. De hecho deberías buscar otro trabajo ¿No lo has pensado?

Mila no supo qué contestar porque realmente la respuesta era no y no tenía idea del por que si Maya y sus padres nunca han sido buenos con ella, pero debe ser agradecida se obligó a decir.

—No, la verdad que no.

—Yo estoy buscando una asistente, con Madison aquí me he dado cuenta que necesito una.

—¿Me estás ofreciendo trabajo?

—Solo piensalo, no debes seguir a si, Maya no te trata bien y muchos hablan de eso en el set

—¿Como? —Mila se sorprendió al escuchar eso.

—Maya no disimula solo frente a las cámaras, te juro que la razón por la que estoy aquí es por que el director me lo pidió de favor y no tuve opción.

—No es tan fácil, yo le debo todo a mis padres.

—Aquí tiene el café como le gusta —el señor los interrumpe.

—Muchas gracias.

Después fueron interrumpidos por el celular de Mateo, era Maya. Mateo decidió no contestar, se iba a terminar el café sin prisas o tal vez solo quería seguir hablando con Mila.

—Maya ha dicho que tus padres vendrán en unos días.

Mila no pudo evitar su cara de preocupación, cuando sus padres viajaban a ver a Maya, solo a Maya a ella no. Los días eran largos para ella, su madre disfrutaba humillándola y su padre solo era indiferente con ella.

—¿Estas bien?

—Lo estoy.—dijo más para ella misma.

—Te pusiste así cuando mencione a tus padres.

—Es complicado Mateo.

—Tengo todo el tiempo del mundo.

—Tienes que ir a una premier.

—Tu hermana puede esperar.

—Se va a enfurecer.

—La verdad es que no me importa mucho que lo haga.

Mila guardó silencio, Mateo sabía un poco por que ella misma se lo dijo, pero hay cosas que todavía dolía.

—Papá solía desquitarse conmigo por cualquier cosa, siempre me recuerda todo lo que han dado por mi, que les debo todo, por eso trabajo para Maya, con la mitad de la paga. Maya me chantajea por que cuando eramos mas niñas casi muere a mi cuidado, tenía miedo que me echaran cuando eres tan pequeña te mueres de miedo.

Mateo se tenso, no podía creer que una niña de la edad de su hija sufriera de esa manera.

—Ya no mas Mila, tu no le debes nada, ellos decidieron adoptarme tu no tienes la culpa de nada.

—No quería regresar a la casa hogar.

—Ahora ya no puedes regresar.

—No tengo a nadie solo a ellos.

—Te equivocas.

Mila lo miró, recordó sus palabras “Mila es una amiga” Tenía un amigo, una sensación extraña invadió su estómago.

Maya le envió un mensaje a Mila, en realidad un audio.

—Te dije que se iba a enfurecer, ella solo manda audio cuando está furiosa y no puede escribir.

El audio eran insultos, estaba más que furiosa y quedó expuesto ante los paparazzis que una vez más Mateo Marcel la dejó plantada.

—Debo irme —intentó ponerse de pie.

—Deja de depender de ella, Maya no se merece tu bondad.

—Es mi hermana.

—No, no es.

—Mila lo miró sorprendida, que a veces Maya o sus padres se lo decían y podía soportarlo ya se había acostumbrado pero no con Mateo.

—Una hermana no te trataría así, para ella eres solo una marioneta a la que puedes manipular.

—No puedo Mateo.

Se levantó para irse, pero Mateo la tomó del brazo.

—Te voy a demostrar que puedes hacer lo que quieras sin tu hermana. A si del brazo la sacó de la cafetería, caminaron hacia su auto, por suerte no habia personas, la sento como copiloto, arrancó.

Tres veces Elizabeth le preguntó a dónde iba, pero él no respodio.

Llegaron a una tienda exclusiva.

—¿Qué hacemos aquí?

Mateo no respondió, bajó de su auto, abrió la puerta para que Mila bajará. La puerta se abrio tres chicas estaban esperando.

—Señor Mateo bienvenido, lo estábamos esperando.

—¿Es ella? —preguntó la chica con una sonrisa.

Mila sintió las miradas de las tres mujeres, pero no fue algo incómodo, no la miraban con indiferencia.

—Pasa por aquí, tenemos vestidos que te van a quedar perfecto y te hará lucir más bonita de lo que ya eres — Mila miró a la chicas y luego a Mateo.

—Te espero aqui.

Mila entró con las chicas sin saber exactamente el por que y para que estaba ahi.



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En el texto hay: amor, amistad

Editado: 29.06.2026

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