Volver a Amar

CAPITULO 44

Horus entra en la cocina donde Mateo y Mila estaban cocinando algo que Horus no supo identificar pero olía rico.

—¿Llegó la respuesta del abogado de Moretti? —dijo Horus, sin preámbulos.

—Llegó anoche. —Le extendió un sobre—. Dice que su cliente considera que la relación laboral fue completamente voluntaria y que no existe ninguna violación al código de trabajo.

Horus tomó el sobre.

Lo abrió. Lo leyó, después dejó los papeles sobre el desayunador, tomó su laptop que ya estaba ahí, Mila y Mateo no dijeron nada solo lo observaron atentos.

Veinte minutos después los miro a los dos.

— Listo, ahora solo tengo que llevarlo a los juzgados y veamos que hace Maya.

Tres días después Maya recibió la notificación del juzgado.

No era una carta de su abogado. No era una llamada. Era una notificación formal, con el sello del tribunal

Demanda por violación a la legislación laboral.

Seis años de relación laboral sin contrato formal. Sin prestaciones de ley. Sin vacaciones. Sin compensación por horas extra. Sin reconocimiento de días festivos trabajados. Disponibilidad permanente sin compensación adicional documentada en más de dos mil correos electrónicos con marca de tiempo.

El monto reclamado estaba en la última página.

Maya lo leyó tres veces.

No porque no lo hubiera entendido la primera sino porque su cerebro necesitó ese tiempo para procesar que era real, que no era una amenaza ni una táctica de negociación sino una demanda formal presentada ante un tribunal con fecha de audiencia y todo.

Llamó a su abogado.

—¿Cuánto tenemos? —dijo, sin saludar.

—La audiencia preliminar es en tres semanas. —. Maya, necesito que hablemos de la documentación que tiene la otra parte.

—¿Qué documentación?

—Dos mil cuatrocientos diecisiete correos electrónicos —dijo el abogado—. Todos con marca de tiempo. Los hay a las dos de la mañana, en domingos, en días festivos, durante lo que técnicamente serían períodos vacacionales. —Una pausa—. Y el abogado de la demandante es Horus Alarcon.

—¿Lo conoces? —dijo Maya.

—Todo el mundo en este medio conoce a Horus Alarcon. —El abogado respiró—. No pierde, Maya. No porque tenga suerte sino porque no presenta casos que no puede ganar.

Maya miró la notificación sobre su escritorio.

Pensó en Mila. Pensó en que nunca había considerado que Mila pudiera tener otra opción.

—¿Qué recomiendas? —dijo finalmente.

—Honestamente —dijo el abogado— recomiendo que consideremos un acuerdo extrajudicial antes de la audiencia. Si esto llega al tribunal con esa documentación el monto puede aumentar considerablemente. Y la prensa

—No me hables de la prensa.

—Maya. —La voz del abogado fue directa—. Horus Alarcon sabe exactamente lo que hace. Si quiere que esto sea público va a serlo. Y una demanda laboral de este tipo, con esta documentación, en este momento de tu carrera.

Maya colgó.

Se quedó sola en su habitación del hotel con la notificación sobre el escritorio y el teléfono en la mano.

Pensó en llamar a Mila.

Tenía el número bloqueado.

Pensó en llamar a Catalina.

Catalina no iba a poder ayudarla con esto.

Pensó en Mateo que había dicho esta es la primera y última producción en que trabajamos juntos.

Por primera vez en mucho tiempo Maya Moretti no supo cuál era el siguiente movimiento.

Horus estaba en la cocina de la casa de Mateo cuando sonó su teléfono.

Número desconocido.

Contestó.

—Horus Alarcon.

Silencio breve al otro lado.

—Soy Maya Moretti —dijo la voz.

—¿Qué se le ofrece, señorita Moretti?

—Quiero hablar de un acuerdo.

—Mi cliente también —dijo Horus—. El monto está en la notificación. —Una pausa—. Más los intereses por los seis años de demora, por supuesto.

—Eso es..

—Lo que corresponde legalmente —dijo Horus, sin cambiar el tono—. Más una compensación adicional por daño moral que voy a presentar en la audiencia si llegamos a ella. —Una pausa más larga—. Lo cual espero que no sea necesario porque tengo muchas cosas que hacer y los tribunales tardan.

Maya no respondió de inmediato.

—¿Qué garantías tengo de que si pago esto termina aquí?

—Ninguna relacionada con lo que mi cliente decida hacer con su propia historia en el futuro —dijo Horus—. Eso le pertenece a ella. —Una pausa—. Pero la demanda se retira en cuanto el pago se confirme. Eso sí puedo garantizarlo.

—¿Cuánto tiempo tengo para decidir?

—Hasta el viernes —dijo Horus—. Después de eso nos vemos en el tribunal y el monto cambia.

Colgó.

Dejó el teléfono sobre la isla de la cocina tomó el café, y miró hacia el jardín donde Mila estaba sentada con Madison leyendo algo que Madison le estaba mostrando, conocía a esa niña desde el momento que vino al mundo, Milá la hacía feliz y él sabía que necesitaba una madre, en algun momento penso que cuando el momento llegara el se sentiria mal por Alaia al final es la familia de su prima, pero lo unico que siente es amor, ver feliz a Madi y a Mateo es lo más importante para el.

Lily apareció a su lado.

—¿Era ella? —dijo, en voz baja.

—Era ella.

—¿Y?

Horus tomó el café.

—El viernes sabremos —dijo.

—¿Vas a ganar?

Horus miró hacia el jardín, hacia Mila que en ese momento reía de algo que Madison había dicho.

—Ya gané —dijo.

Mateo, Mila, Martina y Madison llegaron puntuales a la sesión de fotos que Mateo tendrá con Maya, lo citaron en una terraza frente al mar. Era media mañana como el fotógrafo quería para tener luz natural.

El fotógrafo era Andrés, un hombre de unos cuarenta años es uno de los más profesionales ha trabajado para muchos famosos. No se impresionaba con nadie pero si sabia cuando una sesión sería fácil y cuando no.

Está, lo supo en cuanto Maya cruzó la puerta, no iba a ser fácil.

Cuando Maya vio a Mateo de buen humor se le iluminó el rostro pero eso fue hasta que vio atrás a su hermana y a la hija de este. Sonrió con esa sonrisa de portada que no llegaba a los ojos y se giró hacia el fotógrafo con autoridad.



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En el texto hay: amor, amistad

Editado: 01.09.2026

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