Pamela
Entró a la casa y unos minutos después salió con una sonrisa que me dejó clara la respuesta antes de que dijera una palabra.
Entramos y, al reconocerme, Zayra se emocionó. Nos recibió con cariño, nos ofreció jugo y nos pidió que nos sentáramos. Después comenzó a ponernos al día sobre todo lo que había ocurrido durante aquellos años. La escuchaba, respondía cuando era necesario y sonreía en los momentos adecuados, pero mi mente finalmente se perdió en lo que estaba pasando. Había regresado a la ciudad después de tantos años y, aunque no era por las razones que habría querido, al menos había encontrado a mami Flor.
Después de varias horas fingiendo que todo estaba bien y escuchando a ambas revivir viejos recuerdos, llegó el momento de cenar. Compré algunas cosas con el poco dinero que nos quedaba y mami Flor se encargó de prepararlas. Todo se sentía diferente. Incluso aquellos recuerdos dolorosos de los días en que apenas teníamos comida parecían lejanos ahora.
—Buenas noches, Zayra. Gracias por tu hospitalidad. Despídete, hijo.
Lyan se acercó y dejó un beso en la mejilla de la mujer, arrancándole una sonrisa tierna.
Nos dirigimos a la habitación que nos habían indicado y bañé a Lyan. No había hecho preguntas sobre lo ocurrido, algo poco habitual en él. En cuanto lo acosté, el pobre se quedó dormido.
Yo estaba tan cansada como él, pero no tenía sueño. Salí de la habitación y me senté con mami Flor y Zayra. Ambas estaban viendo las noticias. En ese momento transmitían una noticia relacionada con una sesión de entrenamiento de fútbol. No le presté demasiada atención hasta que escuché pronunciar el nombre de Kyle.
Apreté los dientes al escuchar al presentador.
—El gran futbolista Kyle Brennett ha decidido finalmente desmentir los rumores y presentar públicamente a su esposa e hijo.
Me quedé inmóvil.
Después apareció un video de Kyle haciendo unas declaraciones frente a los medios.
—Siempre he estado presente en la vida de mi hijo y mi esposa podrá confirmarlo. Si no los presenté antes, fue para evitarles la presión de este medio, sin mencionar que mi vida es privada.
Entonces lo entendí.
Por eso necesitaba casarse conmigo.
Quería darle a sus seguidores y al público aquello que llevaban tiempo exigiéndole. Necesitaba demostrar que tenía una familia y limpiar su imagen. Siempre había encontrado la manera de salirse con la suya, pero esta vez había decidido utilizarme a mí y a Lyan para hacerlo.
Mami Flor me miró, intentando asegurarse de que estuviera bien.
Le ofrecí una sonrisa para tranquilizarla.
Las noticias continuaron hablando de él. Los periodistas se hacían preguntas sobre su supuesta esposa y cuestionaban cómo era posible que, mientras aseguraba estar casado y tener una familia, hubiera sido visto relacionándose con diferentes chicas, modelos y actrices. Incluso había rumores que lo vinculaban con la esposa de uno de sus compañeros de equipo.
Entonces todo comenzó a encajar.
Aquello podía convertirse en una ventaja para mí.
Lo que Kyle buscaba era arreglar el lío en el que se había metido. Para eso nos había encontrado. Estaba casi segura de que la idea de utilizar nuestro vínculo para limpiar su imagen había surgido de sus padres. Tal vez ni siquiera le importaba realmente Lyan. Quizá todavía creyera que no era su hijo, tal como Marlene había asegurado que su madre le había hecho creer.
La transmisión mostró varias publicaciones de sus redes sociales en las que intentaba explicar y desmentir los rumores. Una de ellas llamó especialmente mi atención.
POST DE KYLE
Me encantaría callarles la boca, pero no depende de mí. Es mi esposa y mi hijo de seis años quienes deben decidir cuándo se mostrarán ante el público. Siempre hemos sido una familia unida. Mi hijo ama el fútbol tanto como yo.
Para todos los que están diciendo que me estoy tomando el tiempo para comprar una mujer con un hijo y venderles una mentira, tendrán que tragarse sus comentarios.
FIN DEL POST
Por un instante, sentí satisfacción al pensar que podía demostrar que estaba mintiendo. Podía destruir aquella imagen perfecta que se había construido y dejarlo expuesto frente a todos.
Pero entonces pensé en Lyan.
Una cosa era hacer que Kyle pagara por lo que había hecho y otra muy distinta era provocar consecuencias que terminaran afectando a mi hijo.
Respiré profundamente mientras todo adquiría sentido.
No quería casarse conmigo por Lyan, porque de pronto hubiera decidido asumir el papel de padre. Quería utilizar nuestra existencia para sostener una mentira que ya se le estaba escapando de las manos.
Qué miserable tenía que ser una persona para vivir de esa manera, pendiente de complacer al mundo, cometiendo errores y después intentando cubrirlos con más mentiras.
Ese era Kyle.
Un hombre que parecía vivir para las apariencias y no para las consecuencias de sus decisiones.
—Por eso quiere que me case con él —dije cuando entré nuevamente en la habitación donde dormiríamos.
—Mañana hablaremos de eso, cariño —respondió mami Flor en voz baja.
Asentí. Ya tenía un plan en mente.
Me acomodé en la cama después de darle a Lyan y a mami Flor un beso de buenas noches y agradecer en silencio que, después de un día tan complicado, al menos estuviéramos juntos y a salvo.
Me costó quedarme dormida a pesar del cansancio. Las ideas para arruinar los planes de Kyle aparecían una tras otra, como si mi mente se hubiera negado a descansar. Eran tantas que me pregunté por qué había tardado tanto en comprender que también podía defenderme utilizando sus propias circunstancias.
Levanté la cabeza y miré hacia donde dormía mi hijo.
Ahí estaba el verdadero motivo.
No se trataba únicamente de tener a Lyan conmigo, sano y a salvo. También quería proteger la tranquilidad de mami Flor, la mujer que había estado a mi lado cuando todos los demás decidieron marcharse.