SIENNA ROSEWOOD.
Hay personas que llegan a nuestra vida para enseñarnos a amar.
Y hay otras que llegan para enseñarnos que, a veces, amar también significa dejar ir.
Durante mucho tiempo creí que había aprendido la lección.
Había pasado un año desde la última vez que vi a Preston Bennett.
Un año desde aquella noche.
Un año desde que me prometí que jamás volvería a llorar por él.
Y, sobre todo, un año desde que decidí que ya no lo amaba.
O al menos eso era lo que me repetía cada vez que alguien pronunciaba su nombre.
Había aprendido a vivir sin sus mensajes de madrugada, sin sus abrazos, sin nuestras discusiones absurdas y sin esa manera que tenía de mirarme como si yo fuera la única persona en el mundo.
Había seguido adelante.
O eso creía.
Porque mientras yo intentaba cerrar una historia que llevaba meses intentando olvidar, Liam Carter estaba a mi lado.
Él había estado ahí mucho antes de Preston.
Había visto mis lágrimas cuando terminamos. Había escuchado cada una de mis dudas. Había esperado pacientemente mientras yo intentaba reconstruir mi corazón.
Nunca me pidió que lo eligiera.
Nunca me presionó.
Simplemente estuvo.
Y quizás por eso empecé a preguntarme si el amor no podía ser algo diferente a lo que había vivido con Preston.
Quizás podía ser tranquilo.
Seguro.
Real.
Quizás podía ser Ethan.
Hasta que una tarde escuché tres palabras que hicieron que todo mi mundo se detuviera.
— Preston ha vuelto.
No pregunté por qué.
No pregunté dónde estaba.
No pregunté cuánto tiempo pensaba quedarse.
Porque, en el fondo, sabía que ninguna de esas preguntas importaba.
Lo único que importaba era que él estaba de vuelta.
Y cuando lo vi después de un año, comprendí algo que me aterrorizó.
El corazón no entiende de promesas.
No entiende de tiempo.
Y mucho menos de personas que intentamos olvidar.
Porque cuando Preston volvió a mirarme de aquella manera, todos los recuerdos que creía enterrados despertaron de golpe.
Y por primera vez en un año, tuve miedo de estar mintiéndome.
Tal vez nunca había dejado de amarlo.
Tal vez solo había aprendido a vivir fingiendo que lo había hecho.
Pero ahora había alguien más.
Alguien que me había amado cuando yo todavía amaba a Preston.
Alguien que había esperado cuando Preston se fue.
Y, por primera vez, dos personas querían ocupar el mismo lugar en mi corazón.
Yo solo tenía que decidir a quién dejar entrar.
Sin saber que, antes de elegir entre ellos, tendría que descubrir por qué Preston había regresado.
Y si esta vez... había vuelto para quedarse.
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Editado: 12.08.2026