Volver a empezar. #2

Capítulo 8.

Capítulo 8.

 

 

— ¡Esther! ¡Esther! —Miro a mi alumnita Tamy que se acerca junto a mí a la salida de la academia.

— ¿Qué pasa cariño? —Pregunto agachándome para quedar a su altura.

Ella juguetea con un mechón de su cabello.

— ¿Cuándo Dylan subirá un nuevo vídeo? —La pregunta me sorprende—. Todos los días estoy esperando una nueva canción… ¡Quiero escuchar algo nuevo!

Mi emoción crece en mi pecho, esto de que a alguien le encante Dylan me hace sentir orgullosa por completo.

—Muy pronto, ¿sabes? Le diré que en el próximo vídeo te mande saludos.

Ella me mira con la boca abierta mientras da saltitos de felicidad.

— ¡Dile que soy su fan número uno! ¡Y que es lindo!

—Y sexy —Recalco y ella asiente con las mejillas sonrosadas.

Me despido de ella mientras voy hacia el auto de mi hermano que está estacionado en la acera. Subo al auto tirando mi bolso en la parte trasera.

—Hola Esther —Saluda él y yo me acerco para besar su mejilla —. ¿Cómo te fue hoy?

—Hola hermanito, en realidad me fue genial —Digo con sinceridad—. Creo que todo me está yendo bien en la Universidad y en la Academia, además el vídeo de Dylan sube cada vez más —Digo emocionada.

—Me alegra oír eso, hablando de Dylan, él también irá a cenar con nosotros —Rasca su barbilla—, Raizel cree que su hermano se está volviendo a alejar de ella y quiere saber que esconde.

En ese momento me pregunto si sabe sobre las peleas callejeras, o si debo decirle en todo caso.

—Por mí bien, además que quiero hablar sobre el siguiente vídeo.

Él comienza a conducir rumbo al Restaurante que él y su novia aman, creo que es una pizzería italiana o algo así solo fui una vez y déjenme decir que la comida es deliciosa.

Me pregunta por mamá y papá y le respondo que de seguro van a aprovechar el momento de que no estoy en casa, algunas veces ellos me empalagan demasiado pero me alegro que se amen de esa manera. Yo le pregunto por las gemelas, Danielle es más apegada a Katherine y  a Cayden, mientras yo soy apegada a mi hermano. Amo a mis hermanas pero siendo sincera no he pasado muchas cosas con ellas, aparte de que sé que Katherine me cambiaba los pañales de bebé.

—Llegamos —Dice y me apresuro a salir del auto.

Me acomodo mejor mi short, hace demasiado color así que solo llevo eso con una blusa con tirantes negra y mis bailarinas de ese color. Ya comienza a anochecer y sé que tendré frío después pero no pensaba traer un abrigo en mi bolso que estaba por reventar con todo lo que llevaba. Pues ni modo, me tendré que aguantar.

Al entrar vemos a los hermanos Collins sentados en una mesa, Raizel es la primera en vernos, se levanta de un brinco mientras nos acercamos y cuando tiene oportunidad se abalanza sobre Cayden.

— ¡Osito! —Murmura entre risas, cuando él le besa el cuello.

Sonrío sin poder evitarlo, que mi hermano la tenga en su vida es justamente lo que él necesita.

Dylan me mira y rueda los ojos al ver a su hermana, pero algo en esos ojos verdes me hace dar cuenta de que en realidad le agrada ver a Raizel feliz.

—Hey —Digo como saludo sentándome a su lado.

—Hey —Responde apartando la mirada de la pareja para mirarme a mí—. Me gusta cuando tienes las piernas desnudas, es una gran vista.

Lo miro con los ojos abiertos, Dylan siempre tan… directo.

— ¿Gracias? —Espero no estar con las mejillas rosas—. Y a mí me agrada el ver que traes una remera ajustada, ¿Sabes lo bien que marca tus músculos? —Bromeo y él ríe.

—Hola Esther —Saluda Raizel y se agacha para besar mi mejilla.

— ¿Qué tal cuñada?

Me sonríe, hablamos mucho los tres. Dylan por otro lado estuvo mirando su  celular cada cinco segundos, parece ansioso al decir verdad.

— ¿Y hay algún chico en tu vida?

—Aparte de mi padre y Cayden, no —Digo negando con la cabeza.

— ¿Y qué paso con azul? —La pregunta de Dylan tiene cierto tono burlón.

Lo miro arqueando una ceja y él se encoge de hombros.

— ¿Quién es azul? —Pregunta está vez mi hermano, ruedo los ojos.

—No es azul, se llama Isaac, es mi compañero en la Universidad —Termino diciendo—, tuvimos una cita hace unos días, en realidad me interesa ver donde nos lleva eso.

Mi hermano no parece conforme con la respuesta, ni tampoco Dylan. Raizel por el otro lado me pregunta más de él ajena a las miradas de los chicos. Entre ellos hacían muecas raras y se aguantaban la risa, agh, odio que entre ellos se entiendan.

—Bueno yo debo irme a casa —Dice Dylan levantándose. Arrugo el ceño, yo no me trago eso—. Nos vemos mañana.

Raizel también parece algo extrañada pero no dice nada mientras se despide. Con un asentimiento de cabeza se marcha y un presentimiento me hace poner de pie en el momento en que se aleja de nosotros.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.