Volver a empezar. #2

Capítulo 27.

Capítulo 27.

Dedicado a Luz Mariana Beato

 

Me encontraba de brazos cruzados molesta, mejor dicho furiosa conmigo misma. Miro a Isaac hablar muy entretenido con Ethan, y mirada se desliza hacia mi hermano y su novia que ni siquiera le prestan atención a ellos porque no tiene nada de malo que hablen… ¿Y si llegan a salir? ¿Los miraran de otra forma?

No, no lo creo. Cometí un error con Dylan  y siento tanta vergüenza que sería incapaz de decirle que me equivoque. Miro a él niño hablando por teléfono, lleva un rato hablando y me da un curiosidad tremenda saber con quien.

—¿No vas a comerte eso? —Mi hermano habla señalando la porcion de pizza en mi plato, niego con la cabeza.

—Pero si la idea de cenar pizza fue tuya —Habla Raizel.

—Sí, pero como te dije hace un rato no me siento muy bien —Miro a mi hermano—. ¿Puedo quedarme a dormir?

Él parece dudoso pero Raizel responde por mi.

—¡Claro que puedes! —Sonríe y yo la imito—. Dylan también se queda así que pueden compartir el cuarto de huésped —Mi sonrisa se esfuma—, así le echas un ojo porque lo veo raro, puedo preparle el sofá de allí para que duerma.

—Oh tranquila Raizel… creo que será mejor que vaya a casa…

—Te sientes mal y se te ve cansada será mejor que duermas aquí.

Trago saliva, sonrió de manera forzada. Cayden me mira interrogante creo que sospecha que algo está o mejor dicho estaba pasando entre Dylan y yo.

—Gracias.

Me sorprende cuando Ethan dice que llevará a Isaac a su casa. Este me guiña y un poco de celos me invade por dentro, sé que no debo sentirme así él es mi amigo por lo que no debo enojarme, sólo que sus palabras siguen rezonando en mi cabeza una y otra vez.

—Dylan ahora creo que debemos hablar —Dice Cayden—. Mi amigo vendrá mañana para que puedan idear un plan de mejor manera.

Raizel hace una mueca.

—Mi jefe no querrá hablar conmigo, para eso tiene a su hijo que me manda a hacer las cosas.

—Pensaremos en algo mañana.

Él asiente y su mirada se desliza en mi unos segundos.

—Esther te vez cansada, creo que lo mejor será que vayas a dormir.

Asiento con la cabeza.

—¿Te quedarás a dormir? —Vuelvo a asentir en dirección a Dylan—. Oh.

—¡Ya preparé el cuarto! Dylan ve a ducharte y luego duerme en el sofá. Esther tendrá un ojo sobre ti así que ni se te ocurra escaparte de nuevo.

Frunzo el ceño, Dylan rueda los ojos. Agarra la mochila que trajo consigo y desaparece de mi vista rumbo al baño. Me despido de la pareja y voy al cuarto algo nerviosa, es cierto que Dylan ya no hace nada que este fuera de lugar conmigo lo cual es raro.

Me siento en la cama para esperarlo, no me olvidé de lo que dijo Raizel sobre lo de escaparse de nuevo. Si fue a una pelea y no me avisó lo voy a matar. Dylan entra en la habitación con un short y una camiseta de básquet,  su cabello se encuentra mojado me mira para luego ir al sofá.

—¿Tuviste una pelea? —pregunto yendo al grano.

—¿Qué? —Pregunta volteando en mi dirección.

Me cruzo de brazos.

—Raizel dijo que te escapaste.

Se rasca la nuca nervioso.

—No fui a pelear, desde el problema que tuve con el jefe no me ha llamado.

Confundida me levanto de la cama y el se sienta en el sofá.

—¿Vendiste droga?

Me siento a su lado y él niega con la cabeza pero no me mira.

—No.

—¿Entonces?

—No quiero hablar de esto contigo, sería raro e incómodo.

Miro hacia el frente unos segundos y luego lo miro de nuevo.

—Todo es raro entre nosotros,  vamos confía en mi.

Voltea el rostro en mi dirección permitiéndome ver sus ojos verdes.

—Fui a ver a Leila  —Eso me descoloca por completo—. Sabía que se pondría raro.

—¿Fuiste a ver a esa estúpida?

Él abre la  boca para responder Pero yo me levanto y me alejo.

—¿En serio fuiste a ver la chica que jugó contigo?

—Las cosas no fueron así… hablamos un día…

Lo miro perpleja.

—¿Cuándo? —Pregunto cabreada.

—Él día siguiente de que me rechazaras. Fue en el colegio, se acercó a mi y me contó que ve mis vídeos, me explico lo que en verdad paso que ella no le dio la hoja a su hermano el se la arrebató.

—¿Y le creíste?

—Claro que sí, ella tenía prohibido acercarse a mi… su hermano era un idiota y ella le tenía miedo.

No me está gustando nada como va esto.

—Dylan…

—Dijo que está enamorada de mi… que siempre lo estuvo pero que no se armó de valor para decírmelo por el miedo —Hace una pausa y se levanta, doy un paso atrás analizando todo—. Su hermano fue detenido hace unas semanas, Leila es libre.




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