Volver a empezar

Capítulo 6

Alisson despierta nerviosa esa mañana.

Hoy miércoles, Alessia vuelve a la escuela. Hoy finalmente verá a la niña que se supone es idéntica a ella.

Durante los últimos dos días, todos en la escuela han hablado sobre ello. "Espera a que veas a Alessia." "Van a alucinar." "Es como magia."

Alisson no está segura de querer verla. Hay algo en toda la situación que la hace sentir incómoda, aunque no sabe exactamente qué.

Sophie está más callada que de costumbre durante el desayuno. Anthony también. Los dos parecen estar evitándose.

—¿Estás bien, mamá? —pregunta Alisson.

—Estoy bien, cariño.

—No te ves bien.

—Solo cansada.

Irina interviene antes de que Alisson pueda hacer más preguntas.

—¿Lista para la escuela, mon cœur?

—Creo que sí.

—¿Nerviosa por conocer a Alessia?

—Un poco.

—Es solo otra niña. No hay nada de qué estar nerviosa.

Pero la mirada que Irina le da a Sophie dice otra cosa.

A las ocho y media, Sophie lleva a Alisson a la escuela. El viaje es silencioso. Sophie aprieta el volante con tanta fuerza que sus nudillos están blancos.

—Mamá, ¿pasa algo? —pregunta Alisson.

—No, cariño.

—Estás muy callada.

—Solo pensando.

—¿En qué?

—En cosas de adultos.

Llegan a la escuela. Sophie estaciona pero no se baja del auto de inmediato.

—Alisson.

—¿Sí?

—Si algo... si algo raro pasa hoy, quiero que me llames. ¿Está bien?

—¿Qué cosa rara podría pasar?

—Solo... cualquier cosa. Si te sientes incómoda o confundida o... solo llámame.

—Está bien.

Alisson se baja del auto. Sophie la observa caminar hacia la entrada, su mochila rosa rebotando en su espalda.

Sophie se queda sentada en el estacionamiento durante dos minutos después de que Alisson entra, incapaz de irse.

Finalmente arranca el auto y maneja de vuelta a casa.

No sabe que ha dejado a sus hijas en el mismo lugar por primera vez en siete años.

♡♡

Es miércoles y Joseph despierta a las seis de la mañana, como siempre. Su rutina es exacta, cronometrada al minuto. Ducharse, vestirse, preparar el desayuno para Alessia y Matthew, revisar sus correos mientras los niños comen.

Esta mañana Alessia está especialmente animada. Ha estado enferma con fiebre los últimos cinco días y está ansiosa por volver a la escuela.

—Papá, ¿crees que me perdí de mucho? —pregunta mientras se come sus cereales.

—Seguro la maestra te pondrá al día —dice Joseph, sin levantar la vista de su laptop.

—Extraño a mis amigos.

—Tres días no es tanto tiempo.

—Para mí sí.

Matthew está comiendo en silencio, como siempre por las mañanas. Es un niño tranquilo, especialmente antes de las ocho.

Joseph mira a sus hijos. Alessia con su cabello rubio ondulado amarrado en una cola de caballo alta, su uniforme escolar impecable. Matthew con el cabello revuelto todavía, en pijama, concentrado en sus cereales.

Sus hijos. Su vida entera.

A las ocho menos quince, Daniela llega para quedarse con Matthew mientras Joseph lleva a Alessia a la escuela.

—Buenos días —dice Daniela, entrando con su llave.

—Buenos días —responde Joseph—. Matthew todavía está desayunando.

—Perfecto. ¿Alessia ya está lista?

—Casi.

Alessia baja corriendo las escaleras con su mochila.

—¡Lista!

Joseph se pone su saco, agarra su maletín.

—Nos vamos. Daniela, si necesitas algo, llámame.

—No se preocupe. Estaremos bien.

Joseph y Alessia salen de la casa. La camioneta de Joseph es negra y elegante, está estacionada en la entrada.

Alessia se sube atrás, se abrocha el cinturón.

—Papá, ¿puedo ir a jugar a casa de Chelsea el sábado?

—¿Ya le preguntaste a su mamá?

—Ella le va a preguntar. Solo necesito saber si puedo.

—Si su mamá dice que sí, entonces sí.

—¡Sí!

El camino a la escuela toma quince minutos. Joseph maneja en silencio, escuchando las noticias en la radio. Alessia tararea una canción.

Llegan a L'École Sainte-Marie a las ocho.

—¿Segura que te sientes bien para volver? —pregunta Joseph—. Puedo llevarte de vuelta a casa si todavía te sientes mal.

—Me siento bien, papá. De verdad.

—Está bien. Pórtate bien.

—Siempre me porto bien.

Joseph sonríe.

—Eso es verdad.

Alessia se inclina hacia adelante y le da un beso en la mejilla.

—Te amo, papá.

—Yo también te amo, princesa.

Alessia sale de la camioneta y corre hacia la entrada de la escuela. Joseph espera hasta que la ve entrar antes de arrancar.

Tiene una reunión a las nueve. Necesita llegar al estudio.

Mientras maneja, no tiene idea de que acaba de dejar a su hija en el mismo lugar donde está su otra hija.

No sabe que en cuestión de horas, todo su mundo va a cambiar.

♡♡

Alisson está ya en el salón mirando hacia la puerta. Alessia no ha llegado todavía. Tal vez sigue enferma. Tal vez no viene hoy. Tal vez todo esto es una broma elaborada y Alessia ni siquiera existe.

A las ocho y cinco, la puerta se abre.

—Perdón por llegar tarde —dice una voz.

Alisson levanta la vista.

Alessia está parada en la puerta.

El salón completo se queda en silencio.

Alessia Leroy tiene el mismo cabello rubio ondulado que Alisson, amarrado en una cola de caballo idéntica. Los mismos ojos azules. La misma cara. La misma altura exacta.

Es como mirarse en un espejo.

—Alessia, bienvenida de vuelta —dice Madame Laurent—. ¿Te sientes mejor?

—Sí, madame.

—Perfecto. Ve a tu asiento.

Alessia camina hacia su escritorio, que está en la segunda fila. Mientras pasa junto a Alisson, las dos niñas se miran.

Alessia se detiene completamente. Abre la boca como para decir algo, pero no sale ningún sonido.

Alisson también se queda paralizada, mirándola.




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