Volver a empezar

Capítulo 12

Sophie llega a casa a las seis y media de la tarde. Ha sido un día largo en la clínica. Un doctor estuvo enfermo así que tuvieron el doble de pacientes de lo normal.

Está exhausta.

Cuando abre la puerta de la casa de sus padres, escucha voces en la cocina. Irina y Dominick cenando.

—Hola —dice Sophie, dejando su bolso en la entrada.

—Hola, cariño —dice Irina—. ¿Cómo estuvo tu día?

—Largo.

—¿Tienes hambre? Hice pollo.

—Tal vez más tarde. ¿Dónde está Anthony?

—En el apartamento —dice Dominick—. Dijo que te esperaría allá.

Sophie y Anthony rentan un apartamento pequeño a diez minutos de la casa de los Roussel. Pasan las noches ahí pero Alisson duerme en casa de Irina la mayoría del tiempo porque dice que prefiere su cuarto de siempre.

Es un arreglo extraño pero funciona. O al menos eso es lo que todos fingen.

—Voy a ducharme y luego voy para allá —dice Sophie.

—¿Estás segura que no quieres comer algo primero? —pregunta Irina.

—Estoy segura. Gracias, mamá.

Sophie sube a su antiguo cuarto. Alisson está terminando su tarea en el escritorio.

—Hola, mamá.

—Hola, cariño. ¿Cómo estuvo la escuela?

—Bien. Hicimos un proyecto de ciencias sobre las plantas.

—Suena interesante.

—Alessia fue mi pareja. Fue muy divertido.

Sophie siente ese apretón familiar en el pecho cada vez que Alisson menciona a Alessia.

—Me alegro.

—Mamá, ¿sabes qué?

—¿Qué?

—El sábado fui a casa de Alessia. Tiene una piscina enorme. Y su casa es hermosa. Su papá la diseñó.

Sophie se sienta lentamente en la cama.

—¿Fuiste a su casa? ¿Con el permiso de quién?

—Sí. Mi abuela me dió permiso. Hizo una reunión. Fue muy divertido. Nadamos y comimos botanas y jugamos.

—¿Y... y conociste a su papá?

—Sí. Es muy simpático. Y alto. Y serio pero en una forma amable.

Sophie no puede respirar correctamente.

—¿Cómo se llama?

—No sé. Solo le digo señor.

—Ya veo.

—Su hermano Matthew también estaba ahí. Es muy lindo. Y tienen una niñera que se llama Daniela. Ella es muy simpática también.

—Qué bien.

Alisson voltea en su silla para mirar a Sophie.

—Mamá, ¿estás bien? Te ves pálida.

—Estoy bien. Solo cansada.

—¿Segura?

—Segura. Termina tu tarea. Tengo que ir al apartamento.

—Está bien. ¿Anthony está allá?

—Sí.

—Dile que dije hola.

—Se lo diré.

Sophie se ducha rápidamente, se cambia de ropa, se va.

Mientras maneja hacia el apartamento, su mente está acelerada.

Alisson estuvo en casa de Joseph. Conoció a Joseph. Habló con él.

Y Joseph no dijo nada. No reveló quién era.

Por supuesto que no. ¿Qué iba a decir? "Hola, soy tu padre que no has visto en siete años."

Sophie estaciona frente al edificio de apartamentos. Se queda sentada en el auto un momento, tratando de calmarse.

Finalmente sale, sube las escaleras al tercer piso, abre la puerta del apartamento.

Anthony está en la sala pequeña. Hay velas encendidas en la mesa. Música suave sonando desde su teléfono.

—Hola —dice Anthony, levantándose cuando la ve.

Sophie mira alrededor.

—¿Qué es todo esto?

—Cena. Pensé que podíamos pasar una noche tranquila juntos. Solo nosotros dos.

Sophie debería sentirse tocada. Debería apreciar el esfuerzo. Pero todo lo que siente es cansancio.

—Anthony, estoy exhausta. ¿Podemos simplemente...?

—Solo dame diez minutos. Por favor.

Algo en su voz hace que Sophie se detenga.

—Está bien.

—Gracias.

Anthony la guía hacia la mesa. Hay pasta, ensalada, pan. Simple pero bien hecho.

—¿Cocinaste? —pregunta Sophie.

—Pedí. Pero lo serví yo mismo así que cuenta.

Sophie casi sonríe.

Se sientan. Anthony sirve vino. Sophie toma un sorbo aunque no tiene ganas de beber.

—¿Cómo estuvo tu día? —pregunta Anthony.

—Largo. Mucho trabajo.

—Lo siento.

—Está bien. Es solo parte del trabajo.

—¿Algo interesante pasó?

Sophie piensa en mencionar que Alisson estuvo en casa de Joseph. Pero eso abriría una conversación que no está lista para tener.

—No. Solo el día normal.

—Está bien.

Comen en silencio por un momento. Sophie puede sentir que Anthony está nervioso. Sigue moviendo la comida en su plato sin realmente comer.

—Anthony, ¿pasa algo?

—No. Bueno, sí. Hay algo de lo que quiero hablar contigo.

Sophie deja su tenedor.

—¿Qué pasa?

Anthony toma un trago largo de su vino. Luego otro.

—Llevamos juntos tres años.

—Sí.

—Y han sido... han sido tres años complicados. Con altibajos. Con momentos difíciles.

—Sí.

—Pero también con momentos buenos. Momentos en los que realmente sentí que estábamos construyendo algo juntos.

Sophie no dice nada. No está segura de a dónde va esto.

—Perdimos al bebé hace medio año —continúa Anthony—. Y eso fue... eso fue devastador. Para ambos. Especialmente para ti.

Sophie siente lágrimas amenazando.

—Anthony...

—Déjame terminar. Por favor.

—Está bien.

Anthony respira profundo.

—Sé que mudarnos a Toulouse fue difícil para ti. Sé que has estado luchando. Sé que hay cosas de tu pasado aquí que no me has contado.

Sophie se queda muy quieta.

—Y está bien —dice Anthony—. No necesito saber todo. No necesito que me cuentes cada detalle de tu vida antes de conocerme.

—Anthony, ¿a dónde quieres llegar?

Anthony se levanta. Camina hacia la ventana. Se queda parado ahí un momento, mirando hacia la calle.

Luego se voltea.

—Quiero casarme contigo, Sophie.

Sophie siente como si todo el aire hubiera sido succionado de la habitación.

—¿Qué?

Anthony se acerca a ella. Se arrodilla junto a su silla.

Saca una pequeña caja de terciopelo de su bolsillo.

—Quiero casarme contigo. Quiero que seamos una familia oficial. Tú, yo, y Alisson.




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