Soy una cobarde.
Son casi las 12am y no he sido capaz de entrar a la casa, sigo sentada en el estacionamiento desde que Julián me dejó acá. No tengo valor para enfrentar esto sola. No debí venir aquí.
Me traiciono a mi misma, al dudar tanto de mi, de mis capacidades, de mi fuerza de voluntad. He pasado por tanto en mi vida, situaciones que me han forjado y logrado que me convierta en lo que soy hoy pero aun así, me sigo decepcionando a mi misma al continuar.
El celular suena con el tono qué tengo para llamadas
Ricardo.
—Al fin me contestas amor, ¿dónde estás? No debiste irte así… —Falso
—Sabes bien donde estoy Ricardo. No puedo creer que hayas sido tan bajo de hacerme esto después de todo este tiempo.
Cierro los ojos, la imagen de él riendo con sus amigos, riéndose de mi, de mis demonios, de mis secretos, se clava en mi retina.
¿Cómo puedes reir de mi dolor, Si se supone que me amas? La respuesta es fácil, porque no lo haces.
—Perdóname...
Cuelgo la llamada. No quiero escucharlo, no más. He hecho tantas cosas en mi vida que hoy no siento las hiciera para mi, luché, trabajé, me esforcé tanto y al final, ¿de qué me ha servido todo eso? Si estoy aquí completamente sola.
Soy patética.
Entro a la casa, sin detenerme a observar nada, no importa lo que haya acá, ya no importa lo material. Mi cuarto, aun con sus paredes de ese lila que obligué a papá pintar, está tal cual lo deje cuando me fui a estudiar.
El mapa de sueños sigue en la puerta. Estudiar, graduarme, ir a un concierto, aprender a bailar, comprar una casa, comprar un auto, conocer Canaima, ser siempre la mejor, ir a un karaoke, ser feliz.
Siempre pensé que conseguir la felicidad era lo más fácil, me sentía bien con cosas tan insignificantes que hoy no me llegan para nada. Ni siquiera lograr un reto me saca de esta monotonía que me hace aburrir mi vida.
Estoy cansada de mi misma, de mi vida. Soy la única culpable de todo lo que me ha ocurrido, yo misma labré mi destino, yo escogí las personas que me rodean, yo elegí irme y hoy elegí estar sola. Estoy tan agotada de fingir estar bien, de guardarme lo que siento, de tapar mi propio dolor para que el resto note lo débil que soy.
Sentada en el suelo, miro el mapa de sueños, al lado está la última foto que me tomé con mamá y papá. Éramos felices y hoy no somos nada.
¡Lo odio! ¿Por qué tuvieron que morir tan pronto, si los necesitaba, si los necesito? La ultima vez que fui feliz, estaba con ustedes. Hoy no tengo a nadie.
Solo quiero estar con ustedes de nuevo, no pido más…
No puedo más.
***
Hola! Debí actualizar ayer pero por cuestiones personales y de mi país, no he tenido cabeza para escribir el cap. Quise subir algo aunque fuera corto para que no esperen tanto.
Me cuesta un poco escribir sentimientos, por eso prefiero escribir en tercera persona, me cuentan qué les parece este corto.
¿De donde me leen? Yo escribo desde Venezuela.
Una vez más, gracias por leerme y apoyar la historia, Gracias.