Volver a tu Lado (le Roux 2)

Capítulo 8.

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Al volver a casa nana estaba sentada en la sala con una sonrisa en su rostro y una taza de café en sus manos, al verme se levantó rápidamente

 

—¿Quieres un café mi niño?

 

— Yo lo sirvo nana— fui a la cocina, serví mi café y volví me senté a su lado y nos enfrascamos en una amena conversación, esa había sido como una rutina para mi desde mi separación, nana era como una madre para mí.

— Los niños son hermosos, y muy inteligentes

— Lo son, nana — suspire y me pase las manos por el cabello, —Soy una idiota nana, no quise escuchar a Nathalie ese día y hui como cobarde, por mis estúpidos actos me pedí la vida de mis hijos — eso era lo que mas lamentaba, el tiempo perdido.

— Mi niño, la vida los puso de nuevo en tu camino por una razón, así que puedes elegir entre seguir lamentándote por lo que hiciste, o recuperar a tu mujer y tus hijos y formar tu familia.

— Tienes razón nana, aunque Nathalie no me ame ahora, no me voy a rendir, solo tendré que enamorarla de nuevo, recordarle por qué nos enamoramos y demostrarle que realmente la amo.

— Ella te ama, solo esta resentida por lo sucedido, tienes que entenderla, fue un momento muy duro para ella, y verse sin ti a su lado le afectó bastante.

— Sabes que no fue intencional.

— Lo sé, pero ella no, para ella, para todos, simplemente la abandonaste— levantó las tazas donde tomamos café y salió de la sala dejándome en el lugar sólo con mis pensamientos.

 

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Eran las seis quince cuando salí en dirección a su casa, me había puesto un traje y pasé a comprarle unos hermosos tulipanes, sabía que eran sus favoritos, esperaba con todo mi corazón que la conversación que tuviéramos hoy dejara claros todos los malentendidos en los que nos vimos envueltos.

Al llegar a su departamento timbre algo nervioso, quería ver a Nath abriendo la puerta, entregarle las flores, tomarla de la cintura y besarla hasta quedarnos sin aliento, pero quien abrió la puerta fue Andrew y atrás de él salió Drake algo enojado.

— ¿Qué habíamos hablado de abrir la puerta? — el pequeño se encogió de hombros.

— Que no debo abrir nunca, y menos si no están en casa, lo siento tío.

— Que no vuelva a pasar enano, que tal que sea un viejo roba niños— Andrew abrió sus ojos y entró corriendo llamando a su mamá. La interacción entre ellos era muy buena, supuse que por ser la figura paterna de la casa.

— Pasa Alexander, mi hermana estará lista pronto.

— ¡Drake!, deja de decirles lo del viejo, los asustas — vi llegar a Nathalie con un vestido rojo, estaba hermosa, su cabello suelto, sus zapatos de tacón bajo, con muy poco maquillaje, el embarazo le había dado más curvas en los lugares adecuados y con ese vestido se detallaban aún mejor.

— Para ti ma chêrie — le extendí las flores y ella las recibió con una bella sonrisa en su rostro.

—Papá, papá, ¿nos lees un cuento? — Alice se acercó a nosotros con un libro en sus manos.

— Ahora no enanita, papá y mamá deben salir, seré yo quien les lea un cuanto hoy por ser mis sobrinos favoritos.

— Somos tus únicos soblinos— dijo Andrew enojado.

— Tu que sabes, tal vez adopte sobrinos más lindos — Andrew abrió sus ojitos y su boca con asombro.

—Nunca tendlas soblinos tan lindos como yo — todos reímos por su ocurrencia

— ¿Nos vamos? — Nath me asintió con la cabeza y se acerco a tomar su bolso

— Si vamos

Me acerqué a mis pequeños hijos y me agaché a su altura. — Mañana les leeré un cuento — besé sus cabezas y les di un abrazo a cada uno.

— Si no se van ahora perderán su oportunidad — dijo burlonamente Drake.

— Cuida mis hijos hermanito, si no, ya sabes que vas a perder — rei con su ocurrencia.

En camino al restaurante, nadie dijo nada, al llegar el mesero nos llevó a la mesa que había reservado con anterioridad, una vez acomodados serví una copa de vino para Nathalie y otra para mí.

— Bueno, debemos hablar.

— ¿Así es como quieres disfrutar de esta cena Nathalie?

— Hay que ser realistas Alexander, a eso vinimos, a hablar — se quedó callada unos minutos — dijiste que querías recuperar lo que teníamos, pero eso será imposible, como bien sabes lo nuestro empezó por un contrato — suspiro, — Tu, sigues siendo un egoísta que solo piensa en sí mismo y en su beneficio.

—Empezó así, pero bien sabes que las cosas cambiaron con la convivencia, ¿Que soy un egoísta? claro que no, lo fui tal vez, pero eso ya es pasado, por favor Nathalie, sabes mejor que nadie que todo iba perfecto.

— Lo has dicho bien, iba — bufó molesta.

— Sabes bien que no hubiéramos tenido ningún problema si desde un principio te hubieras llevado bien con Susan, lo sé, es una perra codiciosa y Dios sabe que a veces no la aguanto, pero solo era ser cordial mientras estaba en nuestra casa, además yo no fui el que falló, Tu… — cerré la boca abruptamente, demonios, eso no era lo que quería decir.




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