El pasado era algo confuso, espeso y distante, más de lo que se podría esperar y a veces ni siquiera se podría decir con precisión si era cierto, esto lo entendía ella más que nadie… después de todo su identidad era una mentira y Nix en definitiva nunca tuvo una hermana, eso era de lo que estaba más segura en esta vida tan larga que tenía, principalmente porque eso era algo imposible de concebir en este mundo, específicamente en su mundo.
Algo como una serpiente se movía en su mente, ella no encontraba otra forma de explicar lo que sentía, suspiró profundamente y se pasó las manos por la cara aún cuando estas estaban terriblemente sucias, pero en ese momento no le dió importancia dado que todo lo que había pasado ese día ya estaba pasando factura, necesitaba dormir, necesitaba comer algo y necesitaba bañarse, por Izard deseaba tanto sentirse limpia que le provocaba dolor de cabeza. Unas manos cálidas se posaron sobre sus hombros y masajearon suavemente, ella cabeceó en respuesta y dejó escapar un suave gruñido, sí, Nix también necesitaba esto.
—Finalmente estoy cansada y quiero volver a pasar los últimos momentos con mi padre, pero al parecer no es algo que me puedo permitir hacer a menos que desee perderlos a ustedes, lo único que me quedará después de que mi padre cumpla su ciclo —susurró la pelinegra tan bajo que si su pareja no hubiera estado tan cerca tal vez no hubiera entendido que decía.
—Sol mío, no hay mucho que te pueda decir que calme todo esto que estás sintiendo, pero lo que sí puedo regalarte es un poco de tiempo para que te despidas de tu padre —dijo lentamente mientras la abrazaba y la acunaba entre sus brazos.
Ese abrazo era fuerte y era la forma perfecta en que Nix se aferraba a este mismo lo que hacía que las piezas de ella que estaban por desmoronarse se juntasen y se quedaran quietas ya que sentía que en cualquier momento simplemente se perdería y arrastraría a todos con ella, eso era algo que no deseaba hacer aunque por momentos ese idea era demasiado atractiva que sentía que la seducía. Lo que había dicho en su momento a Zem tenía su verdad, sino viera otra salida simplemente haría lo más fácil para que todo acabara.
Algo sonó a lo lejos y a la vez alrededor de ellos, ese sonido en especial provocó que su piel se erizara y que su corazón se detuviera por un momento y retomara su marcha de manera estruendosa, la respuesta que le iba a dar a su pareja murió en su boca porque el miedo súbito que trepó a su garganta impidió que cualquier cosa que iba a decir no fuera más que un terrible silencio.
Llamas… llamas… ese es el sonido que me impide escuchar algo más.
Algo se está quemando y probablemente no sea nada allá afuera, sino solamente mi alma volviéndose un incendio que nadie necesita ahora, así que, ¿por qué? ¿por qué ahora? La transformación, esa pelea, todo me ha dejado muy débil y aunque lo desee no tengo más fuerzas para luchar con ellas.
—Podrías, por favor, llevarme a casa, siento… —pidió Nix pausadamente— que estoy excesivamente cansada.
—No puedo… ya lo sabes, Nix —dijo Zem de la manera más calmada posible y ella sintió ganas de llorar porque él tenía razón ya que lo que estaba pidiendo solo era algo irracional y peligroso.
Esto era muy diferente a lo que sintió cuando se transformó hacía apenas unas horas y eso era algo que ya la había dejado agotada de por sí, así que como se suponía que iba a soportar esto, acaso sobreviviría a su propio poder despertando, no lo creía posible.
—No te resistas, por favor, solo harás que sea agónico y terriblemente doloroso —contó el basado por supuesto en su experiencia y ella se concentró en el tono suave de su voz—. Relaja el cuerpo y acepta lo que es, porque en un principio es algo denso, pesado, dado que es una fuerza de la naturaleza que finalmente tú estás conociendo. La magia es antigua, Nix, nada en ella es nueva y es muy sabia, pero puede llegar a ser malvada, puede ser frágil y también inamovible, así que no tengas miedo y dejalo ser, simplemente déjalo ser.
La voz de su pareja era realmente especial dado que se había quedado dormida, pero no lo sentía así que decidió abrir los ojos para notar que en definitiva estaba dormida, al menos su cuerpo lo estaba, ella miró alrededor reconociendo un poco donde estaba; su subconsciente. Debido a que dos fuerzas habitan dentro de ella siempre supo que tenía tres espacio distintos donde estos se mantendrían separados de ella hasta que al fin fuera el momento de despertar y tuviera la fuerza mental y física de soportarlos para hacerse uno solo, ya que siempre supuso que además del lobo su magia también era consciente y antigua, demasiado como para que ella fuera la portadora de ambos.
Tragó en seco mientras veía como el suelo era cenizas y la neblina que cubría el lugar no era más que humo; todo lo que dejaba y producía el fuego era eso, pero ella no estaba dispuesta a ser ninguna de las dos, lo que corría junto con su sangre era fuego, no era nada de esto a lo que es reducido cuando los incendios se apagan y los volcanes dejan de tener lava.
Siguió mirando hacia los lados mientras caminaba apresuradamente, buscando algo, cualquier cosa que le diera la solución para salir de ese lugar que no era más que ruinas, como el final de lo que en algún momento fué. Todo estaba apagado y provisto de vida.
—¡Nixten! —escuchó su nombre ser gritado en un susurro que llenaba todo el lugar.
Se dió la vuelta buscando de dónde podría venir ese lamento y fué entonces que el susurro se volvió bajo y esa voz parecía estar rota de tanto gritar, llorar y lamentarse.