Vycops

Basura

La oscuridad es absoluta en la cueva donde estoy encerrado, los ojos me duelen de tenerlos tan fuertemente cerrados, tengo mucho miedo, me abrazo y me acuno a mí mismo para consolarme. El sudor empapa la poca ropa que llevo, me cuesta respirar, el aire es tan caliente que me asfixia. ¿Por qué mi madre me hace esto?
Ella dice que lo hace por mi bien, que tengo que endurecerme, que ella no va a estar siempre para cuidarme y que tengo que superar mis miedos. Lo que no me dice y yo sé desde que tuve uso de razón, es que lo hace porque soy diferente, porque sólo tengo una pierna, soy una vergüenza para mi familia pero sobre todo para ella, la perfecta y arrogante gobernadora de nuestra colonia, Bluel.

Desde hace unos meses nuestra relación ha empeorado, dentro de poco cumpliré catorce años, la edad por ley de ingresar a los Vycops, el cuerpo de soldados interestelar encargado de explorar los nuevos planetas y facilitar la colonización, llamados también carne de cañón en nuestra colonia. Son entrenados exahustivamente en las condiciones más extremas, explorar por primera vez un planeta no es nada fácil, puede estar habitado por seres hostiles, puede haber formas de vida desconocidas mortales, en incluso puede que el planeta sea inhabitable para los humanos cómo el planeta Venox, ni con la tecnología tan avanzada que poseemos, los científicos  detectaron que de forma aleatoria el planeta expulsaba unos gases corrosivos hasta que mataron a dos pelotones de Vycops derritiendo sus trajes protectores.

Ella quiere que me implanten una pierna biomecánica mejorada con músculos artificiales y barras de titanio reforzado para aumentar la resistencia y la velocidad, para que avance más rápidamente en la escala de mando de los Vycops y no sea un simple soldado. Yo me niego rotundamente a que me quiten una parte de mí, será vieja, estará obsoleta y se ve a leguas que es una pierna artificial al no llevar piel, pero prácticamente nací con ella, nada más nacer me la implantaron, sus huesos y músculos sintéticos tratados con células madres y un cóctel de aminoácidos y proteínas junto con dolorosas sesiones en la cámara de regeneración crecieron a la vez que yo hasta hace unos meses, mi madre paró las sesiones al llegar a medir uno ochenta, la estatura ideal para un Vycops según ella.

Abro los ojos y miro el hueco dónde debería estar mi pierna y lloro, lloro por su pérdida y porque no puedo comprender ni aceptar que mi madre haya hecho esto conmigo, me amenazó muchas veces con hacerlo pero iluso de mí pensé que sólo quería asustarme. Cuando el día anterior me negué, dos de sus hombres me llevaron a rastras hasta el cubo médico y me quitaron la pierna, luego me llevaron al vertedero del señor Milet y me vendieron a él, he acabado con los desechos de la sociedad, los que no tienen dinero para modificar su cuerpo o no son aceptados por los Vycops, basura recogiendo basura, así terminaré mis días.
 




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