War Blood: Rebelión De Los Caídos - Vol 3

CAPÍTULO 32 - ALIANZA DE PECADORES

CAPÍTULO 32

ALIANZA DE PECADORES

​El bosque que rodeaba las ruinas de Dilom temblaba bajo el peso de la persecución divina. Rock, cargando con el peso físico de Celia y Samaria, y el peso emocional de sus pérdidas, sentía que sus pulmones iban a estallar. Detrás de ellos, el resplandor de Ramiel y Ezequiel se acercaba como un amanecer violento que reclamaba sus vidas. Sin embargo, justo cuando el primer destello de electricidad estática de Ramiel estaba por alcanzar los talones de Rock, la tierra misma pareció soltar un bostezo ensordecedor.

​Un impacto sísmico detuvo en seco a los ángeles. Desde la espesura, una figura masiva y pesada emergió con una parsimonia que insultaba la velocidad del rayo. Era Roshun, el Príncipe de la Pereza. Sus ojos, entornados como si estuviera a punto de quedarse dormido en medio del apocalipsis, se fijaron en Ramiel. Sin mediar palabra, y con un movimiento que parecía ocurrir en cámara lenta pero cargaba la fuerza de una montaña, Roshun lanzó una patada lateral. El impacto no solo golpeó a Ramiel; distorsionó el aire alrededor, enviando al celestial a estrellarse contra tres hectáreas de pinos que se astillaron como cristal.

​—Qué ruidosos son... —murmuró Roshun, rascándose la nuca mientras su sola presencia ralentizaba el ritmo de la batalla—. Solo quería dormir un poco más.

​A su lado, el suelo se volvió líquido. Draken, el Príncipe de la Envidia, emergió de las sombras con una agilidad hidrodinámica, su piel de tiburón brillando con un matiz azulino y letal. Al mismo tiempo, un rugido gutural anunció la llegada de Grogmar, el Príncipe de la Gula, un troll de dimensiones colosales que empezó a devorar las gárgolas de Azael como si fueran simples trozos de arcilla seca.

​—¡Llegas tarde, dragón hermoso! —gritó una voz femenina, cargada de una sensualidad peligrosa. Samira, la Princesa de la Lujuria, descendió flotando entre pétalos de energía purpúrea. Sus ojos se fijaron en Roshun con una mezcla de frustración y un brillo de adoración que no intentaba ocultar—. Casi dejo que me despeinen antes de que decidieras levantarte de tu cueva.

​Roshun ni siquiera la miró, simplemente suspiró, dejando que una onda de presión por su pecado de Pereza sofocara los ataques de los ángeles restantes.

​—Viniste, eso es lo que cuenta, ¿no? —respondió él con desinterés.

​—Eres un pedazo de hielo, Roshun —rio Samira, acercándose a él y pasando una mano por su hombro mientras esquivaba un proyectil de luz—. Pero ese desdén tuyo es lo que me vuelve loca. Algún día me darás un beso que no sea por compromiso.

​—Quizás en el próximo siglo —respondió Roshun, bloqueando un ataque de Ezequiel con el dorso de su mano sin siquiera cambiar su expresión de aburrimiento—. Ahora, váyanse. Este aire está demasiado cargado de santidad. Me da sueño.

​Gracias a la intervención de los cuatro Pecados, los ángeles se vieron obligados a retroceder, confundidos por la repentina aparición de tal concentración de poder demoníaco. Rock aprovechó la apertura para cruzar el límite del bosque, siguiendo las indicaciones que Vladimir había mencionado previamente.

​Horas más tarde, los sobrevivientes llegaron a las "Criptas de la Avaricia", el refugio subterráneo de Vladimir. Era un palacio oculto bajo la tierra, decorado con oro y sombras, donde el aire era frío pero seguro. Kan, con el torso muy golpeado y la respiración pesada, estaba sentado en un trono de piedra negra, viendo cómo llegaban los restos de su manada y los humanos de la Facción Dilom.

​Vladimir se acercó a su hermano, limpiándose la sangre dorada de sus garras.

​—Están todos aquí, Kan —dijo Vladimir con voz sombría—. Pero hemos perdido Dilom. Y hemos perdido a muchos en esa batalla.

​Kan apretó los puños con tal fuerza que la piedra del reposabrazos se agrietó. Sus ojos inyectados en sangre buscaron a Rock, quien depositaba a Celia y Samaria en el suelo con una delicadeza que contrastaba con su apariencia de bestia.

​—No podemos seguir así —sentenció Kan, poniéndose en pie con dificultad—. Estos ángeles no son como los que enfrentamos en el pasado. Son la vanguardia de Miguel. Si queremos tener una oportunidad, ya no basta con los solo nosotros. Necesitamos al que nos dio el título. Necesitamos a Lucian.

​Un murmullo de temor y respeto recorrió la sala. Lucian, la Soberbia, era un nombre que incluso entre los demonios se pronunciaba con cuidado.

​—¿Estás sugiriendo buscar al Hijo del Diablo? —preguntó Draken, cruzándose de brazos—. Sabes que a Lucian no le gusta que lo molesten en su trono de sombras.

​—A Lucian no le gustará ver cómo el Cielo reclama lo que él considera su propiedad —respondió Kan—. Partiremos al anochecer.

​En un rincón, Tony, cuya vestimenta estaba destrozada y su pecho mostraba las marcas de las quemaduras de Ramiel, se puso en pie con un rugido de dolor contenido. Sus generales más cercanos intentaron detenerlo, pero el Alfa del Escuadrón 7 los apartó con un gesto.

​—Yo también iré —dijo Tony, con la voz ronca pero firme—. Esos bastardos con alas mataron a mi gente. Si el infierno va a marchar sobre la tierra, los Lycans liderarán la carga. No me importa cuántas costillas me hayan roto; mañana cenaremos ángel o moriremos en el intento.

La atmósfera en las Criptas de la Avaricia cambió drásticamente cuando las palabras de Tony dejaron de resonar. Ya no era solo una huida; era el nacimiento de una coalición que el mundo no había visto desde la caída de Lucifer. Vladimir, viendo que el espíritu de lucha comenzaba a propagarse a pesar de las heridas, dio un paso al frente y golpeó el suelo con su bastón enjoyado. El sonido metálico llamó la atención de todos los presentes: demonios, licántropos y los humanos supervivientes que miraban con ojos desorbitados a los seres que solían considerar mitos.

​—Si vamos a buscar a Lucian y enfrentar a la Triada Suprema, no podemos hacerlo como una turba de refugiados —sentenció Vladimir, su mirada recorriendo a los líderes de cada raza—. Cada bando debe organizar sus filas. Presenten a sus comandantes. Si hemos de morir, lo haremos bajo una bandera y una estrategia.



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En el texto hay: demonio, vampiro, hombrelobo

Editado: 21.03.2026

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