War Blood: Rebelión De Los Caídos - Vol 3

CAPÍTULO 50 - NUEVO MUNDO

CAPÍTULO 50

NUEVO MUNDO

​El Edén, una vez el jardín de la perfección inmutable, se había transformado en el monumento más grande a la voluntad de los seres vivos. Las ruinas del Palacio Supremo ya no emanaban luz dorada, sino que permanecían en un silencio solemne, cubiertas por una vegetación salvaje que crecía sin el control de los ángeles. En el centro de lo que fue la Terraza de la Ascensión, se erguía un monolito de piedra negra donde estaban grabados los nombres de los caídos: demonios, humanos, licántropos y valpuris que habían dado su vida para que el cielo dejara de ser una dictadura.

​Lucian, vistiendo una túnica sencilla que ocultaba las cicatrices que aún le recordaban su sacrificio contra Miguel, presidía la reunión. A su lado, los Príncipes y la líder Samira de Dilom observaban el mapa de un mundo que ya no estaba dividido por muros celestiales.

​—El Tratado de las Cenizas no es solo un papel —dijo Lucian, su voz resonando con una madurez ganada en el dolor—. Es el reconocimiento de que nadie tiene el derecho de gobernar sobre la existencia del otro. Los humanos de Dilom conservarán la tecnología y la libertad de sus tierras; los reinos del inframundo se extenderán hacia las zonas del Edén que el fuego ya no consume. Hemos dividido la tierra, no para separarnos, sino para aprender a convivir sin cadenas.

​La tristeza flotaba en el aire. Se extrañaba a los amigos perdidos, pero había una paz que nunca antes se había sentido. Vladimir, con su habitual elegancia, ajustó su capa mientras miraba hacia el horizonte, donde las naves de Dilom comenzaban el transporte de recursos.

​—Es una paz extraña, Lucian —comentó Vladimir—. Aún puedo escuchar la advertencia de Miguel en el viento. Pero ver a Boris y a Ryoku coordinando las patrullas de defensa me hace pensar que, por primera vez, no estamos esperando el golpe, sino que estamos listos para devolverlo.

​La seriedad del momento se rompió cuando un estruendo y varias maldiciones llegaron desde los jardines inferiores. Kan y Vladimir habían estado discutiendo sobre quién había eliminado a más querubines en el asalto final, y la disputa escaló tanto que terminaron lanzándose golpes que los mandaron a volar por los aires. Con un impacto seco, ambos cayeron de espaldas, aterrizando justo a los pies de dos guerreras que no parecían impresionadas: Grakka y Sednara.

​Grakka, la general de Grogmar, cruzó sus brazos musculosos y miró a Kan con una mezcla de burla y desafío.

—Si así es como el Príncipe de la Ira planea proteger el nuevo reino, estamos en problemas, Kan —dijo Grakka, ofreciéndole una mano que parecía tan fuerte como el hierro.

​A su lado, Sednara, la domadora de torrentes, miraba a Vladimir con una ceja levantada mientras el vampiro intentaba recuperar su compostura aristocrática.

—Parece que el Guerrero Sangriento necesita lecciones de equilibrio en tierra firme —sentenció Sednara con una sonrisa gélida.

​Lucian, viendo la escena desde lo alto, permitió que una pequeña sonrisa cruzara su rostro. Se volvió hacia Lia, quien se acercó a él en silencio. El Príncipe de la Soberbia la rodeó con sus brazos, y ella apoyó su cabeza en su pecho.

​—Miguel dijo que habíamos traído el invierno —susurró Lucian para ella—. Pero mírame, Lia. Veo a Roshun y Samira hablando de planes de reconstrucción, veo a nuestros guerreros encontrando algo más que sangre en sus compañeros... No es el invierno. Es el descanso antes de la verdadera vida.

​Lia asintió, sintiendo el latido calmado de Lucian.

—Aún no lo saben todos —dijo ella suavemente—, pero el milagro de Sasa y Luka es solo el comienzo.

​Lucian la apretó más fuerte, mirando hacia el refugio donde el llanto de un recién nacido estaba a punto de cambiar la historia para siempre. El Tratado estaba firmado, las tierras divididas, y aunque las sombras de los otros arcángeles acechaban en los rincones del universo, en ese momento, bajo el cielo gris del nuevo mundo, la vida estaba ganando la partida.

La atmósfera de tensión que había reinado durante el Tratado de las Cenizas se transformó por completo cuando un grito de vida, agudo y vibrante, rompió el silencio de las montañas de cristal. En el corazón del refugio, rodeados por la luz ámbar que aún emanaba de las paredes, Luka y Sasa recibieron a su primogénito. Al nacer, el pequeño no mostró el llanto de un niño común; sus ojos, que alternaban entre el dorado licántropo y el violeta místico de los Valpuri, observaron el entorno con una curiosidad que parecía ancestral.

​—Se llamará Kristian —anunció Luka, saliendo de la cueva con el pequeño en brazos, envuelto en pieles blancas—. El primer hijo de la unión, el que camina entre dos mundos.

​La noticia se extendió como un incendio de esperanza por todo el campamento. Los soldados de Dilom, los demonios de Lucian y los guerreros de todas las razas se reunieron en una gran explanada improvisada bajo las estrellas del Edén. Se encendieron hogueras que no quemaban por odio, sino por celebración. La carne y el hidromiel corrieron en abundancia, y por una noche, las cicatrices de la guerra parecieron dejar de doler.

​Lucian observaba la escena desde un estrado de piedra, viendo cómo la alegría borraba las jerarquías. Vio a Roshun y Samira compartiendo una copa cerca de una de las hogueras; el dragón y la bruja discutían sobre la arquitectura de la nueva capital, pero sus hombros se rozaban con una cercanía que hablaba de un vínculo que iba más allá de la política. Cerca de ellos, Boris y Ryoku reían mientras la hermana de Roshun le mostraba al guerrero sangriento cómo manipular pequeñas flamas de dragón para iluminar la noche.

​—Es hermoso, ¿verdad? —dijo Lia, acercándose a Lucian.

​El Príncipe de la Soberbia no respondió de inmediato. En lugar de eso, caminó hacia el centro de la celebración y levantó su mano, pidiendo silencio. La multitud se detuvo, respetando la autoridad del hombre que había doblegado a un arcángel.



#2659 en Otros
#505 en Acción
#2325 en Fantasía
#957 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: demonio, vampiro, hombrelobo

Editado: 03.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.