War in the after life

Juego de una noche

Llegamos a casa.

La lluvia no había sesado aún.

Mi juicio no estaba lo suficientemente nublado por el olor a violetas, que inundaba cada espacio posible de la casa...un olor capaz de doblegar omegas, teniendolos bajo su dominio, sometiendo los a actos inhumanos, actos capaces de dejar algún hijo, si no se tenía el suficiente uso de su poder.

_ Creo que está vez cariño...tendrás que ser sometido...(Estas palabras no paran de dar vueltas en mi cabeza una y otra vez)

Lo sostuve hasta lanzarlo al sofá, juro que no quería hacerle nada pero si seguía en ese estado mi poco juicio sobrante sería quebrado en cualquier momento...

_ Tienes que quitarte la ropa mojada-comente señalando la ropa empapada por la lluvia-

No hubo respuesta solo una mirada lasciva de su parte, volví a repetir la orden, pero está vez recibiendo un gesto de aprobación de su parte.

Procedi a ayudarlo, quitándole lentamente la camisa abotonada...la piel blanquecina apareció poco a poco, junto con unos pezones rosados...al quitarle completamente la camisa, pude notar que tenía un tatuaje en el brazo izquierdo, una especie de flor, espera acaso es referencia a su aroma...eso fue un poco impredecible.

_ Que mas guardas cariño...-pense- una herida hizo que no terminara la frase, tenía un corte en el costado y una herida de bala cerca del corazon...

_Quien se atrevió a tratar de matarte, si llego a conocer a esa persona querrá no haber nacido, por que ha tratado de matarte, a ti, la unica persona que ha tratado de encontrarme después de tantos años, aun quiero saber que te gusto tanto de mi que me buscaste sin conocerme, tratando de conquistarme...

Deslice una de mis manos por su torso desde su cuello, pasando por encima de sus pezones mientras los precionaba, su espalda se curvo tras el toque, su respiración aumentaba haciendo a su pecho subir y bajar...una rojez causada por la fiebre subió por su rostro acompañada de un gemido...-debiste haber huido de mi en vez de buscarme...no soy el tipo de Omega del cual hablan de hecho no soy uno- me miró frunciendo el ceño con una expresión de incredulidad, como si lo que acababa de oír no pudiera ser verdad, como si acabara de escuchar una completa locura...-de hecho soy un alfa...pero uno muy especial...- su cuerpo empezó a retroceder, poco a poco, como si quisiera huir, pero el miedo ya lo tenía atrapado y no existía lugar alguno al que pudiera escapar...

_ Debiste huir cuando podías...ahora ya es muy tarde.

Me miró como si acabara de romper algo dentro de él. No gritó, no se movió de inmediato; solo se quedó ahí, congelado, con los ojos abiertos de más, como si su mente se negara a aceptar lo que su cuerpo ya había entendido. El aroma a violetas se volvió espeso, casi sofocante, cargado con la fiebre del rut que le recorría la sangre y lo debilitaba desde adentro. Cada respiración suya era un error. Cada segundo que pasaba, una rendición más profunda.

Retrocedió apenas, un movimiento mínimo, torpe, inútil. El miedo no lo empujaba a huir: lo clavaba al suelo.

Entonces cerré el espacio.

No fue brusco. No fue rápido. Fue lento, deliberado, como si el mundo entero hubiera decidido observar. Deslicé la mano detrás de él, no para tocarlo todavía, sino para recordarle que ya no existía la idea de escape. El aire cambió. Mis feromonas se expandieron con una calma antinatural, rosas oscuras, densas, envolviéndolo como una sentencia de muerte silenciosa. Lo sentí tensarse al inhalar, lo sentí perder algo que no sabía cómo defender.

Su expresión se quebró.

No de golpe.

Se quebró por partes.

Primero la incredulidad.

Luego el miedo.

Después… esa comprensión lenta y devastadora de que su cuerpo ya no le pertenecía del todo.
Lo observé sin prisa, estudiando cada microgesto: el temblor involuntario en sus manos, la manera en que su respiración se volvía errática, cómo sus ojos evitaban los míos y aun así volvían a ellos, atraídos, atrapados. Su rut ardía bajo la piel, empujándolo hacia mí incluso cuando su mente gritaba que no. Violetas y fiebre. Sumisión naciendo donde debería haber orgullo de alfa.

Me acerqué lo suficiente para que sintiera mi presencia sin tocarlo. Para que el silencio pesara más que cualquier palabra. Para que entendiera que no necesitaba apresurar nada.

Cuando nuestros labios se encontraron, fue suave. Demasiado suave. Un gesto casi cruel por lo contenido, por lo calculado. Y ahí fue cuando lo sentí romperse de verdad. Porque no fue violencia lo que lo doblegó… fue su propia sumisión. La manera en que su resistencia se deshacía lentamente, como si cada segundo prolongado fuera una elección que ya no podía tomar.

Intentó reaccionar. Su cuerpo lo intentó. Pero llegó tarde.

Las rosas lo tenían.

El miedo lo tenía.

Su propio instinto lo estaba entregando.

El aire se volvió irrespirable, cargado de aromas, de tensión, de algo prohibido que hacía que el corazón latiera demasiado fuerte, demasiado rápido. Todo se redujo a ese instante interminable, a esa sensación de estar presenciando algo que no debería existir y aun así no poder apartar la mirada.

No había escapatoria.

No había ruido.

Solo el control absoluto…

y la aterradora calma de saber que ya era demasiado tarde.

Poco a poco los besos no fueron suficientes, senti mi centro endurecerse y apretar conta mia pantalones, si no lo hacia acabaria rompiéndose...me separe unos milímetros para admirarlo, su rostro se encontraba sonrojado talvez por la fiebre o el momento no lo se lo unico que sabia era que quería follarlo en ese mismo momento.

Me quite la ropa y le quite la que el llevaba puesta aun, baje una de mis manos y toque su miembro estaba ardiente como cada parte de su cuerpo...

_ Mmm...dejame...no por favor...mmm...no me toques...ahhh...

_ Muy tarde cariño, ya no puedes huir...-mientras terminaba la frase tome una de sus piernas y empece a besarla desde los tobillos dejando besos húmedos en ellos hasta llegar a su entrepierna levemente levantada- puede que tu no me desees pero tu cuerpo no opina lo mismo, empece a juguetear y chupar su miembro mientras escuchaba unos gruñidos ahogados de su parte...subi lentamente por su vientre hasta llegar a sus pezones empece a succionarlos de nuevo y dejando unos chupetones en su pecho que no tardo en adquirir un tono morado, avance hasta llegar nuevamente a sus labios dandole un beso capaz de succionar cada parte de su ser..juro que si no habia perdido la cabeza por el ahora ya la había perdido...joder... estaba jodidamente tentador...
Lo siento...pero necesito usarlo-dije mientras me habria paso entre sus piernas-




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.