-Central telefónica, ¿Qué servicio necesita?
Quien estaba al otro lado del teléfono tardo unos cuantos segundos en responder, lo único que se escuchaba era la respiración agitada de la persona-Necesitan traer a la policía ahora-sus palabras salieron de inmediato y sin pensar, no mantenía la cordura al hablar por el miedo que sentía.
-¿Cuál es la emergencia, señor?
De nuevo el corto silencio volvió, quien inicio la llamada de tomo un tiempo para contestar aquella pregunta a quien le pedía ayuda. Escuchar los gritos desgarradores a lo lejos y los pasos rápido más lo asustaba-Estan matando a otros chicos, hay varios muertos-su voz temblaba, siendo difícil de entenderle.
-Necesito que conserve la calma, dígame su nombre y en dónde se encuentra-el operador cambio el tono de inmediato, volviendose más serio por la situación.
-No lo sé-respondio, cada vez sus manos estaban más inquietas y las lágrimas no dejaban de correr por sus mejillas-No conozco está zona, vine con un amigo.
-¿En qué parte de la casa está ahora usted? ¿Sabe si hay algún negocio cercano?
-No se donde me metí, está todo oscuro-declaro el chico, asomándose más a la esquina de una de las paredes de la habitación-Habia muchas tiendas cerca y una galeria pequeña, creo-menciono-Y una farmacia, no se el nombre del lugar, no me acuerdo.
-¿La persona responsable sigue aún en la casa?
El silencio entre la llamada había regresado, pero está vez duro más de lo normal. Mientras eso sucedia se había escuchado el sonido de la puerta abrirse y golpes extraños cerca del teléfono, nadie estaba respondiendo.
-¿Hola? ¿Sigue ahí?-se sentía desde el teléfono que yacía en el suelo, resonando en toda la habitación. Para luego que pronto, en unos pocos segundos, se sintiera la línea ser cortada.