We only seek revenge

Capitulo dos: contacto escrito

Ya se avecinaba el horario donde los dos menores que eran parte de ese hogar tendrían que levantarse así ir a la escuela, en aquel entonces eran las siete de la mañana. Ambos eran levantados por su madre una hora antes del horario reglamentado, debido a que el recorrido hacia el instituto era bastante largo y debían de prepararse.

Solo eran unos cuantos minutos antes de que en el reloj se marquen las siete cuando la mayor de la casa se levantó sin necesidad de un reloj de mesa, siempre la costumbre de la rutina era lo que le servía. Mientras que, en esa misma hora, su esposo seguía descansando sin preocupación alguna y los movimientos no lo interrumpían, ya que la mujer con mucho cuidado tuvo la intención de hacer el menor movimiento para que este no se despierte.

Casi lejos de la habitación que era propia de los adultos de la casa, estaba el otro cuarto que sus dos hijos compartían. Era una habitación pequeña, donde únicamente estaban las dos camas y en medio de eso una mesa de madera, donde a simple vista parecía desgastada. Las paredes también lucían descuidadas, con manchas de humedad en las esquinas por la parte de arriba, algunas estaban quebradas. Y, por último, arriba de la mesa que compartían, estaba la ventana con las persianas puestas, para que así ningún rayo de luz ingresara cuando ambos dormian.

No solo la habitación de sus hijos tenía una apariencia horrible, se podía decir que en toda la casa se veía de esa forma. No eran muy ricos, ni tampoco llegaban a la clase media del todo, aun así, nunca aceptaban la realidad de que eran pobres.

Y eso, eso era otro motivo para Eunice del porque le desagradaba su vida. Sabía que siempre debía de agradecer por el plato de comida de cada día y agradecer lo que tiene por el esfuerzo del hombre de la casa como escucho muchas veces, y eso nunca lo entendió. ¿Cuál esfuerzo? Se preguntaba cada vez que tocaban el tema, si su padre siempre permanecía las veinticuatro horas y siete días de la semana en la casa. Era por su hermano mayor que tenían dinero, ya que su padre después de la escuela lo obligaba a trabajar, pero nunca pareció quejarse. Y no odiaba eso solo porque hagan trabajar a su hermano, ya que a él lo odiaba, si no porque a veces le era injusto ciertas cosas que hacían o lo tacaños que eran con el dinero. No era algo con lo que exageraba, creía que cualquiera no soportaría algo así.

Los dos ya estaban despiertos, John estaba desayunando en la cocina con la compañía de su madre, porque a diferencia de Eunice el no tardaba tanto en vestirse y arreglarse apenas. La más menor de allí estaba en una habitación donde estaba su ropa junto a la de su familia. Su madre le dejo puesto sobre una silla con lo que tendría que ir hoy puesto, Eunice no tenía opción de elegir ni siquiera en eso.

El adolescente ya se había marchado de la casa, yendo directo a la escuela solo, dejando los platos sucios que uso hace poco sobre la mesa. Las dos mujeres estaban en el baño con un silencio que dominaba todo el lugar, Caelyn peinaba cuidadosamente el cabello oscuro de su única hija, quien en ese momento estaba sobre un pequeño banco con la cabeza agachada, ella no mantenía una sonrisa como su madre lo hacía en ese instante.

Quien estaba sentada, inclino apenas su mirada hacia arriba, observando de reojo a su progenitora-¿ya has terminado?

-Aun no, ¿A qué se debe el apuro? -amplio más su sonrisa luego de haber contestado, seguía manteniendo la misma velocidad con la que peinaba a su hija-¿estas ansiosa por ver a ese chico?

Nuevamente esa pregunta llego a sus oídos, una de las similares que había escuchado desde aquel día, y aun así no podía evitar forzar más su seriedad a lo que escuchaba-llegare tarde, si eso sucede me van a castigar de nuevo.

-No hay problema si te dan algún castigo, de esa manera es probable que te motive a mejorar tu comportamiento-la sonrisa en su rostro creció, ya que la idea de que eso suceda le agradaba. Dejo el cepillo que había estado usando dentro del cajón donde siempre lo guardaba junto a otras cosas, y esta vez, le dedico una sonrisa amarga a su hija, mirándola a través del espejo-si gustas ya puedes marcharte, tus cosas se encuentran en la mesa.

Quien había estado sentada salió sin decir mucho de esa parte de la casa, dirigiéndose hacia la cocina a tomar su mochila y salir de donde vivía.

-¿A dónde crees que vas sin saludarme, muchacha? -exclamo la de mayor edad luego de haber salido del baño, apareciendo en la cocina y hablando con un tono sarcástico, sin levantar su voz, a Eunice.

Quien tenía el cabello más corto no modifico su manera de mirar, ante aquella reacción de su madre únicamente levanto apenas sus cejas, dando a mostrar una expresión de odio-Aun sigo en casa por si ves, no me he ido aun-al decirlo colocaba su mochila tras su espalda.

-Te conozco a la perfección, Eunice-respondió-ya te has ido demasiadas veces sin saludarme, me agobia que seas tan maleducada.

Ante esa acusación Eunice no se hubiera quedado callada, pero al saber que llegaría tarde no quiso gastar su tiempo en ponerse de mal humor como eso-ya me iré, hasta pronto.

Caelyn se había esperado una despedida más cálida de su hija, una mejor reacción, porque aún no aceptaba del todo la personalidad de la contraria. Eunice ya salió sin decir una palabra más, mientras que la mujer se quedó quieta en la misma posición, sin saber que pensar. Se sentía decepcionada.

Caminaba sin tener mucho apuro, llegar tarde o que la castigaran no le era algo de gran importancia, solamente había dicho lo anterior para estar el menor tiempo en su casa. La mañana se sentía levemente fría, su vestimenta no le ayudaba mucho a protegerse con el clima del día de hoy, solo tenía la bufanda que mantenía escondida en su mochila, que venía siendo un regalo por parte de Lismary hecho a mano, era uno que siempre usaba en estas épocas del año.

Las calles estaban casi vacías, o por lo menos así era en la zona donde vivía, ya que en otras calles a cualquier hora se podía ver más movimiento de la gente. El recorrido hacia el instituto se le hacía algo largo, su hermano tenía la fortuna de tener un medio de transporte que lo llevara hacia su destino, mientras tanto que ella siempre tenía que ir caminando.



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En el texto hay: #asesinato, #discriminacion, #sociedad

Editado: 18.05.2026

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