Camino a una colonia protegida, Rocker y su familia continuaron encontrando obstáculos. Al caer la noche, el trayecto se volvió sumamente peligroso, debido a que los Devoradores tenían una mayor ventaja para atacar gracias a lo rápidos y letales que se vuelven en la oscuridad.
Buscando dónde esconderse, Rocker encontró algo mucho mejor que una cabaña: una casa abandonada que parecía tener suficientes suministros para sobrevivir unos 7 días. Lamentablemente, una lata de plástico arruinó el plan. Mara la pisó por accidente, provocando un crujido seco que hizo demasiado ruido en medio del silencio del bosque.
El sonido atrajo a una gran horda de Devoradores desde los flancos izquierdo y derecho. Rocker y su familia corrieron lo más rápido posible. Al voltear, Rocker pudo ver de cerca lo espeluznantes que eran esos monstruos. En medio de la huida, Rashell y Mara terminaron tropezando con una rama y cayeron al suelo. Los infectados se les echaban encima. Rocker sabía que regresar a ayudarlas sería extremadamente arriesgado, pero no tenía opción: no las iba a abandonar porque él no era un cobarde.