Rocker pensó en una decisión bastante peligrosa, pero no lo dudó ni dos veces: le disparó a un enorme tanque de gas, el cual terminó explotando y calcinando a una gran parte de los Devoradores, permitiendo el escape inicial de su familia. Rocker corrió a ayudar a su mamá y a su hermana, pero Mara se había torcido el tobillo y ya no podía avanzar.
Al ver que más Devoradores se acercaban en medio de la noche, su mamá tomó una decisión desesperada: tomó un arma y empezó a disparar con todo lo que tenía contra los monstruos. Así, Rocker y Rashell lograron escapar, mientras veían con horror cómo su madre moría a manos de los infectados.
Después de esa devastadora pérdida para los hermanos, Rocker y Rashell planearon salir del bosque lo antes posible, ya que
estaba completamente infestado. Mientras caminaban, un grupo de infectados los localizó y comenzó a perseguirlos. Por fortuna, se encontraron con un coche abandonado que, para su suerte, estaba en modo de piloto automático, lo que permitió la huida rápida de los hermanos.
Sin embargo, los Devoradores no se rindieron y se lanzaron
contra el vehículo dando saltos altísimos. Con su terrorífica velocidad, estaban a nada de alcanzarlos, pero Rashell, usando su astucia, tomó una escopeta del auto y disparó dos ráfagas masivas. Esto logró ahuyentar a los monstruos e hirió a más de tres de ellos. Gracias a la potencia y precisión del arma, lograron salir finalmente del bosque.
Al llegar a la Colonia Kilkongs, se encontraron con varias personas armadas, quienes les permitieron el acceso de inmediato al ver que se trataba únicamente de dos niños indefensos...