Saulo se dio cuenta de que Manolo ya no estaba a su lado. Al voltear, lo vio corriendo a toda velocidad hacia un enorme tanque de combustible que estaba a punto de estallar. Los Devoradores se percataron de sus intenciones y cambiaron de rumbo, empezando a correr en masa directo hacia él.
Mientras tanto, Rocker se bajó del vehículo junto a Rashell, Mich y Milton para ir a ayudarlos. El grupo comenzó a disparar con todo lo que tenía, llamando con éxito la atención del mutante, el cual ya estaba llegando
hacia donde se encontraban Manolo y Saulo. Saulo continuó abriendo fuego para cubrirlos, logrando que una parte de la horda lo siguiera a él.
Sin embargo, otra gran cantidad de Devoradores persiguió a Manolo hasta acorralarlo por completo
En un último e increíble momento de heroísmo, Manolo los miró de frente, gritando con todas sus fuerzas:
—¡Vengan a mí!
Y justo cuando las criaturas estaban a centímetros de alcanzarlo, exclamó con rabia:
—¡Vengan a mí, hijos de.puta
¡¡BOOMM!! Se escuchó un estruendo ensordecedor en toda la zona, desatándose una bomba enorme que iluminó la noche con una gigantesca ola de fuego.