Mientras se acercaba la noche, todos cenaban tranquilamente. De repente, escucharon ruidos y gritos desesperados de alguien pidiendo auxilio. Rocker corrió a revisar y se dio cuenta de que se trataba de un grupo: una niña, dos niños, dos hombres y una mujer, quienes venían huyendo a toda velocidad de un Devorador. Rocker apuntó con su arma y, con gran precisión, logró darle un tiro directo en la cabeza; sin embargo, el monstruo no murió. Justo cuando la criatura estaba a punto de morderlos, Rocker y los demás abrieron fuego al mismo tiempo y lograron matarlo.
Rocker los dejó pasar al refugio para protegerlos. Los niños, asustados, les contaron que venían de un campamento que fue acorralado y destruido por esas cosas en medio de la caída del mundo, y mencionaron sus nombres: Amanda, Mathias y Hugo. El grupo los recibió con amabilidad y les dijo que desde hoy serían parte de la familia de este lugar.
Sin embargo, a la mañana siguiente, Mich, Saulo y Milton comenzaron a discutir en privado. Hablaban sobre la dura realidad de que ya no podían seguir acogiendo a más personas, y menos si eran niños, ya que la comida se agotaría rápido, los suministros no aguantarían y, sobre todo, los pondrían en peligro a todos.
Esto desató una fuerte discusión debido a que Saulo insistía en que debían quedarse; argumentaba que eso fue lo que prometieron y que no cumplirlo los convertía en malas personas. Mich intentó intervenir y le pidió a Milton que se calmara, pero Milton, completamente desesperado, le gritó que se callara y le propinó una cachetada. Al ver esto Saulo respondió de la peor forma posible y golpeó brutalmente a Milton. Lleno de rabia, Saulo lo encaró y le gritó: ¡Que en tu p*ta vida vuelvas a pegarle! Eres una mierd*a de persona. No queremos volverte a ver ¡Lárgate , lárgate , o si no ahorita mismo te mato!
Humillado y furioso, Milton se marchó del refugio, pero antes de irse juró solemnemente que un día se vengaría de todos ellos. Tras el violento altercado, Saulo se acercó a Mich y le prometió firmemente que nadie en la vida volvería a ponerle una mano encima.