Rocker les dice que paren, que dejen de pelear, y le grita a Rashell que no le diga estúpida a Amanda. Lleno de rabia, añade que a veces prefiere no haber sido su hermano y que ella es la peor hermana del mundo. Tras la discusión, Amanda se va con Rocker y los demás, pero antes de marcharse, voltea y se ríe de ella en su cara.
Rashell, sabiendo la clase de persona que es realmente Amanda, quiere advertirle a su hermano el peligro que corre. Logra alcanzarlo y le dice que Amanda fue la que empezó todo porque solo piensa en ella misma y en nadie más; además, le recuerda que ella también sabe agarrar una arma y disparar. Sin embargo, Rocker está completamente cegado y le ordena a Rashell que no le hable.
Triste por el rechazo de su hermano, Rashell se separa del grupo. Al caminar sola, nota algo raro: al parecer los devoradores no están cerca, así que aprovecha la oportunidad para volver y recoger sus armas.
A la mañana siguiente, Rocker y los demás están perdidos; no saben a qué otro lugar ir ya que se encuentran demasiado agotados. Amanda se le acerca a Rocker y le exige que se levante, diciéndole que no ande de flojo. Rocker, completamente dominado por ella, le dice que está bien. Siguen caminando hasta que llegan a su destino. Asegurándose de que el lugar sea seguro por el momento, deciden quedarse ahí. Amanda sonríe para sí misma, pensando en que ya tiene todo fríamente calculado y que Rocker está bajo sus pies, totalmente manipulado.
Mientras tanto, Rashell avanza caminando por su cuenta. Sabe que tiene que ir rápido a buscar un refugio seguro porque se está haciendo de noche. Tras correr un buen tramo, encuentra un campamento abandonado y se queda ahí asegurando todo el perímetro. Con el corazón roto pero decidida, se promete a sí misma que le abrirá los ojos a su hermano para que vea quién es Amanda en verdad, y descubra que no es la mujer santa que él cree.