De pronto, Saulo escuchó cómo el Chasceador con el cual había peleado (y que se había escapado arrastrándose por el piso hacia el bosque) andaba cerca. Saulo les avisó a todos:
—Un Chasceador se acerca. ¡Hay que refugiarnos!
Siguiendo sus órdenes, el grupo entró a una casa grande. Al parecer, el Chasceador los había seguido hasta allí; el monstruo empezó a escalar y rompió una ventana. Al escuchar el ruido, Saulo supo que la criatura ya estaba adentro y les ordenó a los demás que se escondieran. Saulo sabía lo que le esperaba, así que activó sus habilidades de regeneración, fuerza, velocidad y resistencia. Se lanzó al ataque y le conectó un buen golpe en la cabeza al Chasceador, pero este lo tumbó y lo lanzó con fuerza contra la pared. El Chasceador le dio un puñetazo y una patada en la cabeza. Saulo le devolvió el golpe y comenzó a regenerarse, pero el Chasceador interrumpió su curación haciéndolo chocar de forma muy violenta contra el muro.
Saulo quedó debilitado. Justo cuando el Chasceador lo iba a matar, apareció el ALFA y le dijo al monstruo:
—Lo siento, pero este es mío.
El ALFA le arrancó la cabeza al Chasceador y la arrojó por la ventana. Saulo aprovechó la distracción, agarró un florero y se lo estrelló en la cabeza al ALFA.
—Pensabas que había muerto, ¡jajaja! Regresé para recuperarme mejor, pero no sabes cuánto esperaba para volver —exclamó Saulo con rabia.
Debido al alboroto, Rocker subió a ver qué pasaba. Al notar su presencia, el ALFA se distrajo, momento que Saulo aprovechó para empujarlo y tirarlo por la ventana hacia el piso de abajo. El ALFA vomitó sangre tras la caída, pero se puso de pie y comenzó a regenerarse de una manera muy perturbadora, ya que su propia pata estaba completamente volteada y él mismo la agarró para acomodársela. El ALFA se paró firme y exclamó:
—Sauloooo...
Debido al grito, más Devoradores fueron atraídos al lugar. Saulo le ordenó a Rocker y al grupo que tenían que huir porque el ALFA había regresado. Sin embargo, Rashell le gritó al ALFA:
—¡Si ese imbécil está de vuelta es porque quiere guerra, y si quiere guerra, pues guerra le vamos a dar a esa m*erda!
Rashell estaba cegada por la venganza. En ese momento, una enorme horda comenzó a acercarse. El ALFA apareció frente a ellos y dijo con burla:
—Vaya, aquí tenemos a la amiga de Ivana, ¡jajaja! A ti también te duele que te haya quitado a esa pendeja que me debía muchas.
Rashell, enfurecida, le plantó una fuerte cachetada. El ALFA se tocó la mejilla donde ella lo había golpeado, soltó una risa siniestra y comenzó a ahorcarla. Saulo intervino de inmediato, lo agarró y le gritó:
—¡Suéltala!
Saulo le dio un golpe, pero el ALFA lo empujó contra la pared con tal brutalidad que el muro se rompió por el impacto. Rocker, desde arriba, soportó la presión y les lanzó granadas a las criaturas. El ALFA miró hacia arriba y exclamó:
—Vaya, vaya, veo tantas caras nuevas. Uhm, Saulo, ¿por qué pones en riesgo a tus compañeros? La bronca es contigo, ¿o acaso quieres cargar con la culpa cuando mueran? ¡Jajaja!
El ALFA miró fijamente a Saulo y sentenció:
—Cuida a tus amigos, porque quien sabe si mañana los encuentres como frío pescadito, ¡jajaja!
El ALFA no dijo más:
—Bueno, me voy por ahora.
Lanzó un fuerte silbido para marcharse junto con el resto de los Devoradores.
De vuelta con el grupo, Saulo les advirtió que, aunque se vayan lejos, el ALFA siempre los encontrará y los buscará. Más tarde, Saulo salió un rato a despejarse y Ximena fue tras él para interrogarlo:
—¿Qué es lo que tiene el ALFA contigo? ¿Qué le hiciste, Saulo? Porque si tiene algo contra ti, es por alguna razón.
Saulo decidió contarle la verdad: le explicó que el ALFA lo odiaba por haberlo humillado frente a sus propios monstruos el día que defendió a Rocker y a Rashell, y que desde ese momento el ALFA le guardó un odio y rencor inmenso. Por eso los buscaba sin descanso para hacerles la vida un infierno. Ximena lo comprendió, pero le dijo con tristeza:
—Cuando se conocieron eran sus amigos y los considerabas como hermanos, los cuales perdiste...
—Sí, perdí a mis hermanos —respondió Saulo con amargura.
Ximena, intrigada, le preguntó a Saulo de dónde sacaba esa fuerza sobrehumana, como si fuera uno de esos monstruos. Saulo le mintió, diciéndole que no era nada de eso, que esa fuerza la sacaba por el bienestar del grupo.
—¿De qué hablas? Fuerza sobrehumana no es. Es solo que antes yo practicaba mucho mi fuerza y resistencia, por eso es así —aseguró Saulo.
Ximena se dio cuenta de que parecía uno de ellos, pero Saulo insistió en que era una persona normal y corriente. Ximena no se creyó la mentira, pero decidió dejarlo pasar:
—Está bien, Saulo. Gracias por responder mis dudas.