T2E11-Jueves 16 de Enero del 2025
📱 El despertar con spam
Nicole se movía entre sueños, con el cabello revuelto y la manta a medio cuerpo. El sonido insistente de su celular vibraba sobre la mesa de noche, interrumpiendo su descanso.
Con un quejido suave, estiró la mano y lo tomó. La pantalla estaba llena de notificaciones: el grupo de WhatsApp Las Reinas del Drama no dejaba de sonar.
—¡Despertate ya! —había escrito Michelle.
—¡Queremos ver el vestido! —añadió Hengely, con emojis de corazones y fuegos artificiales.
Nicole, aún con voz dormida, murmuró para sí:
—Ni me dejan cepillarme los dientes…
Escribió rápido, con los ojos entrecerrados:
"Chicas, calma. Les enseño el vestido cuando estemos allá. Ahora quiero desayunar."
Hengely respondió enseguida, burlona:
"Dormilona, despertaste a las 10. Seguro te desvelaste escribiendo en tu diario."
Nicole se sonrojó, porque era cierto. Había pasado la noche imaginando cómo sería el baile, anotando cada detalle en su diario secreto. Con vergüenza, decidió silenciar el grupo y dejar el celular a un lado.
🍳 Desayuno con apodo
Bajó las escaleras con pasos lentos, aún soñolienta. En la cocina, Luisa la esperaba con una sonrisa.
—Buenos días, Dormilo —dijo su madre, divertida.
Nicole frunció el ceño, molesta por el apodo.
—¡Mami! No me digas así…
Luisa rió y le acarició el cabello.
—Es broma, mi amor. Tu desayuno está en la mesa. Lo preparé a las 8, todavía está tibio.
Nicole bajó la mirada, arrepentida.
—Perdón… me quedé dormida.
Se sentó frente al plato: pan con mantequilla, jugo de chinola y huevos revueltos. Mientras comía, abrió su celular y comenzó a ver videos graciosos, riendo bajito.
💬 Mensaje inesperado
De pronto, una notificación apareció en la pantalla. Era Alex.
"Buenos días, amor 💙"
Nicole se sonrojó al instante. Con las manos aún ocupadas en el desayuno, escribió rápido y torpemente:
"Holaaa… estoy comiendo, pero igual feliz de leerte."
Alex respondió enseguida:
"Tus amigas me dijeron que las silenciaste. Qué chismosas, ¿no?"
Nicole abrió los ojos, indignada.
—¡No puede ser! —murmuró, apretando el celular.
Escribió:
"Son unas chismosas. Pero bueno… ya las voy a desilenciar."
Lo hizo, y al instante el grupo volvió a llenarse de mensajes y emojis. Alex le mandó otro texto:
"Gracias por hacerlo. Ahora quiero escucharte… ¿puedo llamarte?"
Nicole dudó un segundo, mirando su plato medio vacío.
—Me voy a ver rara comiendo… —susurró para sí.
Pero al final sonrió y escribió:
"Sí, llamame."
📞 La llamada durante el desayuno
El celular vibró y la pantalla mostró el nombre de Alex. Nicole aceptó la llamada, aún con la boca llena de pan.
—Holaaa… —dijo, con voz suave y un poco torpe.
Del otro lado, Alex rió bajito.
—Estás comiendo, ¿verdad? Te escucho como si estuvieras peleando con el pan.
Nicole se tapó la cara con la mano, avergonzada.
—¡No digas eso! Me hacés quedar mal.
—No, al contrario. Me encanta escucharte así. Es como si estuviera desayunando contigo.
Nicole sonrió, aunque intentaba disimular.
—Bueno… entonces imaginate que estás acá. Yo con mi jugo, vos con tu café.
Alex bajó la voz, con ternura.
—Me encantaría. Pero lo que más me gusta es que hoy te voy a ver en el baile.
Nicole se sonrojó, jugando con la cuchara.
—Sí… aunque ya te enseñé el vestido.
—No importa. Sé que te vas a ver hermosa.
Nicole se quedó en silencio unos segundos, con el corazón latiendo rápido.
—¿Sabés qué? —dijo al fin, con voz tímida—. Anoche me desvelé escribiendo en mi diario cómo sería el baile.
Alex rió, conmovido.
—Eso demuestra lo especial que es para vos. Y para mí también.
Nicole mordió un trozo de pan y habló entre risas:
—Me hacés hablar con la boca llena. Sos insoportable.
—Pero igual me contestas —respondió él, divertido.
Nicole bajó la mirada, sonrojada.
—Porque sos mi insoportable favorito.
El silencio se llenó de risas suaves y complicidad. Aunque ella estaba en pijama y despeinada, y él del otro lado del teléfono, la llamada se sentía como un desayuno compartido.
🚿 La llamada que no quería terminar
Nicole miró la pantalla del celular y suspiró.
—Alex, tengo que cortar… no me he duchado todavía.
Del otro lado, él insistió con voz suave:
—Si no es algo importante, ¿por qué vas a cerrar la llamada? Quedate conmigo.
Nicole se sonrojó, jugando con el borde de la toalla.
—¡Pero estoy desarreglada!
Alex rió bajito.
—Apagá la cámara y hablá conmigo mientras te duchás.
Nicole abrió los ojos, sorprendida.
—¡Pervertido! —dijo, con tono avergonzado.
—No es por eso —respondió él enseguida—. Solo quiero escucharte. Aunque sea hablando de shampoo.
Nicole se mordió el labio, pero terminó aceptando. Caminó hasta su cuarto, dejó el celular en un rincón seguro y comenzó a desvestirse. Al hacerlo, sus ojos se detuvieron en el vestido claro con brillos que colgaba en la percha. Lo observó con ternura, con confianza, como si ese vestido guardara la promesa de la noche que estaba por vivir.
Alex notó el silencio.
—¿Qué pasó? ¿Por qué te quedaste callada?
Nicole reaccionó rápido.
—Nada… nada. Ya entro al baño.
💬 La charla bajo el agua
El agua tibia comenzó a caer sobre su piel, llenando el baño de vapor. Nicole acomodó el celular en un estante, con la cámara apagada, y habló más fuerte para que él la escuchara.
—Ya estoy en la ducha. ¿Contento?
—Mucho —respondió Alex, con una risa suave—. Ahora sí siento que estoy contigo desde la mañana.