Lunes por la mañana. Hora de volver a la rutina laboral.
Se llevó adelante una reunión en la sala de conferencias para platicar respecto al caso de las chicas. Todos los del departamento de homicidios nos hallábamos allí; Willard no es tan grande ni caótica, así que no éramos tantos agentes. Debíamos ser como 12 detectives, junto a los dos sargentos, el teniente, el forense y su ayudante.
La sala era vieja, pero aún funcional. De algún modo, el olor añejo me transmitía una especie de nostalgia. Los cálidos colores caoba impregnados en los muebles y paredes contrastaban mucho con la frialdad del ambiente.
Debido a lo macabro y mediático de la situación, quien dirigía tanto la reunión como el caso era el propio teniente, el viejo Donald Grey.
—Bien, introducciones sobran —inició el teniente con su áspera voz, rompiendo el incómodo silencio que inundaba la institución —. Necesitamos compartir y descubrir todo lo que podamos con respecto al caso, para atrapar a este asesino o asesina o lo que sea.
—Es asesino.
Respondí rápidamente.
Todos se me quedaron viendo, cuestionándome con la mirada.
—Por favor, Mickey. No necesitamos hipótesis sin respaldo. Esto es una investigación formal.
Nuestros ojos se cruzaron apenas un segundo.
Esa actitud de Sophia Scott no era rara, siempre me cuestionaba, con esa mirada analítica, como si intentara descifrar algo más que mis palabras.
—Son más las personas que odian a los individuos del sexo opuesto que los que repudian a los de su propio género. Por lo que es más probable que se trate de un hombre que de una mujer.
—Es cierto, es mera probabilidad matemática.
Corroboró William Schneider, el novato de la unidad.
Los demás individuos de la sala se quedaron pensando un momento en si lo que decía era cierto. Sophie solo desvió la vista. No siempre confían en mis deducciones, así que yo tampoco puedo contarles todas mis hipótesis.
—Bien, entonces buscamos un hombre —escribió esa última palabra en un pizarrón con un marcador rojo —. ¿Qué pudieron sacar de los cadáveres?
—Ok —empezó Roy —. Encontramos 12 cuerpos, algunos estaban demasiado deteriorados como para poder sacar algo útil. Pero por suerte algunos parecian ser recientes asi qu… —se detuvo un momento pensando en lo raro que es mencionar la fortuna que tenemos por el hecho de que un fugitivo haya matado hace no mucho tiempo —emm… pudimos analizarlos, si. Además, no había signos claros de violencia. No pareciera que las hubiera golpeado, violado, o maltratado de alguna u otra forma antes o después de asesinarlas.
—¿Entonces cómo lo hizo?
Preguntó un confuso Mark.
—Teorizamos que quizá envenenó a sus víctimas pero no podemos saberlo con certeza.
—¿Como que no pueden? ¿Acaso no hicieron un examen toxicológico?
Cuestiono de nuevo Mark, esta vez con un tono más desafiante. Se notaba a simple vista como le afectaba este caso.
Pareciera que roy se sintió un tanto intimidado por el segundo que tardo en contestar.
—Si, hicimos exámenes toxicológicos, pero no sacamos resultados concluyentes. Aunque eso no descarta la posibilidad de que las hayan envenenado, hay varios compuestos que se diluyen rápidamente o son difíciles de detectar. Además los cuerpos estaban en un ambiente el cual favoreció a su descomposición y contaminación. Lo único que puede llegar a ser un indicio de esta teoría, es que en los cuerpos que parecían ser más recientes había marcas en el cuello, que indicaría que fueron inyectadas con alguna sustancia… Pero puede que fueran simplemente sedantes…
Todos se callaron. Pensaban en alguna posible salida o respuesta para estos misterios. Pero nadie, ni siquiera yo, poseía una dirección clara para escapar de este oscuro laberinto sin salida.
—Bien… —dijo Donald, en un tono que no podría haber sido más melancólico —. ¿Al menos, pudieron identificar a las víctimas?
Roy desvió la mirada hacia una pared y su asistente hacia el suelo. Ambos poseían expresiones de vergüenza e incomodidad. Sin decir nada, ya nos contaron todo.
—No, no pudimos sacar nada. Eran chicas jóvenes, sin antecedentes. Por lo que no tenemos registros de sus huellas dactilares ni muestras de sangre, y por consiguiente no pudimos identificarlas.
— ¿Al menos intentaron investigar los reportes de desapariciones para ver si alguno concuer…
—Si, —empezó Roy interrumpiendo al teniente —fuimos con el departamento de desapariciones pero ninguna de las personas desaparecidas coincide con lo poco que tenemos de los cadáveres.
—No puedo creer lo inútiles que son.
Susurró Mark luego de suspirar.
—¡Bueno!, ¿Qué mierda esperas que haga? ¿Como carajo pretendes que identifique unos malditos cuerpos que ni siquiera tienen rostro?
Grito Roy, con lo que Mark se puso furioso y quiso acercarse a él, parecía que quería golpearlo, pero fue detenido por unos compañeros, mientras el otro lanzaba un gran lista de insultos hacia él. Ambos fueron sacados de la sala escoltados.
Fue una escena llamativa pero inútil, seguíamos sin saber nada concreto. Solo quedamos 10 detectives y Grey en la sala.
—Bueno creo que es suficiente por hoy —culminaba Donald —. pueden retirarse caballeros.
La reunión acabó, y lo único que pudo anotarse en ese pizarrón fue:
Asesino: Probablemente hombre
Método: Desconocido (tal vez envenenamiento)
Víctimas: Mínimo 12 mujeres desconocidas
Pasaban las horas mientras yo me dedicaba a acabar tareas administrativas. No odio el papeleo, pero es un trabajo tan automático como aburrido. Fue más o menos a la una de la tarde cuando la sargento Abigail Meyer me ordenó que interrogará a los dueños de unos locales cercanos al bosque donde encontramos los cadáveres.
Debido a que el descubrimiento se hizo el domingo, no pudimos hacerles las preguntas de rutina para estos casos.