Willard: El reflejo de un extraño

Capítulo 4: Identidades prestadas

Miércoles, después de tres días finalmente logramos un avance real en el caso.

Esa mañana empezó como cualquier otra, servir a la burocracia en lugar de al prójimo. Pero unas pocas horas después de que empezara la jornada llegaron los chicos del departamento de delitos cibernéticos. El teniente nos ordenó prestar atención a lo que tenían que decirnos.

Eran dos hombres; el primero era delgado, trigueño y poseía el pelo largo y negro. El segundo tenía un poco más de masa corporal, era moreno y su cabello era corto y castaño. Este último comenzó:

—Bien, chicos, hemos descubierto algo.

Todos quedamos shockeados. A este punto, casi todos pensaban que este asunto era un punto muerto. Pero la efectividad de ese departamento no debería sorprenderme; después de todo, lo de hoy no son los robos ni los homicidios, sino los scratches, robos de cuentas bancarias, estafas, grooming, etc. Ese es el principal motivo por el cual ellos están recibiendo más donativos e inversiones que nosotros. A mí no me importa mucho, pero a varios les molesta, sobre todo a Roy. Le irrita que no podamos costear el equipo forense de última generación. Así que fue un poco resiliente a pedirle ayuda al, según él, “departamento rival”.

—Se nos ocurrió la idea de ampliar la búsqueda de bases locales a nacionales. Tras un poco de indagación, obtuvimos algunas coincidencias entre las fotos de los cadáveres que nos proporcionaron y las descripciones físicas y marcas distintivas que poseían los cuerpos de los desaparecidos a nivel nacional —Parecía que nos habían salvado, sentimos mucha alegría. Finalmente, estábamos avanzando —. No pudimos descubrir las identidades de todas, ya que varias estaban demasiado deterioradas como para poder descubrir su identidad fácilmente o simplemente no poseían un rasgo característico en su cuerpo que permitiera distinguirlas. Lo máximo que pudimos hacer fue descubrir a 5.

Bueno, supongo que identificar 5 chicas es mejor que no reconocer ninguna.

Donald no parecía compartir la alegría que infectaba al resto del departamento.

—¿Y qué hay de la tarea por la que los llamé en primer lugar?

La alegría se tornó en silencio, uno bastante incómodo. Los chicos de informática se miraron entre sí un momento, pensando qué decir.

—Fuimos incapaces de detectar a la fuente original del rumor de Ravenwood.

Nuestro teniente les lanzó una mirada asesina, que les provocó aún más incomodidad a los pobres muchachos.

—Cuando algo así se publica en línea, todos lo re-postean y divulgan, se esparce como un virus. Esto hizo extremadamente difícil detectar a un solo posible incitador y hace parecer que esto es más bien una construcción social, una especie de mito urbano.

—¿Y no consiguieron ni una sola pista?

Dijo Donald con un tono que, si bien era más alto que el que suele usar usualmente, no podría catalogarlo como un grito.

—Obtuvimos algunos posibles sospechosos, pero los investigamos en línea y no parecían tener nada turbio o relacionable con el caso. Así que pensamos que investigarlos de un modo más profundo no sería más que un gasto de recursos infructífero.

—De acuerdo, largo.

Los chicos nos dejaron una lista con todos los datos necesarios y se fueron. Parecían avergonzados. Ahora era nuestro turno.

En la lista teníamos los nombres, familiares, número de teléfono, dirección y edad.

Agatha Myers - 22 años - Miami

Kinsey Nix - 14 años - Baltimore

Olivia Mitchell - 17 años - Nueva york

Viola Vernon - 16 años - Cleveland

Merrill Fisher - 20 años - Rochester

Nos dividimos en equipos para poder viajar a las ciudades que localizaron y así poder interrogar a las familias de las víctimas. En mi caso, me tocó ir a Cleveland junto a Mark.

El viaje fue de aproximadamente 3 horas, yendo en mi auto. Mark quería conducir, pero su ánimo seguía sin mejorar; todavía estaba enfadado y yo no creía que fuera muy seguro que alguien en ese estado mental condujera.

Gran parte del trayecto fue silencioso; ninguno de los dos tenía ganas de hablar realmente. Mark y yo nunca habíamos sido particularmente cercanos. No soy muy fanático de esa actitud suya de dejarse llevar tanto por las emociones; eso nubla el juicio de las personas y evita que podamos pensar con claridad. Pero no creo que esté del todo mal; él siempre ha demostrado ser partidario de la justicia, por eso está en la fuerza policial. Es en parte paradójico que su mayor debilidad resulte ser resultado directo de su misma motivación para estar aquí.

—Hijo de puta.

Dijo, rompiendo el silencio que llenaba mi automóvil.

—No sé qué hice, pero espero que puedas perdonarme.

—¡Imbécil! ¡No es momento para bromas!

Pensé en responderle que tampoco es momento para empezar una pelea sin sentido, pero eso solo lo irritaría aún más y no planeaba morir ese día. Así que solo fingí arrepentimiento.

—Lo lamento, eso estuvo mal.

Mark desvió la vista hacia la ventana, perdiéndose en el paisaje, una sucesión interminable de árboles y praderas idénticas.

—Lo siento, lo siento mucho, Michael, es que… es solo que no sé qué hacer.

—Te entiendo perfectamente.

Una frase de manual.

—Es decir, este enfermo ha secuestrado chicas de diferentes ciudades y las puso en ese puto bosque; ni siquiera podemos estar seguros de que esté en Willard. Perfectamente puede estar por allí, en cualquiera de las ciudades donde secuestró mujeres. Si logro pasar por alto a las autoridades, debe de tener un plan de escape o como mínimo tener pensado como evadirnos. Gracias a esos estúpidos de internet esto está en boca de todos.

—Él no lo hará.

—¿Como?

—Él está en willard y no la dejara, no escapara. Él sabe que lo buscamos, es listo, intentará todo lo que esté en su poder para evitar que lo atrapemos pero no huirá, aunque eso sea lo más seguro. Hacerlo implicaría abandonar Ravenwood. Ese lugar es importante para él, por algún motivo. Por eso coloco a todas las chicas allí aun con lo arriesgado que resulta hacerlo. No importa cuanto lo desee, él jamás podrá separarse de ese bosque.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.