Wire Madness

Capítulo 4: La gran red arácnida

Mientras Manolo e Isidro se ponen a trabajar instalando varias órdenes. En esos momentos, sus acérrimos enemigos, la rebelión antihumana, están maquinando malévolos planes para evitar que el proyecto de modernización de la dimensión se concrete.

—Disculpe por haberlos invocado, sé que tienen cosas importantes que hacer, pero se puede saber... —Dijo Aldrich de forma pasiva para luego romper el ambiente serio exclamando de forma enojada. —¡Porque esos desgraciados siguen con vida!

—Ya tranquilízate, mi reina, que estamos por resolverlo, pero con calma; nosotros no sabíamos que el inquisidor moderno era buen conductor. —Contestó Sargoth, que trata de tranquilizarla.

—Exacto, señorita Aldrich, las posibilidades de que el inquisidor sea buen conductor no son tan elevadas, ya que recordemos que trabajó como técnico en RD; ahí esos seres conducen como unos demonios. —Dijo Oculan.

—Tienes razón, compañero, me acuerdo de ello; una vez fui allá, la gente es muy simpática y amable, pero cuando conducen sacan su demonio interior. —Contesto Blackend.

—Hablando de demonio y Infernus, ¿dónde está? —preguntó Aldrich.

—Está en una reunión importante de la empresa, por eso no pudo acudir ahora. —Contesto Kulbain.

—Entiendo. Ahora bien, necesitamos echar a perder el proyecto de modernización de nuestra dimensión; algunas sugerencias. —Preguntó Aldrich, que espera una respuesta.

—Puedo mandar a las princesas de la perdición para que se encarguen del inquisidor y su ayudante. —Sugirió Sargoth, que levanta la mano.

—Esas ninfómanas de porquería nos ayudarán a derrotar al inquisidor y a su compañero. —Contesto Aldrich escéptica al respecto.

—La debilidad de los dominicanos son las mujeres extranjeras; usted no debe subestimar la atracción de los dominicanos hacia los extranjeros. Confié en mí. —Respondió Sargoth.

—Pero si Blonde es un ser femenino, ¿por qué no cayeron ante ella? —le cuestionó Blackend.

—Ella es un ser de sangre; además, tenían un historial muy desagradable con ella, específicamente con el humano llamado Isidro. —Contesto Sargoth.

—Tienes razón, no todo el mundo se fijaría en ella. Ganaste por esta vez, Sargoth. —Respondió y aceptó Blackend ante su argumento.

—Concuerdo con usted, Lord Sargoth. Esa atracción carnal debe ser suficiente para que sea su perdición y dónde están esas señoritas ahora. —Comentó Ulgalion.

—Ahora mismo deben estar maquinando su diabólico plan para hacer caer al inquisidor. —Dijo Sargoth.

En ese momento, Manolo e Isidro toman un descanso en la sucursal para almorzar.

—Tengo un hambre que me quiero comer un mamut. —Dijo Manolo que tiene hambre.

—Me imagino. —Contestó Isidro y añadió, cambiando de tema la conversación mientras entran a la sucursal. —¿Qué te ha parecido lo que hemos de trabajo?

—Si te soy sincero, esto parece salido de una serie de televisión o película de Michael Bay; solo faltan las mujeres que están buenas o, espera, está ahí. —Contestó Manolo, que ve y saluda a Meredith y Sonya.

—Sí, para ti que pareces el Gary Stu, con esos poderes divinos. ¿Podrías patearle el trasero a Goku? —respondió Isidro, que sin querer se topa con Hope, que tira sus papeles.

—Fíjate por dónde pasas, mortal. —Exclamó Hope enojada.

—Perdónalo, señorita Hope, fue un accidente... Él no la vio. —Contestó Manolo que le recoge los papeles.

—Sí tienes razón, Señor restituyo, es mi culpa por tener este tamaño. —Respondió Hope.

—No se acompleje, señorita Hope, usted es quien es y eso es lo que importa. Incluso yo quisiera tener el físico de Isidro. —Contesto Manolo.

—Tal vez tiene razón, aunque tal vez sí usted haga ejercicio, digo yo. Es una condición que usted podría cambiar... —Dijo Hope, pero Manolo la mira mal mientras le entrega sus papeles, se retracta y sigue su camino.

—Oh, ¿y qué pasó? —contestó Isidro.

—Nada, Isidro. —Respondió Manolo que se dirigen al comedor.

—Me pregunto si habrá algo comestible, aunque tuve suerte de que en la orden del señor Malcolm tuvieran comida comestible. —Contesto Isidro.

—Hola, querido Manolo, ¿cómo estás? —Saludo Meredith a Manolo con un tono romantico y seductor, que le tiene una sorpresa a Manolo.

—Hola, señorita Meredith. Estoy bien, gracias por preguntar. —Contesto Manolo.

—Le traje algo de comida mortal, venga, siéntense con nosotros. —Contestó Meredith, que los guía a su mesa donde está con Malcolm, Sonya y Camilion.

—Oh, pero mira a quién tenemos aquí, pero si son los mejores técnicos de aquí, ¿cómo le ha ido con su trabajo? —preguntó Malcolm.

—Muy bien, gerente, ya sabemos cómo lidiar con esa chusma que trata de impedir que hagamos nuestro trabajo. —Contesto Isidro.

—Hablan de la rebelión antihumana. —Respondió Malcolm.

—¿El qué? —preguntó Manolo, que está confundido.

—Siéntese para explicarles; ya Isidro lo sabe, pero te lo explicaré a ti, Manolo. —Contestó Malcolm, por lo que procede a explicarles.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.