Un día como cualquier otro en el centro de atención de llamadas (Epital) en el departamento de soporte a técnicos de la dimensión oscura. Está el autoproclamado mejor soporte del centro Ludovico Montoya, que se habla a sí mismo.
» Condenada sea mi vida; después de que Manolo liberó a las almas de los técnicos, hay una cola interminable. No entiendo cómo un ser superior como yo tiene que pasar estas situaciones. Afortunadamente, había mandado varios currículos a las vacantes que hay disponibles, pero no me han mandado ninguna respuesta, pero sé que esa promoción me va a llegar.
—Mr. Montoya, ¿cómo está usted y la familia? —dijo uno de sus compañeros.
—¿Cómo está Mr. Wilbert? Vagueando como siempre mientras tenemos una cola encendida, on fire. —Contestó Ludovico.
—Es que esa cola da ansiedad; nosotros éramos libres, durmiendo a dos manos con pocas llamadas. —Respondió Wilbert.
—Mr. Montoya, ¿estás escuchando la biblioteca de música que te mandé por el link de Musicfy? —interrumpió Elian.
—Sí, lo he escuchado. —Respondió Ludovico.
—Ustedes y su metal del diablo. —Contesto Wilbert.
—El metal no es del diablo, es para todo el mundo, Mr. Wilbert. —Respondió Montoya.
—Amén, Mr. Montoya. —Contesto Elian.
—Ustedes dos son unos satánicos de porquería. —Respondió Wilbert.
—Di lo que tú quieras, Wilbert, pero el metal es la onda. —Contesto Ludovico.
—¡Ahí vienen los súper! —Gritó una de las compañeras de trabajo que vigila la puerta de entrada, ya que su posición está en la puerta de entrada del departamento. Wilber hace parkour para aterrizar en su posición, que está al frente de la posición de Montoya.
—¡¿Qué es lo que está pasando? Parece un gallinero aquí! —Exclamó el supervisor que entra al departamento.
—Nada, mi super, era que estábamos pidiendo asistencia. —Contestó uno de los compañeros de Montoya.
—No me digas, todos estaban pidiendo asistencia. Ramon. —respondió el super.
—Si vuelven con su escándalo, voy a darles una retroalimentación, con una advertencia fase dos a todo el mundo. —Contesto el super que provoca que todo el mundo se concentre en su trabajo.
«Bueno, a seguir con el trabajo.» —Pensó Montoya hasta que se percata de un correo que le llegó y añadió. —«¡Oh, un correo y viene de Meredith Netherland!»
Ludovico lee el correo detenidamente.
—¡Me promovieron, hoy se gasta! —exclamó Ludovico, que le sigue un grito de júbilo y los compañeros lo cargan y lo lanzan hacia arriba varias veces.
Ludovico trata de llamar a Manolo, pero no contesta. Después de esto, Ludovico, con el dinero que tenía, hizo un brindis de helado para su departamento por su ascenso como analista de la dimensión oscura. Al día siguiente, Ludovico se prepara para su nuevo trabajo.
Él se prepara para ir a la dimensión; cuando ve que un portal se abre enfrente de él, una vez que entra al lugar, ve la cantidad de monstruos que hay allí.
«Hace mucho que no vengo a este monte lleno de monstruos; la última vez que vine aquí, Manolo y yo casi perdíamos la vida en este mundo oscuro» —Pensó Ludovico que se sienta en un asiento que casi lo devora y grito. —¡Un mimic, maldición!
—Buenas noches eternas, usted debe ser el señor Ludovico Montoya, ¿cierto? —contestó Hope.
—Sí, yo soy. —Respondió Ludovico y pensó. —Una coneja humanoide, ¡qué linda!
—Venga, sígame, que lo voy a entrenar y escoltar a su oficina. —Contesto Hope, que lo escolta hacia allí.
Hope se la pasa entrenando a Ludovico cuando Meredith pasa para verlos.
—Buenas noches eternas, usted debe ser el señor Ludovico Montoya. Mi nombre es Meredith Netherland, gerente de recursos humanos; espero que podamos trabajar juntos en paz y tranquilidad. No se vio intimidado o temeroso en su llegada. —Contesto Meredith, que le sacude la mano a Ludovico.
—Casi me devora un mimic, pero después todo lo otro está bien; la señorita Hope es una gran maestra. —Respondió Ludovico. Esto provoca que la señorita Hope se sonroje.
—No se preocupe por eso, es normal aquí, por eso que no me siento en los asientos y más que usted es un humano, pero reportaré ese incidente para que no vuelva a pasar. —Contesto Meredith.
—Muchas gracias, lo aprecio mucho. —Respondió Ludovico.
—Le diste el tour por la sucursal. —Contesto Meredith.
—No, lo iba a dejar de último, ya que lo necesito urgente. —Respondió Hope.
—Deberías haber empezado por eso; vamos a guiarlo. —Contesto Meredith, mientras ellos se van a darle la guía por la sucursal completa. Ellos pasan por varios departamentos presentándolos a varios trabajadores; en un momento pasan por el supervisor de los técnicos, Camilion Chameleon. Ludovico le da un apretón de manos y lo presentan; preguntan por Malcolm, pero le dicen que no estaba. Después se dirigen con la encargada de almacén, Sonya Moonwalker; se dan un apretón de manos y lo presentan ante ella, luego pasan por el taller donde está Darius Eón, que lo presentan y se dan un apretón de manos. Por último, van de nuevo por la oficina de Malcolm, pero no ha regresado hasta que en ese momento llegan Manolo e Isidro.