Después de los sucesos de Rotten Metal, la facción anti-proyecto o la rebelión antihumana o como quieran llamarla está reunida.
—Compañeros, tenemos un gran problema. —Dijo Aldrich en un tono muy serio.
—Sí, desde que ganaron los técnicos el Rotten Metal, ahora todo el mundo quiere tener los servicios de Rare. —Contesto Oculan.
—¿Y ahora qué haremos para detener esto? ¿Hay algún plan en mente? —preguntó Infernus.
—Hay uno, es de nuestro infiltrado en la sucursal de Rare. —Contesto Oculan.
—¿Es fiable el plan? —Respondió Ulgalion.
Oculan les pasa el plan a todos los presentes por digital, por lo que ellos lo leen y lo revisan.
—¿Por qué no atacamos todos juntos? —dijo Sargoth.
—Sí lo haremos, mira esta página. —Contesto Oculan.
—Qué bien, si derribamos a Manolo e Isidro, los otros caerán por añadidura. —Respondió Kulbain.
—Perfecto, pongamos en marcha el plan y evitamos que se propague esta plaga. —Contestó Aldrich.
Después de trabajar como perros, ellos dejan el vehículo en la sucursal para dejar todas las cosas pertenecientes a la empresa para irse a sus hogares.
—¡Yuleika! ¡Manuelito! ¡Jeison! Llegué del trabajo. —Exclamó Manolo, que los busca por toda la casa, susurró. —Parece que salieron o algo así. Bueno, me voy a dormir, estoy cansado de atender a demasiadas órdenes (bosteza). Esos desgraciados me van a volver loco (se quita el uniforme). Esos malditos clientes de porquería me van a volver loco, por más que me adulen o me quieran, entre comillas. Me hacen un infierno para instalar una maldita orden; estoy harto de ellos. (Se pone una ropa más cómoda). Algún día les haré pagar cada humillación, cada maltrato con toda mi ira y rabia desmedida. (Se acuesta en la cama). Ese día será cuando mi contrato llegue a su fin.
Manolo duerme como un lirón, pero llega su esposa a la casa y encuentra a Manolo durmiendo en la cama, por lo que lo deja tranquilo. Después de unas horas durmiendo, finalmente se levanta y se va a la sala donde están sus hijos viendo un anime en la Smart TV.
—Ya te levantaste, papi. —Dijo Manuelito.
—Dormiste como un lirón; ya son las ocho de la noche, te hicieron la cena. —Dijo Jeison.
—Ah, qué bueno. —Contesto Manolo, que se dirige al comedor a comer su cena.
—Otra cosa, papi, tú eres duro, ganaste el Rotten Metal. ¿Cuándo me vas a enseñar a conducir así? —contestó Jeison.
—Gracias, cuando el infierno se congele. —Respondió Manolo que quita el plato que cubre su cena.
—¡Así que ese es tu trabajo! ¡Conducir como un loco endemoniado enfrentándote a otros locos endemoniados! —exclamó Yuleika.
—Cariño... —Contesto, Manolo.
—¡Nada de cariño! ¡Cómo puedes estar tan tranquilo mientras pones tu vida en riesgo así! —exclamó Yuleika.
—Es que la dimensión oscura es así; si vieras el programa de choques de ayer y hoy, entenderás... —Contestó Manolo.
—¡O sea que hay más! —exclamó Yuleika.
—Sí, pero no te preocupes, tengo a Dios de mi lado, no me va a pasar nada. —Contesto, Manolo mientras se va comiendo su cena, que es un mangú de guineítos verdes (puré de guineítos verdes) con queso mozzarella y cebolla.
—Sí, mamá, no te preocupes... —Respondió Manuelito.
—¡Los adultos están hablando, Manuelito! —exclamó Yuleika.
—Bueno, está bien. —Contesto, Manuelito.
—No puedes renunciar a ese trabajo. —Respondió Yuleika.
—Por ahora, no. —Contesto Manolo.
—¿Por qué? —preguntó Yuleika.
—Es complicado. —Contesto, Manolo.
—Pues descomplícalo. —Respondió Yuleika.
—No te lo puedo decir, es secreto industrial. —Contestó Manolo.
—Pero me imagino que estás trabajando para salirte de ese trabajo. —Respondió Yuleika.
—Claro, mi amor. —Contesto Manolo, sigue comiendo.
—Eso espero. Ahora bien, ¿qué vamos a hacer en este mes que estás libre? —preguntó Yuleika.
—Está pensando que podemos ir el domingo a Guayacanes después de misa, ya que mañana voy a sacar algo de dinero del sueldo que gané de este mes y descansaré un poco, ya que sigo estropeado por culpa del trabajo. —Contesto Manolo.
—Me parece bien, hace mucho que no vamos a la playa. —Respondió Yuleika.
—¡Sí, a la playa! —exclamó Manuelito.
—Pues nada, déjeme cenar tranquilo. —Contesto Manolo, que se pone a terminar su cena.
Después de cenar se pone a ver en la Smart TV programas para toda la familia, películas, hasta que es la hora de dormir. Al día siguiente, Manolo se levanta temprano, se baña, se pone ropa para salir y se va al banco en su yipeta para sacar el dinero que se ganó de su trabajo. Pasa unas horas esperando a que abra el banco, ya que se hacen filas largas, por lo que se pone a jugar en su celular y escuchar música. Una vez que abren el banco, el vigilante va entrándolo de diez en diez; al llegar su turno, deja de jugar, para la música, entra al banco, toma varios turnos para hacer varias diligencias y se sienta en un sofá en lo que lo llaman por la pantalla. Al haber transcurrido un tiempo, llega el turno de Manolo, por lo que deja de jugar y escuchar música para dirigirse al cajero que le indica la pantalla. Cuando llega al cajero, saca dinero suficiente para pagar las tarjetas de crédito, entre otras diligencias, y dinero para la familia. Al terminar con el cajero, sigue esperando para seguir con sus diligencias. Después de un largo rato, logra terminar todas sus diligencias en el banco.