🐺El Último Umbral
Narrado por Serena
La alianza estaba formada.
Los reinos habían respondido. Elian Roh era reconocido como símbolo de unión. Pero en el fondo… todos sabíamos que la sombra no había desaparecido. Solo esperaba.
Y esa espera… terminó.
La noche cayó con un silencio antinatural.
Las raíces dejaron de cantar. La luna se ocultó sin eclipse. El fuego dorado del castillo se apagó. Y en el plano espiritual… Kael’Thar despertó.
No como sombra.
Como grieta.
Los sabios del Bastión de la Niebla comenzaron a convulsionar. Los fragmentos de su linaje, aún contaminados, se activaron. Elian Roh, apenas un niño, se sentó en el centro del Círculo de Alianza. No lloró. No tembló. Solo abrió los ojos.
—Está aquí —dijo.
Su voz era clara. No infantil. Ancestral.
Convocamos a los guardianes. Erika, Sienna, Marcus, los sabios mixtos. Erkin tomó mi mano. Rohana y Leonard se manifestaron. El códice brilló con fuerza. Pero Kael’Thar… ya había cruzado.
El cielo se rasgó.
Una grieta negra descendió sobre el castillo. No como ataque. Como absorción. Intentaba devorar el vínculo. Elian Roh se levantó. Caminó hacia el centro. Las raíces se apartaron. Los cristales se alinearon. Y entonces… habló.
—No eres oscuridad. Eres miedo disfrazado.
Kael’Thar rugió.
—¡Soy el origen! ¡Sin mí, no hay linaje!
—No —respondió Elian—. Sin unión… no hay futuro.
El niño alzó las manos.
Del suelo, raíces doradas emergieron. Del cielo, luz plateada descendió. Ambas se entrelazaron. Y en el centro… Elian Roh se convirtió en vínculo viviente.
Kael’Thar intentó tocarlo.
Pero su sombra se disolvió.
No por poder.
Por verdad.
El plano espiritual tembló. Las grietas se cerraron. Los sabios contaminados fueron liberados. El códice se reescribió. Y Kael’Thar… desapareció.
No destruido.
Redimido.
Elian Roh cayó al suelo.
Erkin lo sostuvo.
—¿Estás bien? —preguntó.
—Sí —respondió el niño—. Porque ahora… el mundo está listo.
Y mientras la luna regresaba al cielo, supe que el linaje no había vencido a la sombra.
La había transformado.
Porque el verdadero poder… no es destruir.
Es integrar.