World Warriors Generación

Parte 1 Capítulo 4 Advertencia

El entrenamiento había dejado de sentirse como una prueba. Con el paso de los días se volvió algo más constante, más preciso y sobre todo más peligroso. Ya no se trataba solo de aprender a usar el elemento sino de entender lo que ocurría cuando fallabas, porque en ese lugar fallar nunca era algo aislado, siempre dejaba una marca. El campo de prácticas lo evidenciaba todo: el suelo atravesado por grietas abiertas por la tierra, restos de hielo que aún no terminaban de desaparecer y zonas húmedas donde el agua había golpeado con demasiada fuerza. Cada marca era el resultado de un error y nadie se ocupaba de borrarlas, como una forma de recordarnos que el control no era opcional.

Cuando el instructor ordenó posiciones reaccionamos casi por reflejo. Nos movimos rápido ocupando nuestros lugares con una precisión que ya empezaba a sentirse automática aunque no por eso más cómoda. Me detuve y vi a Icy esperándome otra vez.

-Otra vez -murmuró- empieza a ser predecible.

Intenté sostenerle la mirada.

-Entonces intenta algo diferente.

Sus ojos se endurecieron apenas y el aire a nuestro alrededor descendió algunos grados.

-Comiencen.

El hielo apareció sin aviso extendiéndose por el suelo con rapidez buscando primero mis pies. Sentí el frío filtrarse antes de perder el equilibrio y resbalé. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente y el agua salió de mí con violencia chocando contra el hielo y rompiéndolo en fragmentos irregulares. Funcionó pero no fue limpio.

-Control -ordenó el instructor.

Icy avanzó sin prisa y el hielo volvió a formarse en sus manos esta vez más denso más definido.

-No deberías estar aquí -dijo.

La miré.

-Tampoco tú.

El choque fue inmediato, hielo contra agua. La fuerza del impacto nos empujó hacia atrás y el suelo cedió bajo nuestros pies liberando una energía que no estaba bajo control. Y entonces lo vi, la trayectoria, algo estaba mal.

-¡Cuidado! -gritó Finick.

Giré demasiado tarde. El hielo ya había salido disparado y no venía hacia mí.

-¡Finick!

El impacto fue brutal. Su cuerpo salió despedido hacia atrás y cayó con una fuerza que me dejó sin aire. Corrí hasta él y caí de rodillas a su lado sintiendo el pecho cerrarse.

-Finick... mírame.

Su respiración era irregular.

-Estoy bien...

No lo estaba. Antes de pensar qué hacía, el agua respondió fluyendo alrededor de él de una forma distinta, más suave, más precisa, como si intentara sostener algo que se rompía.

-Va a estar bien.

Trent se arrodilló a mi lado y la electricidad vibró en sus manos con una precisión que me inquietó. Aria llegó detrás pidiendo al equipo médico y todo se volvió movimiento hasta que la voz de Marín lo detuvo. Se plantó en el centro del campo como si nada pudiera desordenarla.

-Esto no es un juego, es entrenamiento -su mirada pasó por Icy y después por mí- y ustedes lo están convirtiendo en algo más.

El equipo médico se llevó a Finick y verlo desaparecer me dejó una sensación vacía en el pecho. Cuando me puse de pie Icy seguía observándome.

-Fue un accidente.

La miré y por primera vez no sentí miedo.

-No. No lo fue.

El hielo apareció en sus manos.

-Tienes que aprender a controlar.

-Tú también.

Marín se interpuso. El silencio volvió al pasillo mientras nos retirábamos. Todo parecía más frío.

-No fue tu culpa -dijo Trent cuando me alcanzó.

-Sí lo fue.

-No -se acercó un paso- no podías controlarlo.

-Ese es el problema.

Me sostuvo la mirada.

-Lo estás sintiendo.

-¿Qué?

-El elemento.

Respiré y el agua respondió apenas como si reaccionara a que lo nombrara.

-Sí.

-Eso es bueno.

Negué.

-Casi lo mato.

-Lo que pasó es lo que ocurre cuando empiezas a sentirlo de verdad -admitió- no lo hace mejor, pero lo hace real.

Lo miré.

-¿Y tú? ¿Nunca pierdes el control?

Sonrió apenas.

-No de la forma que crees.

Antes de que pudiera preguntar más la voz de Icy lo llamó desde el fondo del pasillo. Trent dudó y se fue. Aria se acercó con una advertencia silenciosa.

-Tienes que tener cuidado con Icy, porque ella no pierde, y cuando algo le importa se vuelve peligrosa.

No pregunté si hablaba de Trent. Lo entendí.

Esa noche no dormí. El momento del impacto se repetía en mi cabeza mientras el cielo oscuro se movía con la misma inquietud que llevaba dentro. Los golpes en la puerta me hicieron girar y Trent entró rápido.

-Lo de hoy no estuvo bien.

-No fue tu culpa -dije.

-No entiendes todavía. Cuando empiezas a sentir el elemento deja de ser algo que usas, empieza a usarte a ti.

Sentí un escalofrío.

-¿Eso te pasó?

No respondió directo.

-Por eso vine. Ten cuidado con Icy, no reacciona bien cuando siente que algo se le escapa.

-¿Algo... o alguien?

Sonrió.

"Ambas."

Antes de irse apartó un mechón de mi cabello con un gesto tan suave que me dejó sin aire.

-Descansa, Ani.

La puerta se cerró y el silencio regresó pero ya no era el mismo. Me quedé inmóvil sintiendo cómo todo seguía moviéndose dentro de mí y cuando cerré los ojos el agua volvió a responder, no forzada ni contenida sino natural, más fuerte, más clara, como si ya no estuviera reaccionando sino despertando. Por primera vez no sentí que estaba haciendo algo mal. Lo que sentí fue algo mucho más inquietante: que esto siempre había sido así.




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